8 de Febrero: Alteraciones físicas


Para pasar la frontera de la quinta dimensión hemos de atravesar ciertos cambios, tanto físicos como emocionales y espirituales. Tenemos que activar el cuerpo luminoso solar y luego integrar nuestro cuerpo físico en él, para aumentar la sensibilidad e incrementar la conciencia. Nos damos cuenta de que el proceso siempre ha estado presente en nuestra vida, pero los filtros sociales y los propios límites nos han impedido verlo y sentirlo. Una parte de nuestra vida es real porque está basada en el amor incondicional, pero la mayor parte es pura ilusión. Los cambios son muy fuertes y el proceso es lento, porque la presencia YoSoy equilibra las cosas para que avancemos al paso más rápido que podemos integrar de manera equilibrada. Hay que evitar el pasarse cuentas y exigirse demasiado, porque hay tanto que cambiar que las cosas exigen su tiempo. Progresivamente la situación se va haciendo más fácil según el cuerpo va adecuándose a las transformaciones.

Todo se pone patas arriba y deja de funcionar de la manera acostumbrada. Entramos en el caos que nos altera los nervios y saca a la superficie muchas emociones de agresividad, tristeza y frustración. Hay que tomar decisiones desde la intuición del ser interno y elegir sin temor en medio de la confusión. Es la manera de encontrar el orden en medio del caos, pues el caos es la fuerza femenina que sólo puede encauzarse a través de la voluntad creativa masculina, manifestando las cualidades que mejor se ajustan a nuestra vida. Se siente angustia y depresión porque nada de lo antiguo funciona y la mente deja de ser eficaz para dirigir la vida, lo que resulta ser algo insoportable que nos lleva a la inanición. Sólo cuando podamos confiar en la presencia YoSoy y pongamos nuestra vida en sus manos, simplificándola al máximo y formulando los sueños más profundos, acabará esta angustia.

Los viajes multidimensionales de nuestra alma despiertan al cuerpo de madrugada, en lo que se llama el club de las tres, a veces sobresaltado con pesadillas. Poco a poco, según aprendemos a relajarnos y respirar, los recuerdos de estos viajes irán llegando. En el camino aparecen dolores articulares, somnolencia, diarreas y mareos, mientras integramos el cuerpo luminoso, porque todo lo pesado debe ser expulsado y sufrimos como una desintoxicación. Es bueno sudar, beber agua energetizada y llevar una dieta purificadora. Se modifica la temperatura corporal (bienvenido al club de los 35ºC) pero no se siente frío, quizás es más fácil sudar al amanecer. Hay que vivir más de acuerdo con las leyes naturales, mejor aún como vegetarianos, en contacto con el agua fría y los alimentos sanos. Las gentes sensibles sufren ataques de pánico y de ansiedad, hay que tener cuidado con el consumo de drogas y calmantes. Cambian las relaciones sentimentales y de manera repentina se abren otros horizontes nuevos, pero tristemente la mayor parte de las veces estas novedades se producen con mucho dolor. Hay que avanzar hacia lo inesperado, que nos permite adentrarnos en la siguiente etapa de la vida, sin culpas ni rencores.

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