5 de Febrero: El control biológico y mental


Recordemos a spekula. Siempre han existido personas, tiranos, ejércitos, servicios de inteligencia o investigadores que han querido controlar la mente para llegar a cambiar actitudes humanas o para forzar ciertas respuestas y elecciones personales. Primero utilizaron implantes enormes, después los redujeron al tamaño de un grano de arroz, trabajaron con el silicio y con el galio, y actualmente los pueden colocar en cualquier lugar del cuerpo, y son tan difíciles de detectar que importa poco el consentimiento del portador. Por eso están intentando implantarlos en los recién nacidos para que el control pueda realizarse a lo largo de toda su vida.
Hasta en un país como suecia se permitieron experimentar con la población carcelaria, y luego con los pacientes de los ambulatorios, a mediados de los años ochenta. No hay lugar donde no pueda rastrearse a alguien que está implantado, e incluso pueden monitorearse sus funciones mentales, modificándose a voluntad sus frecuencias electromagnéticas. En los países más desarrollados materialmente se han hecho experimentos con niños, presos, homosexuales, enfermos mentales, soldados, madres solteras, enfermos de sida, etc.

En vietnam ya se inyectaron chips que transmitían un subidón de adrenalina en los combates y se ha vuelto a hacer en la guerra de iraq (aunque ahora, si se implantan en el nervio óptico, ocupan la décima parte de un cabello) grabando sensaciones de cada experiencia, olores, imágenes… Son rastreados por las supercomputadoras de miles de terabytes de la nasa, que pueden ver y oír lo que cada soldado experimenta en el campo de batalla. Y todos los impulsos recibidos pueden ser reactivados artificialmente en la persona en un momento determinado, creando alucinaciones y escuchando voces en el interior del cerebro a través del llamado sistema de monitoreo remoto.

El potencial neurológico de cada pensamiento, reacción, observación visual o escucha puede ahora ser descifrado como pensamientos, voces, imágenes, olores… Y el estímulo electromagnético del implante puede producir dolores musculares como si se tratase de un castigo, siendo capaz de afectar a millones de personas al mismo tiempo (por la potencia de los ordenadores). Cada uno tiene su huella de resonancia bioeléctrica única, que el ordenador selecciona, para hacer que el sujeto experimente las visiones y audiciones elegidas, como verdaderos espejismos holográficos.

Se trata de la guerra electrónica. Empleando diferentes frecuencias, el controlador secreto del sistema puede cambiar la vida emocional de una persona, modificar su vida sexual, hacerle agresivo o somnoliento, y todo sin el consentimiento de la persona implantada. Así se puede crear un ciborg militar perfecto, y de hecho se ha utilizado repetidas veces por diferentes gobiernos (especialmente por la OTAN), a pesar de que los prisioneros usados en estos experimentos sufrieron lesiones cerebrales evidentes. Provocan una disminución de la afluencia de oxígeno en los lóbulos frontales y en la circulación sanguínea del cerebro. Hoy se está aplicando esta técnica a grupos políticos, especialmente musulmanes, para que actúen contra sus creencias e intereses. También las agencias de inteligencia crean asesinos que no recuerdan nada después del crimen, como pasa a menudo en estados unidos.

Si a todo esto unimos los efectos de radiación de los campos electromagnéticos (teléfonos, aviones, televisión), los métodos químicos al utilizar drogas que producen alteraciones mentales, diversos gases inhalantes que se inyectan en los depósitos o cañerías de agua, y el uso de virus y bacterias en varios países, empezamos a tener una imagen global de la situación. La supertecnología de los aviones y satélites americanos e israelíes es una grave amenaza contra la humanidad. Por tanto, cuidado con la aceptación del carnet de identidad en microchip, porque estamos poniendo en riesgo hasta la libertad de pensar, sin olvidar el control social y político en nombre de intereses militares, industriales y políticos.

Es necesario expandir la información sobre biotelemetría que tenga cada uno a mano. No olvidemos que la sociedad psiquiátrica americana, al servicio de las agencias de inteligencia, tacha de esquizofrenia paranoide a las víctimas sometidas a estos experimentos. Nunca se dice que los pacientes pueden estar diciendo la verdad cuando afirman haber sido manipulados en contra de su voluntad en estas pautas de la guerra psicológica. Hay que parar a la medicina militar y asegurar el futuro de la libertad humana.

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1 Response

  1. querìa comentar que me acabo de sacar el carnet de identidad porque lo perdì y aunque insistì no te dan la posibilidad de dni sin microchip.
    ¿es aconsejable tener cuarzos cerca de aparatos como la televisiòn?

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