26 de Julio: Hacia la conciencia crística

 

La sombra es todo aquello que no se expresa en la luz, que está escondido dentro de la densidad que llevamos puesta. La verdadera luz no genera sombra, pero la densidad sí. Lo que no se manifiesta, la oscuridad, no es lo malo. Simplemente la luz es una visión parcial de la vida, que la sombra completa. Cada humano lleva su sombra pegada. La luz no es lo bueno, la verdad, lo justo, ni la oscuridad lo malo, la mentira y la injusticia. Hay tanta verdad y mentira en la luz como en la sombra. Lo denso, la historia personal, los miedos, producen sombra, pero en esta sombra se esconde una parte de la verdad que está escondida, pero que refleja nuestra verdadera naturaleza. Luz y sombra son verdades parciales que deben completarse mutuamente. Por eso la fusión de la dualidad, la unificación de opuestos, rompe con el camino de las divisiones y la separatividad. Lo claro y lo oscuro juntos crean la verdadera Luz que no produce sombra. Así se ilumina lo escondido y lo no manifestado y despertamos a la conciencia crística.

Cuando estés vacío de ti mismo alcanzarás la comprensión del ser. Realizarás anatma, el no ser, y serás una nada, un nadie que no tiene donde sujetar sus problemas. Cuando desaparezcas como ente separado no podrás ni nacer, ni crecer, ni morir. Ni tendrás que pagar por tus actos ni recibirás recompensa por ellos. La ilusión de ser alguien distinto del resto se disolverá y toda búsqueda cesará. No temerás nada ni nadie podrá aprisionarte. Serás un vacío consciente que no necesita nada para existir.

Ya me he referido anteriormente a la conciencia crística como la aportación que lo humano realiza para engrandecer la mente divina. Una conciencia que surge de ese peligroso experimento de la dualidad, causante de millones de excesos y destrucción. Una conciencia multidimensional que ha pasado a través de los mares de la dualidad y ha emergido con integridad al otro lado, abrazando su ser divino. Un ser divino que ha profundizado y evolucionado enormemente, más allá del nivel que traía al nacer en cuerpo humano. ¿Cómo entender que dios ha crecido y cambiado a través de este experimento de la dualidad? Sin embargo es así y sin atravesar el desierto animado del samsara, sería imposible alcanzar la otra orilla. “Ah, los que van, los que avanzan unidos (en medio de la dualidad) hacia la otra orilla, la orilla del nirvana (la conciencia crística). ¡Aleluya!”

Así después de sembrar la Tierra entera con las semillas de la bondad y la maldad, de la comprensión y la violencia, de la luz y la oscuridad, haremos germinar por fin un híbrido de ambos extremos, que podemos llamar la conciencia crística, que supera a ambas y permite hacer evolucionar a la creación del espíritu universal. Entonces, cuando todos podamos gozar de esta conquista in terna, el supramental descenderá sobre la psicosfera del planeta e incluso sobre su biosfera, y dios estará presente y vivo en cada corazón humano.

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