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Ruta Cátara 2004
  ·Crónica de Portal Dorado

Peregrinaje a Tierra Cátara 2004
Tradiciones y movimientos espirituales caminando por la paz y la fraternidad

Colmados en los senderos, bendecidos en las almenas
Crónica de Maite y Koldo, del equipo de Portal Dorado

El desafío no se ubicaba tanto en las alturas de las almenas, sino en la profundidad de los corazones. El reto del peregrinaje cátaro no era tanto un esfuerzo físico, ni siquiera un trabajo ceremonial. Era sobre todo una apuesta por revivir el espíritu de fraternidad que ellos, los “katharoi”, encarnaron y por el que dieron su vida.

Nos hemos ensayado en dejar de nuevo en la senda sagrada ese espíritu encarnado. Un renovado testimonio de profunda comunión sin fronteras encarnó en la antigua ruta de los hombres y las mujeres puros. Desde las primeras etapas el aro, al alma grupal floreció en todo su esplendor.

Uno a uno fueron “cayendo” los castillos, fuimos tomando las fortalezas de afuera…, pero todos teníamos presente ante todo la batalla de adentro. Cada quien puso su supremo empeño para entregar al grupo lo mejor de sí mismo. Por ello todo sonrío a nuestro paso, por ello fue tan grata la convivencia de más de 100 personas de orígenes diferentes a lo largo de veinte intensos días.

Erramos en el camino. Nos confundimos una y mil veces por los senderos del mundo, pero al caer el día la sopa de “cous-cous” se veía rodeada de las mil y un risas, el canto ascendía desde el círculo con más fuerza, la camaradería se fortalecía. Al final de esforzadas marchas, hubo incluso que prescindir en la ”conquista” de los castillos de afuera. Consideramos que en realidad no importaba renunciar a determinados trayectos. Éramos conscientes de que el verdadero “asalto” se libraba ante las almenas de adentro, ante el reto de superarnos a nosotros mismo y ver crecer la comunión.

Tal fue el grado de enriquecimiento, de devoción y gozo en el marco de los círculos matutinos y vespertinos, que el mismo caminar fue cuestionado. Se puso entredicho el propio programa establecido, con la finalidad de ganar tiempo para los talleres en los que cada vez más gente compartía sus herramientas de crecimiento, su testimonio de vida, su legado espiritual…

Intensas veladas

Especial eco tuvieron las veladas entorno a tantra y sexualidad sagrada que dirigió Miyo. Bajo noches de lluvia mal protegidos por las ramas de pinos, paraguas y exiguos plásticos cada quien compartía su experiencia por hacer de la relación sexual con su pareja algo más sagrado y elevado. Un espíritu de humildad, de enorme sinceridad y ganas de ayuda mutua presidió esas entrañables veladas.

Hubo también gran acogida para cuantos círculos organizó Sibila con temas como la “Finca de Amor y Vida” y la alimentación crudivegana. Las meditaciones de Sanat Mat hicieron a muchos también poner el despertador en el momento de rayar el alba.

¿Por otro lado, cómo no mencionar, por supuesto, las danzas de Sylvia Murillo de Colombia en las que el Uno se manifestaba al callar el campamento con toda su irrefrenable fuerza casi silente, conmovedoramente solemne…?

Ceremonia maya presidida por las ahukines Pilar y Alodia, taller de prosperidad (Red Giving) a cargo de Natalia y Rafa, “despacho andino” a cargo de Maite, bases de la filosofía hindú a cargo de Luis Alamillo, masaje metamórfico llevado por Carmen y Jimy, danza bioenergética dirigida por Genaro, terapias varias con Terton, Ecología y Espiritualidad con María Eugenia y Miguel Ángel, meditaciones dirigidas por Isabel Aranza…, fueron conformando un nutrido programa de actividades paralelas.

Los viejos amigos Malgosia y Costec nos obsequiaron con dos geniales veladas de cine. Tuvieron la gentileza de traernos hasta el camping de Cubieres sur Cinoble pantalla y proyector para deleitarnos con sus magníficas filmaciones de eventos y movimientos espirituales a ambos lados del Atlántico.

La música en el corazón

Durante 20 días, música y danza han acompañado nuestros pasos, marcando el ritmo del peregrinaje por paisajes internos que nos han llevado al corazón del Uno. Hemos danzado juntos, más de cien personas, hemos cantado en las alturas agrestes de los castillos y en los llanos que acogían nuestros pasos cansados. Las voces de Gabriel, José Luis y Carmen, Teia, Igartze, las alabancitas concheras, los cantos de paz universal de Sylvia… resuenan todavía en nuestros oídos.

