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Cumbre de la
Nueva Conciencia Barcelona 2004
Una sola Tierra, un
solo Corazón, un solo Espíritu
El
Forum proclama el compromiso universal con la paz
Declaración de los promotores del Fórum de las
Culturas
El
macroevento cultural concluye con esta importante declaración.
Tras 141 intensos días, el Forum de las Culturas
cierra sus puertas con esta declaración. El
llamado Compromiso de Barcelona, pone de manifiesto
el espíritu que sustentó cada una de
sus actividades: dignidad humana, cultura, diálogo,
convivencia en la diversidad, solidaridad, valores
universales que hacen posible un desarrollo justo y
humano para un mundo de Paz.
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Los promotores
del Fórum Universal
de las Culturas, desde nuestras responsabilidades, recogemos
el sentir de muchos ciudadanos y ciudadanas que lo han
vivido y protagonizado y trasladamos a la opinión
pública, instituciones y gobiernos la siguiente
declaración:
Nosotros, mujeres,
hombres, niños,
jóvenes, adultos, con diferentes intereses, saberes,
creencias y visiones del mundo; procedentes de ciudades
grandes y pequeñas, de pueblos y aldeas; desde
180 países de los cinco continentes; individualmente
o agrupados en asociaciones y entidades; participantes
en movimientos sociales, culturales, religiosos y políticos;
representando a organizaciones humanitarias, solidarias
y cooperativas; actores de la sociedad civil internacional;
con el apoyo del sistema de Naciones Unidas, las asociaciones
de ciudades, sindicatos, empresas, universidades, fundaciones,
medios de comunicación y autoridades locales.
Nosotros, reafirmándonos en los
principios establecidos en la Declaración Universal
de los Derechos Humanos y en la Declaración Universal
de la UNESCO sobre Diversidad Cultural; reiterando nuestro
compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio
propuestos por Naciones Unidas para luchar contra la
pobreza y la exclusión social; teniendo en cuenta
las cosas dichas en las últimas ediciones del
Foro Social de Porto Alegre, del Foro Económico
de Davos, del Foro Ambiental de Kyoto, de las Cumbres
de Desarrollo Sostenible de Río de Janeiro y Johannesburgo
y del Foro Urbano de Nairobi y Barcelona, hemos puesto
en Barcelona las bases para emprender juntos un camino
efectivo hacia un mundo más justo, más
seguro, más rico, más diverso, más
sostenible: hacia un mundo en paz.
Nosotros, nos
hemos encontrado, durante 141 días, para ver, presentar, debatir, escuchar,
crear, disfrutar, disentir y acordar sobre las cosas
que nos importan, presentando propuestas e iniciativas,
adoptando acuerdos y compromisos, suscribiendo manifiestos
y declaraciones, concretando proyectos a favor de la
paz, de un desarrollo más sostenible y de la diversidad
cultural.
Nosotros, valoramos
el Fórum
Universal de las Culturas - Barcelona 2004 como una nueva
oportunidad para conocer y participar en la resolución
de los problemas actuales del mundo, como una experiencia
para llegar, a través de la palabra y el encuentro,
a nuevos niveles de conocimiento y de acción a
favor de un mundo mejor.
Nosotros, Desde
nuestra propia identidad, reconocemos que formamos
parte de un planeta común,
pequeño, finito, interdependiente y amenazado,
por primera vez en su historia, por nosotros mismos,
de destrucción nuclear o ambiental; reconocemos
que la actual distribución de la riqueza y del
poder excluye a muchas personas en todo el mundo; reconocemos
que necesitamos nuevas instituciones que velen por un
orden mundial diferente, basado en la justicia, la equidad,
la negociación y el pacto; reconocemos que el
mundo necesita un significativo cambio de rumbo para
asegurar la supervivencia de la humanidad y del planeta.
