Niño complejo



Maestro Miyo,

Acudo a usted por si puede orientarme sobre la compleja personalidad de mi hijo. Tiene 4 años, desde el año y medio le afecta muchísimo hacer algo que no quiere, incluso elige su ropa, los tonos de voz los corrige, cuando alguien está triste llora sin querer, se pasa muchos ratos pensativo, no soporta las bromas, cuando se está durmiendo se pega en la cabeza enfadado… Lo llevé a la guardería a los dos años y medio (sólo 3 horas por la mañana), para que se divirtiera con otros niños porque él era muy sociable, y porque es tan inteligente que siento que necesita conocer cosas nuevas cada día, pero tuve que desapuntarlo porque estaba siempre triste, empezó a tartamudear y tenía pesadillas por la noche. Desde los 3 llora a menudo y me dice que no quiere crecer, no quiere aprender ni hacer nada y tampoco quiere oír hablar de colegio.

Este año no lo he apuntado, con la esperanza de que el que viene, al ir su hermanita a la guardería, él también quiera… pero me dice que no, muy alterado. No sé cómo motivarle.

¿Qué me aconseja?

Gracias por su tiempo, y por todo lo que hace.
Un abrazo,

Elena

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Saludos Elena y vamos adelante con lo de tu hijo.

Como he dicho en otras respuestas, estos niños cristal que están llegando son muy “raritos”, casi tanto como algunos de nosotros cuando llegamos al mundo hace ya tantos años. Pero entonces ser “raro” se notaba más que hoy, porque los especímenes actuales son tremendamente variopintos.

Bueno, sobre todo calma. Si tu hijo ha venido a manifestar la autonomía y a realizar que es posible no depender de nada ni de nadie, esto va a causarte algunos revuelos, pero es su libertad. Para no haber cumplido los cinco está hecho un hombrecito, pero ya ves que en otras situaciones emocionales es muy empático y sufre al estar en presencia del sufrimiento. El no aceptar las bromas y el pegarse en la cabeza, son hechos para preocuparse un poco más, pero la impresión que da es que no logra comprender la pérdida de memoria del Ser y la impotencia por no poder actuar directamente sobre la realidad, al ser tan pequeño. Cuando lo veo desde aquí, tiene el pecho un tanto cerrado por exceso de sensibilidad y el resto de sus energías están en perfecto estado. Trae una misión-función de enseñanza y de maestría, y está adecuándose a este papel que le tocará jugar en la juventud (no en la madurez). Así que va a ir muy rápido, porque seguramente a los dieciocho estará en acción para cumplir su compromiso del alma.

En la escuelita. Su empatía le hace sufrir al ‘comerse’ todos los problemas de los que le rodean (por eso cierra su pecho), y no poder hacer nada todavía (por ser un niño) para ayudarles. Y por otro se siente muy vulnerable ante la presencia de una simple actitud agresiva o violenta, ante el deseo de hacer daño, de ofender que ve reflejado en alguno de sus compañeros.

Por ahora hay que ayudarle a que encuentre a su animal de poder (uno que se ponga a su lado en un relajamiento y con el que se encuentre bien), y poder hablar con él de sus problemas, o un amigo invisible. También sería bueno que tuviera algún animalillo cerca (quizás un perro o un gato que sintiera como suyo o como su amigo). Que se mueva y haga ejercicio (nadar, ir a la naturaleza). Que plante semillas y que toque la tierra con sus manos. Y siempre al ir a dormirse llamar al ángel de la guarda hasta que hable con él, que dé vueltas sobre sí mismo como los derviches, o que mire de dos a cinco minutos al sol poniente y luego se tape los ojos para ver los colores que surgen en su retina…

Y respecto a la escuela, dejarle tranquilo. Hay que tener paciencia y empezar por otro lado. Muchas de estas cosas con los niños se resuelven de la noche a la mañana sin mediar palabra. Un poco de confianza de que su alma conoce el camino y tomará las decisiones más sabias en cada momento.

Un abrazo bonita y mucho amor para permitir que el niño avance sin ponerle interferencias.
Miyo

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