22 de Junio: Del estiércol nacen flores

La evolución de cualquier estructura viva sigue dependiendo del arcaico muere y renace. Primero has de pasar por la disolución, por la muerte para que se manifieste la nueva vida. Así avanzas hacia la transformación a través de la destrucción. Es el poder de Shiva y Kali que acaba con lo que se ha llegado a ser, para que por fin podamos ser lo que realmente somos desde antes de nacer. Desde el principio eres buda. Por eso ante la rutina del sofá acomodaticio el ser se ahoga y el poder de la disolución le libera de nuevo. Es la desesperación del que ya no soporta más la pesada carga de la oscuridad, en forma de angustia, de soledad, de sufrimiento o de tristeza. Y cuando pasamos la barrera y dejamos nuestros caprichos a un lado, en medio de la crisis existencial, surge el misterio que limpia todas las hojas del otoño y entrega la luz de la comprensión. Es el logro de la fe inquebrantable y la confianza de quien sabe que detrás de todo sólo existe el espíritu, empujando por el camino más rápido hacia la iluminación de la sombra. Sin esta fe todo camino aparece como un refugio más de la mediocridad, de la somnolencia, en vez de ser un trampolín hacia lo desconocido.

Toda vida está conectada a las demás y está interrelacionada con ellas. Cualquiera que sea nuestra raza, nuestro género, nuestra situación económica, nuestra edad o nuestra cultura, e incluso el reino de la naturaleza al que pertenezcamos (mineral, árbol, ave o animal) compartimos el mismo aire, la misma luz solar, la misma agua y la misma tierra. Ninguna separación en la danza del espíritu y la materia, y de esta forma puede nacer la alegría, la belleza y el amor por todo lo creado. Todo viene unido y todo es nuestra familia. ¡Ahoo Metakuyé Oyasim!

La Tierra expresa en cada momento la ley de la abundancia y no sólo en las decenas de miles de esporas que algunas plantas lanzan al viento, sino en el fruto de cualquier árbol frutal, que de una pequeña semilla produce cientos y miles de frutos cada temporada. Y su entrega es impersonal, por eso el árbol no diferencia al blanco del negro, al hombre de la mujer, al joven del anciano, al pobre del rico. Humildemente, da a todos por igual y nunca pone condiciones. Insecto, pájaro, animal o humano todo es lo mismo, el fruto está disponible siempre. El poner condiciones, el juzgar, temer el futuro, lamentarse y ser agresivo, está muy lejos de la actitud de la naturaleza e hincha estúpidamente el orgullo y la importancia personal.

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2 Responses

  1. Hola Miyo .

    Bonitas palabras divulgas , ojalá que desaparecieran todas las emociones negativas ( orgullo , envidia , celos , etc…) de nuestras mentes «parlantes» , para así evolucionar hacia una nueva Tierra .

    Saludos y fuerza.

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