Nosotros, rechazamos
la pobreza de más
de 1.000 millones de personas; rechazamos la guerra;
rechazamos la negación de los derechos humanos
en muchos lugares del mundo; rechazamos la explotación
de las personas y en especial de los niños; rechazamos
la marginación de las mujeres en las decisiones
políticas, económicas y culturales; rechazamos
todo tipo de violencia, especialmente contra las mujeres,
los niños y los más desfavorecidos; rechazamos
el uso de la religión y el nombre de Dios como
estandarte de guerra; rechazamos la limitación
de las libertades en aras de la seguridad; rechazamos
la hipocresía de aquellos que no cumplen lo que
firman y afirman; rechazamos la censura, las trabas a
la libertad de expresión y el uso de los medios
de comunicación como arma política de manipulación. Rechazamos
todas las formas de corrupción; rechazamos el
coste de la guerra y el desamparo de la paz, la justicia
y el desarrollo; rechazamos la impunidad de los que cometan
crímenes contra la humanidad, el medio natural
y el patrimonio cultural; rechazamos el crecimiento descontrolado
de las ciudades; rechazamos la apropiación depredadora
de los recursos naturales, especialmente del agua, la
tierra, el bosque, la pesca y la energía; rechazamos
la desaparición de lenguas y expresiones culturales;
rechazamos la ignorancia como forma de opresión;
rechazamos las causas sociales y económicas que
generan los movimientos migratorios no deseados; rechazamos
el uso de los sentimientos de la gente como coartada
para separar países y enfrentar a los pueblos.
Nosotros, defendemos
la dignidad humana, entendida como el derecho de todo
ser humano a acceder
a unas condiciones de vida (alimentación, vivienda,
sanidad, educación, trabajo...) dignas; defendemos
los derechos humanos como marco de convivencia para todo
el mundo; defendemos el diálogo y la negociación
como principio regulador de las relaciones entre países,
comunidades y personas; defendemos las libertades individuales
y la democracia como mejor sistema de convivencia política;
defendemos la universalización de los valores
de la sociedad del bienestar en base a una generalización
de los impuestos distributivos que permita un reparto
de la riqueza y el poder en el mundo que haga más
justa la globalización; defendemos la diversidad
cultural como patrimonio de la humanidad.
Defendemos la
cultura y la ciencia como bases del progreso de la
sociedad; defendemos la consecución
de compromisos políticos y económicos que
establezcan una ética global; defendemos la universalización
de la separación e independencia de los poderes
ejecutivos, legislativos y judiciales, así como
de los poderes económicos, políticos y
mediáticos; defendemos la universalización
de la segregación entre la esfera política
y la religiosa; defendemos la instauración de
una justicia internacional que persiga los crímenes
contra la humanidad y contra el patrimonio cultural y
ecológico y los delitos que violen los acuerdos
económicos globales.
Nosotros, tras
141 días de reflexión
y diálogo, teniendo en cuenta y apoyando las múltiples
iniciativas, declaraciones e instituciones nacidas o
dinamizadas durante las sesiones de trabajo. Proponemos
el diálogo y la negociación como paradigma
de una nueva modernidad.
Proponemos una
nueva modernidad basada en el diálogo, la negociación y el acuerdo,
y no en el conflicto y la guerra. Aceptamos la diferencia,
la confrontación y el conflicto entre intereses
distintos y legítimos, pero defendemos que el
mundo, sus gobernantes y sus ciudadanos, aspiren a resolver
los desencuentros a través de la negociación
y el acuerdo. La paz se construye. La paz se edifica
a través de políticas de prevención,
se aprende, se articula desde la reconciliación
entre contrarios. La paz es una realidad que hay que
construir día a día; los progresivos cambios
para llegar a ella hay que provocarlos.
Proponemos una
nueva modernidad nacida de ciudadanos y ciudadanas
críticos, activos,
exigentes y libres, que convivan en el diálogo
y en el acuerdo, en un marco de diversidad cultural,
en sociedades democráticas basadas en los principios
del derecho y la solidaridad social.
Apoyamos:
-
la creación de la Red Internacional de Derechos
Humanos que impulsará la adopción de
la carta de Derechos Humanos Emergentes,
-
la creación de un foro
permanente Oriente-Occidente,
-
la ampliación de la Convención Plus
de ACNUR para la reconciliación posconflicto
y la dotación de un fondo para la reconciliación,
-
el Campamento de la Paz como
instrumento para el diálogo intercultural entre niños,
-
el diálogo interreligioso
que se deriva de las conclusiones del Parlamento
de las Religiones del
Mundo,
-
la instauración de la Casa de las Lenguas,
centro de investigación de la diversidad lingüística,
-
la firma del Compromiso de Barcelona por la convivencia,
-
la Agenda 2007 de las Mujeres.
