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Cumbre de la
Nueva Conciencia Barcelona 2004
Una sola Tierra, un
solo Corazón, un solo Espíritu
La
más ancha alianza
Crónica
del Equipo de Portal Dorado
Traemos de la
ciudad condal la mochila llena de esperanzas. Al hilo
de los actos de clausura
del Forum de las culturas Barcelona 2004 y del clima
positivo allí generado, elaboramos una reflexión
sobre la necesidad de progresar en la gestación
de una amplia alianza civil en favor del “otro
mundo posible”.
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“Hay más que motivos
para la esperanza”, señaló un irónico,
pero optimista Felipe González en la rueda de
prensa que puso fin al Diálogo del Forum que
llevaba por título “Del consenso de Washington
a una nueva gobernanza global”. Horas más
tarde, en olor de multitudes, finalizaba el variopinto
macroevento cultural con un alarde piromusical a orillas
del Mediterráneo. La misma esperanza aludida
por el ex-presidente, era sostenida en una sala cercana
en la que se celebraba la ceremonia que clausuraba
los 49 Diálogos del Barcelona 2004. Mujeres
líderes indígenas y alternativas se pronunciaban
también en ese mismo sentido ante centenares
de asistentes.
En la primera
sala el panel de expositores lo componían importantes dirigentes europeos de
la órbita socialista: Lionel Jospin, Antonio Guterres,
Narcí Serra, Joan Clos, Pascual Maragalll…,
en la otra mujeres activistas de la alterglobalización
como Bianca Jagger, Fatma Alloo, Vicky Tauli… representando
a los cinco continentes. Pese a las diferencias de sexo,
cargo, imagen exterior, color…; pese incluso a
la diferencia en cuanto a la severidad del discurso,
al nivel de exigencia para con las autoridades…,
en una y otra sala se “cocinaba” a fuego
más o menos rápido, más o menos
intenso, el mismo “otro mundo posible”. En
realidad esa misma pauta de pluralidad, respeto e incluso
complementariedad ha presidido todos Diálogos
celebrados dentro del Forum.
Barcelona nos
ha enseñado en
estos cinco meses que, en la construcción de ese
otro mundo de esperanza, no sobra absolutamente nadie,
nos ha imbuido de una mirada más generosa en la
búsqueda de alianzas, nos ha dado a entender la
inolvidable lección de intentar apurar siempre
hasta el límite el margen del diálogo y
de la acción común.
En las gigantescas
salas del “Centro
de Convenciones” se ha escenificado la enorme diversidad
de las fuerzas de progreso en los más diferentes
campos de la actividad humana. Hemos visto complementarse
el lenguaje intelectual y ese otro discurso más
interior arrancado desde el alma. Han tomado la palabra
políticos con responsabilidades e indígenas
que por primera vez salían de sus selvas, representantes
de grandes corporaciones y cabezas de los movimientos
alternativos. Vestidos de color arcoiris, ponchos, cintas
en la frente…, se han alternado con trajes de seda
y blancos cuellos encorbatados… El Forum ha logrado
plasmar nuestra diversidad, nuestras contradicciones
por supuesto siempre salvables y ante todo la necesidad
de consolidar la unidad entre las más diferentes
corrientes de progreso.
Me
siento sumamente agradecido por lo que la ciudad condal
nos ha regalado desde el pasado Mayo. Puede haber buenas
cargas de razón en las críticas esgrimidas
en contra del Forum, pero aún y con todo, lo
allí vivido, lo que desde esa nueva ciudad de
la cultura se ha proyectado en cuanto a ideas, visiones
y proyectos, supera con creces sus defectos y virtuales
contradicciones.
Celebrando ese ánimo germinado
en la gran cita de las culturas, el alarde piromusical
ascendía al anochecer del domingo hacia los cielos
desde innumerables barcas cercanas a la costa. Se clausuraba
el magno evento con esplendor en los cielos y se encendía
también en nuestro interior la necesidad de proclamar
esa comunión de la esperanza escenificada entre
la primavera y el otoño a orillas de un mar asombrado,
en medio del ajetreo del Forum.
Tal como apuntó el ex-presidente
de gobierno socialista hoy existe la mayor masa crítica
de todos los tiempos a favor de un nuevo mundo solidario,
pacífico, sostenible... He ahí la gran “buena
nueva” que los teletipos de las agencias aún
no se acostumbran a registrar. Los medios corren tras
la noticia negativa del morbo y el estruendo, pero no
reparan en ese otro “detonante” silencioso,
en esa otra conspiración amorosa, pacífica
y planetaria, capaz de cambiar el rumbo de la civilización.
