22 de Enero: El niño interno y los cinco elementos


Nuestro niño interno necesita de un cierto equilibrio infantil entre las energías masculinas y femeninas, entre los desafíos del contacto con la naturaleza y la canalización de energías estelares capaces de expresar el amor y la creatividad. Se trata de un cambio en las polaridades prevalecientes. Cada vez más la tierra se expresará con las energías masculinas renovadas de pan, de cernnunos, de dionysos, y la estrella sol con las energías femeninas renovadas de la gran diosa. El sol da sin descanso y la tierra crea. Los hombres renovarán las danzas y las ceremonias de poder y sanación; celebrarán su amor por nuestra madre gaia y practicarán métodos pacíficos para armonizar la salud de los cuerpos.

Volverán a vivir en comunidades ecológicas y uno de sus más importantes objetivos será recuperar el contacto íntimo con el corazón de cristal del planeta. Ambas energías combinadas crearán una tercera fuerza, capaz de establecer un doble flujo de energía entre la tierra del vientre y el sol de la cabeza. Será un nuevo corazón resonando con el palpitar de gaia y la luz divina de nuestro sol. Y de esta unión surgirán los milagros que traerán felicidad al mundo y paz en las almas.

Los cinco elementos están presentes en todo lo que es sagrado y constituyen la unidad esférica de todo lo que alcanza el plano del alma. La tierra manifiesta nuestra naturaleza original y se puede trabajar en una cueva, con un enterramiento, modelando la arcilla, en medio de un bosque… El agua expresa nuestra vida emocional y nuestra capacidad creativa, por eso la música nativa de sonajas y tambores siempre la contiene. Observar el sol reflejado en el agua, meditar con la lluvia o con la nieve, focalizar la atención en el flujo y el sonido del agua…

El aire representa la mente, pero al mismo tiempo es la esencia del aliento. Así que recibir al viento, escribir un poema, volar fuera del cuerpo, practicar pranayama durante unas horas o recapitular van por este lado. El fuego está contenido en la danza de las llamas y la sabiduría de las brasas, así que cualquier expresión corporal o danza entra en este apartado, así como el pasar las brasas descalzo, el canto o recapitulación ante la hoguera, etc. Por último el quinto elemento, el éter, la conciencia despierta, la purificación del temazcalli, los cuentos de poder, la meditación o la activación del cuerpo luminoso.

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