Proponemos una cultura constituyente de mejores formas
de convivencia.
Proponemos una cultura
en la que confluyan las humanidades, la creación artística y el pensamiento
científico superando así la improductiva
dicotomía entre el conocimiento humanístico
y el científico, avanzando en la creación
de habilidades y herramientas de comprensión y
acción más efectivas.
Proponemos una
mayor centralidad de la cultura en la vertebración
del desarrollo humano como fundamento constituyente
de nuevas y mejores formas
de vivir y de convivir. La cultura es un capital social
insustituible en un modelo de desarrollo sostenible de
las ciudades y las sociedades.
Proponemos que
la cultura adquiera un papel más relevante frente a los desafíos
del presente y del futuro. Es cultural aprender a convivir
en libertad, a sacar el máximo provecho de la
creatividad, a profundizar en la democracia, a priorizar
el desarrollo y la justicia social, a promover la inclusión
de todos en los beneficios del progreso y la participación
en las decisiones colectivas.
Proponemos que
todos los países
del mundo reconozcan la diversidad cultural como patrimonio
de la humanidad. La diversidad es expresión de
libertad y ninguna práctica cultural debe violar
nunca ningún derecho humano.
Proponemos que
los bienes culturales no sean tratados como meras mercancías.
Proponemos preservar y fomentar las
memorias compartidas, creadoras de comunidad.
Proponemos que
los medios de comunicación,
transmisores de información, conocimiento y creadores
de opinión, ejerzan su función pública
desde la libertad y el rigor, a salvo de cualquier forma
de censura y servidumbre política, ideológica
o económica.
Proponemos que
la educación refuerce
su condición de principal factor para el desarrollo
individual y colectivo, y que la educación y la
formación continuas sean objeto prioritario de
las políticas públicas.
Proponemos fomentar
el conocimiento y el reconocimiento de nuestra naturaleza
biológica
porque condiciona los itinerarios y los límites
de la conducta humana individual y colectiva en sus dimensiones
racional, moral, cultural y social.
Proponemos que
se faciliten los medios para conseguir una sociedad
científicamente informada
que permita a los ciudadanos tener la capacidad para
comprender y decidir de manera cabal sobre su futuro.
Apoyamos:
-
el compromiso con la Agenda 21 de la Cultura por
parte de los gobiernos locales;
-
la Convención Mundial
de la UNESCO 2005, en favor de la diversidad cultural
como patrimonio de
la humanidad;
-
la creación de la primera
Alianza Cultural de Larga Distancia sobre Derechos
Culturales y Desarrollo
Humano, portal de Internet que vincula derechos humanos
y cultura;
-
la creación de la Academia
Ciencia y Sociedad;
-
la proclamación del Manifiesto de Barcelona
sobre deontología periodística, defensa
de la libertad de prensa y lucha contra todas las formas
de censura y de manipulación de la información;
-
la creación del Observatorio Mundial del Estado
de la Información;
-
la creación del Secretariado Mundial para
la cooperación entre reguladores del sector
audiovisual;
-
la declaración del COI en favor de la cultura
de la paz y el juego limpio a través del deporte;
-
la declaración sobre
turismo, diversidad cultural y desarrollo sostenible;
-
la rehabilitación de la Medina de Tetuán
como símbolo de cooperación para salvar
el patrimonio y la memoria cultural.
Proponemos un progreso acorde con la dignidad humana.
Proponemos un modelo de desarrollo
económico
regido por una ética global fundamentada en la
solidaridad.
Proponemos universalizar los valores
aplicados a la construcción europea de desarrollo
del estado del bienestar, los derechos humanos, la
convivencia en
la diversidad y el predominio del derecho sobre la fuerza.
