|
Devas y Naturaleza Mágica
El despertar planetario de una nueva
conciencia ecológica
Miyo - Emilio Fiel
 |
Nuestro
maravilloso planeta es un inconmensurable Ser so
conciencia humana, cuya única bandera es el
Christo-Sol, cuya única religión es el Amor y
cuyas leyes básicas son el Servicio, el
Compartir en la alegría y el Camino íntimo del
corazón. Estas son las sagradas pautas de la
evolución cósmica que nos conducen por la
estrecha senda de la victoria sobre la muerte, a
través del contacto con las fuerza divina
supramental, hermanándonos con los Seres de Luz
Ascendidos y con las fuerzas angélicas
implicadas en la transmutación definitiva de la
materia-vida.
Miyo 92, día del
Señor Santiago |
|
|
|
Guerrero de lo imposible
Embajador del nagual
Ermitaño de los bosques
Portador de la Luz.
Nadie le vio medir el tiempo,
sólo el universo infinito
que queda por delante.
|
|
|
|
Pedidos:
Si lo
deseas podemos realizar el envío contra-reembolso
de 19 Euros la unidad más los gastos derivados
(aproximadamente unos 7 euros dentro de la península),
los ejemplares que nos solicites. Sólo tienes que
enviarnos tus datos de contacto y dirección de envío a
libros@emiliofiel.com
|
|
|
|
Puntos de
distribución en Comunidad Valenciana: |
|
Alicante (Aspe) |
Amparo:965 494902 |
|
|
Valencia |
Eva Mª Molina:96-3919634 |
|
|
|
|
|
Editorial:
www.mandalaediciones.com |
PRÓLOGO:
EL BOSQUE AMIMADO, por
Fernando Sánchez Dragó
Cree
Miyo, y al creerlo acierta, que en el Reino del Padre no
sólo hay muchas moradas, sino innumerables caminos.
E!
suyo, que coincide con el mío, es el del guerrero... Vale
decir (como señala, define y pide el Popal Vuh: un camino
con corazón.
De
ahí, del corazón, sale este libro y a él vuelve después de
atravesar y roturar nada menos que el universo. Un universo
-macrocosmos y microcosmos- que está según la pluma y las
pupilas de Miyo, tan lleno de espíritus (y de espíritu)
como preñada por los sueños, por la imaginación y por la
fantasía estaba la cabeza de don Quijote. Nunca, lector, ha
caído en mis manos un libro tan panteísta como éste que
ahora tienes en las tuyas. Yo que tú no lo desaprovechada.
El panteísmo es el líquido amniótico, el denominador común y
el contexto compartido en el que se mueven desde la noche de
los tiempos y el alba de la luz todos los seres humanos o
hijos de Dios empeñados en la tarea de rasgar el velo de
Isis para romper las puertas del mundo denso y fundirse con
el Ser en el regazo del mundo sutil. AIIí es donde está la
región más transparente. AIIí es donde en verdad da la
vuelta el aire.
Del
mismo modo que yo escribí -hace ya de eso muchas lunas una
historia mágica de España, o de lberia, Miyo nos sirve
ahora- delicadamente envuelto por el celofán de un estilo
impecable e irresistible, su versión de la historia mágica
de la naturaleza. Y aquí tienes, lector, el resultado: un
libro que es, simultáneamente, sutil y denso, físico y
místico, químico y alquímico, lírico y épico, novelesco y
filosófico. Su autor sabe que aquí, en el mundo de abajo, el
camino del crecimiento espiritual pasa forzosamente bajo las
horcas caudinas y por el ojo de la aguja de lo corporal y lo
material. Valga la redundancia: quien desdeñe y descuide el
ámbito de su carne no podrá desencarnarse y seguirá prendido
en el samsara y en las redes de la reencarnación hasta que
el reptil del big bang mude la piel, se muerda la cola,
cierre su ciclo y se transforme en el ourobouros de los
alquimistas.
Obra
ésta de Miyo, por lo tanto, que se puede tocar, que se puede
olfatear, que se puede saborea, que se puede escuchar, que
se puede sentir... Y ahí en ese último verbo se esconde el
enigma, el secreto y la clave de su lectura: ponte, lector,
ante ella como si estuvieses en el campo; aplica el oído a
sus páginas como si fueras un sioux que ausculta los
sonidos de la tierra; huélela y deshójala como deshojarías y
olerías la margarita augural del primer amor; paladéala como
si se tratara de una copa de vino afrutado y nuevo, tócala
como si estuviese impresa en sistema Braille y sobre todo,
siéntela como si sintieras los latidos de tu corazón, que es
también el corazón del mundo.
¿Te
habías separado o, quizá, divorciado de Gaia, de Gea, de la
Madre Tierra? Pues aquí tienes un manual de instrucciones
para remendar el desaguisado. Los elfos, las sirenas, las
hadas, los gnomos, los snergs, las ondinas y todos los
espíritus elementales que bucean y revolotean por entre las
páginas del libro saldrán a tu encuentro como lo hizo el
gato con Alicia, y te enseñarán el camino del país de las
maravillas y del mundo que acecha tras el espejo de lo
ilusorio.
M¡yo
encarna a la perfección la figura, el símbolo y la imagen
del guerrero del Arco Iris. No esgrime más "\/)e/da que la
del amor ni utiliza más energía -más ki- que la lucidez.
Este es un libro tan puro, tan cristalino, como cristalina y
pura fue, seguramente, la primera mañana del Génesis.
Dice
el autor: "Amar la naturaleza es convertirse en ella.
Deshacer las distancias. Ser mágico es traspasar los límites
entre uno mismo y lo otro. Yo soy el árbol, la luna, esa
nube o la placidez del lago. Viven en mí y son yo. Los amo y
ellos me reciben y me aman en una oleada de felicidad.
Disuelvo mi forma por todo lo que me rodea. Entonces siento
y comprendo todas las cosas del mundo."
Precisamente así. Vas a aprender, lector, a vivir, esto es,
a morir. "En el fondo -dice Miyo- todo el proceso chamánico
es un acercamiento a la experiencia de la disolución de los
sentidos, que llamamos muerte."
Ningún prólogo es necesario, pero éste lo es menos que
cualquier otro. Terminó el tiempo de las palabras, llegó la
hora de pasar a la acción: tal es, entre otros, el banderín
de enganche que Miyo nos propone. A buen entendedor...
Miyo:
lo que has escrito es muy hermoso. De verdad. Eres el nuevo
santo de Asís,
Y
ahora, lector, respira hondo, entorna los ojos y despliega
las alas. El vuelo está a punto de empezar. No hay en él
peligro alguno. Desobedece a los sacerdotes, a los pilotos
y a las azafatas. O sea: no te abroches el cinturón.
Las
flores se abren, el rocío pestañea, las ardillas se asoman,
los escarabajos recogen la basura, las abejas encienden su
radar, el bosque se anima.
Ven,
salgamos a pasear por él y concedámonos el lujo de fumar
todos juntos, a su arrimo y bajo sus frondas, la pipa de la
paz con el universo.
Fernando
Sánchez Dragó. Soria, primavera de 1995.
|