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Nuestro planeta, lo mismo
que el cuerpo humano, es materia-vida, un ser de
energíaconciencia que encarna la luz divina y
es capaz de lograr su ascensión progresiva a
los planos espirituales.
En las dos próximas décadas, el Sol de este
sistema y la propia Tierra atravesarán las
fronteras de la cuarta dimensión, en una enorme
explosión de gozo y de conciencia, siendo
ayudados en este proceso por una reducida pero
evolucionada parte de la humanidad.
Este libro responde concreta y prácticamente a
la justa cuestión de cómo prepararnos en este
tiempo al gran salto hacia el mundo sutil.
Muchos de nosotros podemos canalizar los
mensajes de los hermanos de luz y saber que en
el próximo milenio la Tierra pasará a la quinta
dimensión, pues tiene encomendada la tarea de
convertirse en la Germinadora de Galaxias. |