4 Nov : Recordando a mamá


Hoy es el cumple de la Juanita, mi madre, que ya está cerca de su definitivo vuelo triunfal. Hay días que lo recuerda todo hasta los menores detalles y otros días que está más al otro lado y hay que hacer un gran esfuerzo para que vuelva un ratito por estos lares. En ciertos momentos está búdica: “Mira que maravilloso es todo, qué colores, que gente más bonita. Todos están guapísimos y son como ángeles”. Y en otros momentos todo es llorar porque su padre no le deja salir con sus amigas o porque se queda con todo el sueldo que le pagan en la zapatería Muro de Donosti en la que trabajaba antes de casarse. Hay momentos en que se angustia y se llena de nervios porque quiere hacer algo activo (bordar artísticamente o algo así) y los encargados de la residencia no creen que eso sea ya posible. Entonces me pide muy concentrada (o nos pide a cada uno de los tres hermanos) que hable con la dirección para decirles lo bien que trabaja y lo próspero que va a ser todo porque ella es una artista (que lo fue sin duda). Así estamos con la Juanita.

Un día de religiosa profunda y sólo hablando de dios, mañana de que se siente muy sola, y pasado de lo maravillosa que es la primavera, o de que ella no vive en esa casa, que no le gusta porque no puede estar sola… A muchas personas el alzheimer les sirve para olvidar sus malos momentos y retornar a la infancia o por lo menos a la juventud. De esa manera pueden arreglar y equilibrar un pasado fuerte, y más si se ha vivido en medio de una guerra, unas relaciones complejas con familiares que estaban a un lado y a otro de la batalla, y ese miedo incisivo que se clavó en sus vidas ante la irracionalidad de la matanza y el recorte de las libertades.

Incluso últimamente ha comenzado a hablar de nuevo de Avelino, mi padre, tan unidos siempre que formaban una armoniosa pareja. Y eso es sintomático porque desde hace muchos años no pronunciaba su nombre, como si recordarlo volviera a reverdecer el dolor que siente por su pérdida. Sea por haber pacificado su lejano pasado o por la cercanía del fin de su actual ciclo terrestre, la cuestión es que él ha vuelto suavemente a la conversación, aunque sea muy de vez en cuando. Como si ya fuera tiempo de volver a encontrarse.

Pues nada Juanita, muchas felicidades en este tu día, y que cuando llegue el momento de partir lo hagas con los ojos bien abiertos. Con ganas de moverte como cuando eras joven, de volar, de sentirte de nuevo niña y de jugar en los campos. ¡Verás que descanso salir de la silla de ruedas y moverte libremente sin ataduras! Te quiero bonita y gracias por todo lo que nos has dado.

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[ Nota del Administrador: Juanita falleció este mismo año 2011, hito que Miyo comentó en esta bella entrada. ]

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