Proponemos que los derechos humanos,
la distribución
equitativa de la riqueza y el acceso universal a los
recursos básicos, incluida la renta, sean imperativo
del progreso global.
Proponemos una mejor distribución
de la renta a partir del gravamen sobre los grandes
beneficios de
las corporaciones.
Proponemos que la responsabilidad
social de las empresas, transformadas en agentes activos
del cambio social, se
traduzca en un mayor compromiso con las grandes problemáticas
que afectan al mundo, especialmente el respeto al medio
ambiente, los derechos laborales de las personas y el
comercio justo.
Proponemos la progresiva desprivatización de
los recursos naturales y que el aire, el agua y la energía
sean considerados bienes de interés público.
Proponemos un nuevo progreso que
cierre la brecha creciente entre países ricos
y pobres.
Proponemos la progresiva reducción de los niveles
de protección de la agricultura en los países
ricos y el aumento, durante un tiempo limitado, de las
ayudas con un compromiso inicial de liberalización
progresiva de las importaciones industriales en los países
en vías de desarrollo.
Proponemos un
progreso que afronte sin espera el hambre y la pobreza
y elimine de esta forma
la causa de muchas de las violencias sociales del mundo
en concordancia con las últimas iniciativas de
Naciones Unidas.
Proponemos que
los gobiernos cumplan sus compromisos de solidaridad
con la cesión del
0,7 del PIB a los países en desarrollo.
Proponemos un
progreso que base la seguridad de las sociedades en
la globalización de la justicia
social y la dignidad de las personas, como condición
necesaria para la paz.
Apoyamos:
-
la creación del Observatorio Mundial de Responsabilidad
Social Corporativa para contribuir a la corresponsabilidad
de los actores económicos en la edificación
de un orden mundial equitativo;
-
la firma del Convenio Global
sobre el Derecho del Agua y la adhesión a la campaña «El
agua no es un privilegio»;
-
el compromiso con los Objetivos
del Milenio de Naciones Unidas y la campaña para su divulgación
en España;
-
la extensión del microcrédito, el apoyo
al año internacional del Microcrédito
2005 y el inicio de una campaña del derecho
al crédito;
-
la investigación y utilización de energías
renovables;
-
que la UNESCO considere la
declaración de «trabajo
digno» como Patrimonio de la Humanidad;
-
la creación de una Red
Estable de Defensores del Pueblo para la defensa
de los derechos de los ciudadanos;
-
el derecho universal a percibir
una renta mínima,
garantía y fundamento de un nuevo concepto de
ciudadanía.
Proponemos reformar las instituciones
mundiales para dar respuesta a los desafíos de la globalización
en el camino de una gobernanza global.
Proponemos que, frente a los conflictos
sangrantes en el mundo y frente a las múltiples caras del terrorismo,
las instituciones mundiales tengan mayor protagonismo,
sobre todo reforzando su papel de prevención,
mediación y reconciliación.
Proponemos un nuevo compromiso
de los gobiernos con Naciones Unidas, a fin de conferir
a este organismo una
mayor eficacia como mediador de conflictos, como promotor
de un progreso justo y como garante de la universalización
de la democracia y los derechos humanos.
Proponemos un
compromiso de los gobiernos en sus programas de cooperación internacional
para con el desarrollo de instituciones democráticas
y transparentes a todos los niveles, y en todos los países,
de manera que la democracia no sea sólo un valor,
sino una práctica imprescindible.
Proponemos que,
frente a la globalización
del tráfico ilegal de armas y de drogas, los paraísos
fiscales, los crímenes contra la humanidad y el
terrorismo, los delitos medioambientales y contra el
patrimonio cultural, las instituciones mundiales estén
dotadas de una justicia internacional global y efectiva
y se inicie el camino hacia un gobierno mundial democrático.
Proponemos que
las instituciones mundiales fomenten la creación de redes sociales y de participación
que garanticen mayor seguridad y el proceso de construcción
de una paz duradera.
Proponemos la
separación efectiva
de poderes entre la esfera política y la esfera
religiosa.