La crisis, que
a todos los niveles vivimos, es de calado, pero la
oportunidad es también del
mismo tamaño. Los Diálogos del Forum han
sido durante 141 días apasionante laboratorio
de esa enorme masa crítica que apuesta por urgentes
y profundas transformaciones en nuestra sociedad. Los
Diálogos han tenido la virtud de mostrarnos que
tod@s somos absolutamente necesarios para la utopía
de la nueva tierra. Ciudadanos, universidad, organizaciones,
mundo empresarial y organismos internacionales han dejado
un ejemplo de interacción, un legado de trabajo
aunado a la comunidad internacional.
La masa crítica del “otro mundo posible” es
tremendamente heterogénea, de ahí su riqueza,
de ahí también sus enormes desafíos.
Es cierto que median viejos recelos, algunos de ellos
atávicos, pero será preciso hacerles frente
con amplitud de miras, con la responsabilidad a la que
nos aboca el momento sumamente difícil que atraviesa
la humanidad.
Una de las brechas
más grandes,
también evidenciada en el Forum, es la que separa
la esfera política y el mundo cívico más
exigente, la de los políticos reformistas, con
responsabilidades y el mundo alternativo más radical.
La fisura más ancha es también nuestro
reto. La historia más reciente del Estado, la
ya llamada “revolución silenciosa” que
se está operando en nuestro país es quizás
el más claro ejemplo del “juntos podemos”.
Las diferencias entre instancias gubernamentales y sociedad
civil, entre el mundo institucional de progreso y las
corrientes más frentistas de la órbita
alternativa son considerables, sin embargo, desde la
no renuncia a los principios elementales, estamos llamados
a tender imprescindibles puentes.
La oposición a la guerra de Irak
y sus multidudinarias manifestaciones a lo largo y ancho
del mundo ha sido otro fenomenal ejemplo del “juntos
podemos”. Frente a la guerra y la violación
del orden y derecho internacional, hemos sabido y logrado
apretar filas, avanzar todos unidos por las grandes avenidas.
Está gestándose la mayor
y más plural alianza de la historia. Está formándose
la más amplia masa crítica de hombres y
mujeres de buena voluntad, resueltos a ir a las causas
de los problemas y lacras que acechan a al humanidad.
Aún y con todo esta alianza habrá de cohesionarse
y aumentar, si queremos vencer la batalla al miedo, al
terror, al oprobio, al materialismo depredador de la
Tierra, al egoísmo explotador de seres humanos
y de pueblos enteros... Si queremos dar en heredad a
nuestras próximas generaciones una tierra más
hermosa, justa y feliz, no podemos sino unirnos un mayor
número de corazones y voluntades.
No hay que ignorar
las diferencias, pero tampoco sobrevalorarlas. La crítica situación
planetaria nos invita a superar pretéritos recelos
y a crear la mayor red posible de actores de la sociedad
civil, partidos políticos, instituciones y gobiernos
al servicio de un orden más justo, de una civilización
solidaria y en paz. No es difícil dilucidar los
límites de la gran alianza en gestación.
Esta acaba allá donde anida la sed de guerra y
la falta de respeto a los derechos de personas y de pueblos,
donde habita el racismo, la competitividad, el fundamentalismo
de pensamientos y de credos, el materialismo inhumano,
la competitividad atroz… La alianza llega hasta
donde arranca el egoísmo depredador de geografías
y recursos, de gentes y derechos, la avaricia agresiva
de tierras y de ideas que impone la corporación,
la potencia, el credo, la ideología única…
La mayor alianza
de los tiempos a favor del nuevo mundo se pinta de
todos los colores y ninguno
se impone, reúne todas las voces esperanzadas,
pero ninguna calla a la otra, suma todas las sanas inquietudes
y ninguna avasalla.
El otro mundo
más solidario y
justo que nos aguarda, el que juntos, más pronto
que tarde levantaremos, no puede permitirse fractura
en su legión de constructores. De esa unidad sólo
se escapan los que siguen apostando por el viejo orden
de injusticia y separatividad, de violencia y explotación.
La Madre Tierra y las generaciones futuras claman ya
por esa alianza imprescindible. ¡No les defraudemos!
Koldo Equipo Portal Dorado
www.portaldorado.com
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