Quizás de todas las
enseñanzas que practicamos en la Escuela
Chrisgaia 2013 (Abrazo de la Sombra,
Meditación, Kundalini, Cuerpo luminoso,
Ensoñación y Viaje del Alama, Naturaleza
Mágica, Tantra, Ascención y Cambio
genético...) el Koan Zen sea la más difícil
de situar en un marco global de elevación de
frecuencias que nos conduce más allá de la
quinta dimensión.
Sin
embargo, es mi personal elección seguir
trabajando con esta tradición digna de
bravos guerreros, que va directa hacia la
Unidad del ser. El camino de la no mente, la
comprensión instantánea y no racional de que
el universo entero es "yo, aquí y ahora"
convertido en "nadie, en todas partes y para
siempre".
Todas las preguntas-trampa de los koans nos
conducen más allá de la separatividad y de
la dualidad. Sea lo que sea que te pregunte
el roshi, siempre se trata de ti, siempre
está aquí y siempre sucede en este instante.
Si te
habla del pasado, es ahora; si te proyecta
en la distancia, es aquí; y si se refiere al
rey de Shamballah, eres tú. Las preguntas
intentan sacarte de tu Presencia viva (anatma,
el no ser) y tú no tienes que caer en la
trampa. Un sonido es un rugido atronador,
una mano es la mano y tu rostro original
sonríe ante el buda que eres.
Entra en
el silencio del koan hasta hacer saltar los
límites de la lógica y romper las
estructuras ilusorias de esta cultura, que
nos hace creer que estamos separados y que
la iluminación es una conquista más del ego.
Cuando detienes la mente yh logras para el
mujndo, el koan aparece como el último
empujón que necesitas para sumergirte en el
vacío del espíritu, allí donde la meditación
se convierte en amor y comprensión por
Todo-lo-que-Es.