Apoyamos:
-
la creación de un fondo
contra la pobreza vinculado a los esfuerzos de los
gobiernos en la lucha
contra el hambre;
-
la promoción de la campaña «Por
una globalización más justa»;
-
la reforma de Naciones Unidas
en favor de una mayor participación de la
sociedad civil.
Proponemos acercar el gobierno
a los ciudadanos fortaleciendo los procesos de descentralización
y el papel de los gobiernos locales.
Proponemos que
se reconozca a las ciudades como pieza básica de la organización de
la convivencia humana, dada su doble condición
de lugar donde eclosionan los efectos más negativos
de la globalización, pero especialmente de lugar
donde se están construyendo las principales oportunidades
de progreso y de cooperación humana.
Proponemos que
se dote a las ciudades y los gobiernos locales de capacidades
políticas
y económicas para que puedan ejercer su función
como espacio de encuentro, de intercambio y de expresión
de la diversidad.
Proponemos que
el gobierno de la ciudad, como poder más próximo a la vida cotidiana,
multiplique sus recursos para dar respuesta a las necesidades
y exigencias actuales y futuras, para así avanzar
hacia un horizonte de cohesión social y de bienestar.
Proponemos que
todas las personas, también
las que proceden de la inmigración, vean reconocidos
sus derechos políticos, civiles y sociales, en
especial los que atañen al trabajo, la vivienda,
la sanidad, la educación y la participación
política, y que las ciudades, como receptoras
de los movimientos migratorios, obtengan los recursos
necesarios para hacerlos efectivos.
Proponemos que
la inmigración
sea tratada como un proceso inherente a las dinámicas
del mundo que exige una actitud de respeto y de solidaridad
en los países receptores y de responsabilidad
y negociación en los países emisores.
Proponemos que,
dada su imparable expansión
como hábitat de la humanidad, las ciudades obtengan
un mayor protagonismo en las instituciones mundiales.
Proponemos que
las ciudades generalicen mecanismos de participación para que la sociedad
civil se integre en los procesos de decisión y
de gobierno.
Apoyamos:
-
que Naciones Unidas promuevan
un tratado internacional que garantice un marco de
autonomía económica,
financiera y de gestión de los poderes locales;
-
la creación, por parte
de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos y UN-Habitat,
de un observatorio de
las democracias urbanas.
Proponemos universalizar los principios
y valores del Fórum Universal de las Culturas
- Barcelona 2004 y expresamos nuestro compromiso de
velar por su cumplimiento
futuro.
Proponemos dar
continuidad a los compromisos adquiridos ante la UNESCO
en la Asamblea General de noviembre de
1997 con la puesta en marcha de nuevas ediciones y reafirmamos
los principios y valores del Fórum Universal de
las Culturas - Barcelona 2004 que inspirarán las
futuras convocatorias del acontecimiento.
Instituimos la
Fundación Fórum
Universal de las Culturas, que impulsará la realización
de las futuras convocatorias y velará por el cumplimiento
de los principios fundacionales.
Proponemos a Naciones
Unidas, UNESCO y Ciudades y Gobiernos Locales del Mundo
su participación
en la Fundación Fórum para garantizar la
continuidad y la fidelidad de las futuras ediciones a
los principios fundacionales del Fórum.
Depositamos, con
el mandato de dar continuidad a los principios y valores
del Fórum Universal
de las Culturas, en la ciudad de Monterrey, sede del
Fórum 2007, nuestro legado, fruto del trabajo,
la ilusión, el estudio, la experiencia, la participación,
el entusiasmo y la esperanza de muchas personas que compartimos
la preocupación por el futuro del planeta y de
los seres humanos que en él habitan.
Instamos a los
organismos internacionales y a los gobiernos y poderes
de todo el mundo a que refuercen
la vigencia de los principios en favor de la paz, la
sostenibilidad y la diversidad, en la confianza de que
las conclusiones y propuestas surgidas del Fórum
Barcelona 2004 se integren en las agendas de trabajo
de organizaciones no gubernamentales, gobiernos e instituciones
de las Naciones Unidas.
Proclamado en
el Fórum Universal
de las Culturas - Barcelona 2004 el 26 de septiembre de
2004.
Fuente: http://media.barcelona2004.org/es
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