Nuestros labios se han familiarizado con los diferentes nombres de un mismo Dios: Allah, Aura Mazda, Gran Espíritu, Quetzalcoatl… Nuestra oración ha sido tejida con diferentes lenguas: Om mani padme om, Inana Lachma D´hay…; diferentes palabras fortaleciendo una sola alma; diferentes sonidos para sentirnos unidos en esa gran familia que es la humanidad, para descubrir que en los cielos no hay fronteras ni idiomas, sino sólo el lenguaje universal del corazón.

Intenso periplo

Colmados en los senderos, bendecidos en las almenas, la ruta cátara nos regaló un paisaje de salvaje e inusitada belleza. La geografía fue poco a poco escondiendo sus formas y colores claros y mediterráneos para mostrarnos su aspecto más trepador, verde y húmedo.

En las ruinas de Queribus y Perypertuse sentimos aún vivo el eterno latir del espíritu de “los perfectos”, eslabón glorioso en la cadena de fraternidades humanas. En San Antoine de Galamus, sumidos en las entrañas de la Madre Tierra, sentimos su infinita fuerza protectora. Puivert nos concedió descanso y el bálsamo de su agua. René Chateau, René les Bains nos permitieron alternar momentos de misterio y de intenso gozo bajo las duchas termales. Arques nos trasladó casi un milenio atrás, nos proporcionó una estancia medieval inimaginable para la velación. Por lo demás Montsegur nos regaló la inmensa paz de sus murallas, amén de rojos y cálidos atardeceres que nos hacían sentirnos acompañados por quienes otrora allí vivieron y murieron por los más elevados ideales de libre filiación divina y fraternidad humana. Tal era el atractivo de ese sagrado bastión, que muchos peregrinos pegaron su sueño y descanso nocturno al abrigo de sus parlantes piedras.

Tras casi dieciocho días de caminata vino un fabuloso castillo a nosotros. Sin siquiera solicitarlo, nos habíamos hecho sus merecedores. Se acercó el último y gran regalo sin siquiera buscarlo. Un generoso alemán por nombre Henry, amigo de Sibila, nos llevó a su lujosa morada en la región de Auch-Mirande. Allí pudimos constatar que el Cielo de superiores dimensiones de belleza y de paz, está mucho más cerca de lo que podríamos imaginar. Al desembocar los vehículos en aquel paraíso de lago, cuidados prados y soberbio y majestuoso “chateau”, nos costaba creer que ya en la Tierra podemos ser recompensados con tanta dicha. Fue un bendito final, para un peregrinaje inolvidable. Gracias de corazón Henry, donde quiera que ahora te encuentres, por tu enorme generosidad, por albergar a la tropa peregrina en tan refinadas estancias.

Agradecimientos y vislumbres de futuro

Especial agradecimiento a los hermanos franceses que nos honraron con su compañía y así nuestra comunión pudo derribar fronteras. Gracias de corazón Marcos que puso siempre buena voluntad, profesional experiencia y enorme sentido del humor en el volante del autobús. Gracias a Miyo por su verbo esclarecedor, por la intención superior siempre puesta en el momento adecuado, por su constante inyección de humor y entusiasmo. Gracias a la familia conchera, por la hermosa velación en el castillo de Arques con que nos obsequiasteis, gracias porque muchas alabanzas pasaron a formar parte del “hit-parade” de la tropa peregrina, muchas de vuestras melodías navegan ya por los pentagramas de nuestra alma…

Gracias de corazón a Sibila, Indü, Rocío, Luis, Simón… a cuantos colmaron las bandejas de vistosas ensaladas, los pucheros de apetitosos potajes, los estómagos de nutritiva comida. Gracias a Tina por su tarea, no menos ardua, a lo largo de todo el año a pie de teléfono. La tarea continúa. Hacemos un alto en las peregrinaciones. Hay tanta necesidad de aprender los unos de los otros, que ello nos anima en el próximo verano a instalarnos en un lugar fijo. Hay tantas ganas de multiplicar los talleres que deseamos privarle aún más tiempo al caminar. Volveremos , si Dios quiere, a formar gran círculo el próximo Julio, quizás, prescindiendo del enorme esfuerzo de movernos cada jornada de un lugar a otro. Instalaremos gran campamento estable en la montaña y allí creceremos juntos de día y de noche y allí junto al fuego se elevará también nuestra plegaria aunada de sincero, de profundo, de eterno agradecimiento.

Maite y Koldo
Del equipo de Portal Dorado
www.portaldorado.com

 
2005 © Emilio Fiel