La danza de la unión sagrada

 

 

 

 

 

 

 

 

Somos los intermediarios entre el cielo y la tierra, relajados y conectados con la presencia. Centrados en el pecho, como un sol interno vinculado al corazón, irradiamos esa energía hacia la garganta y entrecejo hasta que alcance la corona. Abiertos a recibir el espíritu o supramental (luz e iluminación), descendiendo por la fontanela. Después tenemos que volver de nuevo al pecho y dejar que la energía descienda al plexo solar, sacro y base, hasta que penetre en el corazón de cristal conciencia en el centro de la tierra. La energía dorada del cielo llega hasta las entrañas de la tierra. Mikhael nos acompaña.

Hay un templo de sanación en el interior del corazón y es nuestro templo sagrado. Entramos y hay tres puertas. Por la izquierda entramos a la puerta de lo femenino, representado por la energía de la magdalena. Ahí se encuentra la llama del amor de la fuerza femenina divina, la paz y la alegría, la gracia y la belleza, la pasión y la sensualidad. Es la fuerza de la creatividad y te haces uno con ella, tanto el hombre como la mujer. Vives la alegría y la fusión del ser. El lado izquierdo de tu cuerpo luminoso resplandece con esta presencia de lo femenino, representado por la magdalena, y siente la expansión de tu ser.

Por la puerta derecha entramos en la energía del christos, la llama sagrada de lo masculino divino, que compartió su vida con maría de magdala. Sientes el flujo del amor incondicional, la valentía, la serenidad, la aventura, el propósito, el placer, el liderazgo, la sexualidad, el humor, la pasión y el apoyo a los demás y a ti mismo. Eres uno con lo masculino divino y sientes la alegría de esta fusión, seas hombre o mujer. Este poder se expande por el lado derecho del cuerpo luminoso que irradia con la radiante energía del christos, que se expande por todo tu ser.

Por el centro entramos en el templo interno del corazón superior, donde se produce la unión sagrada de las polaridades, la danza cósmica de las llamas gemelas de lo divino femenino y de lo divino masculino. Danzan juntas en puro éxtasis y alegría sin límite, girando sin descanso, enrollándose en espiral mientras los corazones se funden en un solo latido. Agradece esta unión sagrada que te funde con el amado o la amada.

Ahora mikhael te saca por la claraboya, hacia el espacio. Pero no caes, sino que vuelas con alas de espíritu. Ves los ciclos de nacimiento y muerte, de ser y de evolucionar, hasta que te vuelves la propia creación. Ésta es tu verdad, la nueva tierra que estamos creando, un lugar para manifestar el espíritu radiante de todos los seres.

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