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Santiago 92
El despertar del corazón de Hispania
Miyo - Emilio Fiel
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"Con gusto tomamos esta
Pipa que es la paz, el símbolo de Dios que viene
hacia nosotros, a unirnos como hermanos, mas no
como enemigos. Venimos desde lejanas comarcas
para conoceros y para saludaros, a traer la paz
y el amor. Con la conciencia limpia para que,
así como nosotros, otros hermanos nuestros
también caminen por lejanos rumbos a dejar la
paz y la gracia que es la Divina Providencia que
nos cubre a todos y a cada uno de nosotros.
Con mucho gusto y con mucho amor tomamos la Pipa
de la paz mi compañero el jefe Ernesto Ortiz y
yo en nombre de la embajada azteca que estamos
aquí presentes y de todo nuestro pueblo, aquí
representado en esta humilde mujer y en este
humilde hombre. Venimos desde México a traer la
paz, la luz y la gracia. ¡El es Dios!"
Después de fumar la Pipa añadió: "He cumplido y
está hecho. El amor y la paz".
Guadalupe Jiménez Sanabria,
'Nanita'
Palabras pronunciadas en la ceremonia de
encendido del fuego simbólico de la unión
espiritual de América-Europa, México-España
Sevilla, 25 de Abril de 1992 |
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Para que quinientos años
después no desaprovechemos esta nueva
oportunidad de contactar con los pueblos
indígenas que conocen el amor de la Tierra y el
poder del Misterio.
Miyo, 1992 |
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Editorial:
www.mandalaediciones.com |
El voto del Guerrero
Un Guerrero enfoca la verdadera Voluntad y la encarna en su
vida.
Acepta su suerte con máxima humildad
y
no se lamenta ni enorgullece por cosa alguna,
pues toma cada experiencia como un desafío interminable.
No agacha su cabeza ante nadie, ni deja que la agachen ante
él.
No le afecta nada porque no cree en nada,
aunque actúa como si supiera todo y tuviera el control.
No se pierde en discusiones, ni quiere explicar el Misterio,
tan sól0 dedica la energía a superar su propia estupidez
ya manejar el Misterio para ponerlo al servicio de su
Voluntad.
Un Guerrero es espontáneo y confía siempre en su propio
Poder,
que le hará actuar de manera adecuada en cada instante.
Pero también estudia estratégicamente cada acción
y
la realiza sin desviaci6n, dudas ni remordimientos.
Sigue los designios que le marca el Poder
y, si pierde claridad, piensa en la Muerte yeso le templa.
No se siente desesperado, desconcertado ni asustado,
porque sabe que la Muerte lo acecha y que no tiene tiempo.
Ni se abandona -entrega a nada, ni se niega- reprime nada.
Camina lentamente, teniendo gestos hacia los demás y la
vida.
Un Guerrero sabe que ningún acto es más que otro. Reír como
llorar.
Sabe que su vida es un soplo y que no va a ninguna parte.
No tiene honor, dignidad ni familia, tan sólo vida para
vivir.
Por eso victoria o derrota son lo mismo.
Quiere lo que se le antoja y a quien se le antoja.
Encuentra la forma de comer porque no tiene hambre
y
elimina lo que lastima su cuerpo porque no siente el dolor.
Hambre o dolor significan que uno se ha entregado.
Hambre o dolor son sólo pensamiento.
Un Guerrero no siente compasi6n por nadie,
que es desear que otros sean como él es.
Su impecabilidad es dejar ser y apoyar a los otros en lo que
son.
No sabe qué cosa cambiar en los demás, ni por qué cambiarla,
pues todos somos envolturas luminosas perfectas.
Ni a él mismo le está permitido cambiar su manera de ser
hasta perder completamente su Forma Humana,
y
por eso no se desespera ante su incapacidad para lograrlo.
Un Guerrero derriba el mundo por una razón específica
y
luego lo restaura para seguir viviendo.
¿Qué hará el Guerrero con su Poder?
Nadie lo sabe, pero lo importante es que cumpla su propósito
como tal
y
mientras lo consigue, que avance riendo y gozando
por los caminos que tiene el corazón
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