Al pie del Altar universal
Primer balance del Foro Espiritual Estella
2006. Zubielki 9
de Julio de 2006
Aún nos falta perspectiva, visionar kilómetros
de video, reposar la vivencia…, aún nos falta
un poco de playa, silencio y montaña para poder
sedimentar el Foro por dentro. Aún restan
silencios, atardeceres y distancias, para poder
contemplar en su justa medida la semana
compartida y así poder enderezar desatinos,
esbozar futuros, programar próximos pasos. A
falta de una evaluación más sopesada y madura,
se impone si quiera una evaluación provisional
ante tantas gentes que nos preguntan por el
transcurso del evento.
Las utopías llevan sus tiempos, sus tropezones,
sus errores de cálculo, sus desiertos y
desaciertos… Seguramente no hay otra forma de
construirlas. Es complicado no errar en el
terreno ignoto, en espacio aún virgen, no
construido.
¿Pisamos acelerador, precipitamos demasiado
temprano el futuro? Afirmativo, pero
probablemente todos los pasos dados, por errados
que semejen, sean necesarios en la creación de
un espacio común de los credos reencontrados.
Pecamos en el tamaño, en la dimensión del diseño
del Foro Espiritual Estella 2006 y pedimos
reiteradas disculpas a quienes, viniendo desde
bien lejos, no se sintieron debidamente
atendidos. Probablemente acertamos en el propio
diseño. Programamos más allá de nuestras
posibilidades organizativas y económicas, pero
sentimos que atinamos con el formato de
encuentro vivencial.
Más allá de la palabra
En Estella hubo
palabra, pero emergió una unión que fue más allá
del verbo. Hubo diálogo académico, pero sobre
todo hubo comunión de gentes, de credos bien
diferenciados. Podremos hacer DVD’s , memorias,
transcripciones…, pero difícilmente podremos
contagiar una magia que no pertenece al terreno
de lo interpretable.
No es que la bendición se derramara tras la
conquista de esa unión, es que la propia unión
en el silencio, en la oración compartida, en el
canto… era ya bendición inenarrable. Esa fue la
conquista de Estella, ese es el testimonio de
las almas unidas en mitad de dificultades sin
límite, que no tenemos intención alguna de
enumerar. Demasiados vientos acecharon y siguen
amenazando la llama de amor fraterno que juntos
encendimos.
Sin embargo el Foro de Lizarra confirmó que es
posible lo que ya intuíamos, que la hora ya era
llegada, que el discurso y el diálogo se
quedaban cortos para lo que en verdad representa
el anhelo más profundo de nuestras almas: el
anhelo irrefrenable de unidad, unidad espiritual
más allá de las fronteras que siempre han sido,
unidad más allá de los absurdos del pasado,
unidad más allá de las marcas y etiquetas,
unidad florecida en toda su diversidad, dando un
giro providencial a la historia.
Nuestro espíritu no se contenta con un mero
ejercicio intelectual de aproximación al otro.
La urgente necesidad planetaria de nuestros días
nos invita a algo más que una apuesta meramente
dialogal entre las religiones y los credos. Hay
un Cielo que lleva siglos esperando una
oración, una invocación unificada. Los labios de
Estella (al igual que de otros encuentros al
estilo) se abrieron a ellas y el Espíritu tocó
cada uno de los corazones allí presentes. Hay
una humanidad que necesita del referente
redentor de amor genuino y fraterno entre los
diferentes encarnado ya en la Tierra.
Es cierto que el Foro de Estella, era por su
tamaño, propio de una gran ciudad, pero también
es cierto que esa cercanía de los unos a los
otros, ese contacto tan cercano a la Madre
Tierra (Paseo de Los Llanos), procuró ese punto
de no retorno, esa intimidad espiritual, ese
sentirnos familia unida dispuesta a proclamar
al mundo que la hora es llegada, que es preciso
refundar el futuro, desde la base de un unión
profunda en el Espíritu manifestado en su
pluralidad de formas.
En torno al Altar universal de piedra hay para
nosotros un arranque sin vuelta atrás. Allí
cayó de una todo un pasado de recelo y
distancia. Allí no hubo tuyo, ni mío…, volaron
identificativos y etiquetas.
¿Cómo, sino juntos?
¿Cómo podemos
volver a ese Altar familia por familia,
comunidad por comunidad, cómo volver sino
unidos? Cómo volver sin todas esas hermanas
religiosas católicas ya de edad que desafiaban
el mal tiempo, se descalzaban y se acercaban
silentes todos los días a la temprana cita
matutina; cómo volver sin los hermanos
católicos, que en medio de todas las
dificultades, con enorme riesgo personal
apostaron duro para que el Foro saliera para
adelante; cómo volver sin los budistas y sus
mantrams y su Oriente y su universo de
compasión; cómo volver sin las tradiciones
indígenas sin su América, sin su amor a la Madre
Tierra, sin su fuego sagrado y purificador; cómo
volver sin los sufíes que nos sumieron en
éxtasis colectivo; sin los Brama Kumaris y su
sempiterna invitación a evitar despistes, a
volcar al océano de paz de adentro; cómo sin los
Baha’is y su testimonio pionero de unidad y
servicio a la humanidad… ¿Cómo volver a la llama
universal del amor fraterno sino juntos?
La palabra nos ha acercado, pero ha sido el
Altar en medio de una naturaleza exhuberante, la
presencia infinita, al impronta redentora y
salvífica del Espíritu en medio de todos
nosotros lo que nos ha terminado de unir, en una
alianza que en muchos de los casos podríamos
afirmar ya inquebrantable.
Sentimos que aún es pronto para que esto se
comprenda más allá de aquella especial
atmósfera, más allá del círculo de los Llanos.
Las dificultades se han sucedido por todos los
lados, pero allí abrevamos de una fuerza, de una
fe, de un gozo sin límites, suficientes para
volver a tocar una y otra vez la campana,
llamando al Altar donde se unen los corazones,
las voluntades dispuestas a inaugurar el Reino
de Dios en la Tierra. “Allí se juntaron los
Caminos” y mientras que el Cielo nos de salud y
ayuda volveremos a levantar campamento y Altar
universal a la vera del Camino que juntos ya
recorremos.
Saturados ya de números, de memorias y
cumplimentaciones burocráticas…, al atardecer
corremos a por esos aparatos milagrosos
colmadas de archivos “mp3” que guardan lo
vivido a lo largo de la semana. Los nuevos
avances nos permiten disfrutar del Foro más allá
del Foro y además compartirlo.
Cuando por uno u otro medio llegue el testimonio
ya en sonido, ya en letra, ya en imagen a los
ausentes del Foro, pónganle alas e imaginen que
algo del Cielo de amor y fraternidad entre
culturas y credos diferentes es ya posible aquí
y ahora en la Tierra.
¡El infinito Amor de Dios nos siga acompañando
en todos los futuros pasos que juntos
emprendamos!
Fundación Alalba
www.foroespiritual.org