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Concordancia Armónica Noviembre 2003
  ·Crónica de Miyo

La Concordancia Armónica
Noviembre 2003

Concordancia Armónica en las Sierras Navarras
Crónica de Miyo

“El mundo ‘conocido’ ha dado paso a una nueva Matriz de Realidad que permite a cada ser humano salir del sueño y las mentiras en las que se encuentra inmerso a lo largo de toda su vida. Un sueño que le ocupa las 24h del día, esté despierto o dormido. Es el momento de abandonar todo juicio a terceros, de dejar el victimismo moralista y de cancelar una a una todo el almacén de creencias acumuladas que interfieren e interpretan cada percepción sensorial neutra y directa, convirtiéndola en basura social y en manipulación de conciencia. La Concordancia Armónica nos permite acercar el Cielo de quinta dimensión a la Tierra de cuarta y también a la cotidianidad de los culebrones televisivos y reality shows de tercera dimensión que indigestan cada sobremesa ciudadana. Es el planeta entero el que está ascendiendo a quinta dimensión y todos los miembros de esta humanidad estamos implicados en este increíble salto de conciencia, en el que se nos pide convertirnos en los dioses creadores que somos por derecho de nacimiento, asumiendo el Amor y el Poder en cada una de nuestras palabras, pensamientos y acciones cotidianas.

Durante más de dieciséis años desde la Convergencia Armónica se han elevado las frecuencias energéticas de la Tierra, las radiaciones solares se han visto multiplicadas, el cambio genético se ha acelerado al mismo tiempo que el campo electromagnético terrestre ha descendido sensiblemente, los contactos telepáticos con los hermanos estelares se han convertido en legión, las alteraciones planetarias de nuestro sistema solar en su paso por la Banda de Fotones de Alcyone son claramente perceptibles y medibles, y las transformaciones internas de todos los seres humanos sensibles han sido exponenciales en relación a todo lo conocido hasta la fecha. Un sin fin de fuerzas que tienden a provocar la implosión de la densa matriz de tercera dimensión para permitir que la galaxia entera pueda ascender”.

A pesar de estar citados en Estella a las 6 de la tarde (en primera convocatoria) nos costó un buen rato reunir al pequeño grupo de dieciséis participantes con el que a las siete y media, ya bien anochecido, emprendimos un breve paseo al Cortado de Eraul para ofrendar el trabajo del fin de semana. Entremedio compramos la comida de campaña. Subimos en coche hasta el mismo pueblo de Eraul y después seguimos a pie unos tres kilómetros hasta ese bello y elevado paraje que parece dominar la visión de Tierra Estella. Mientras realizábamos el saludo ritual a las siete direcciones surgió bruscamente a muy pocos metros de distancia la sombra de un gran buitre que fue saludado dignamente, y poco después en la reunión introductoria, debajo de la enorme hendidura que forman las rocas de la montaña, al tratar de la necesidad de estar siempre relajados y atentos a los signos y a las necesidades del momento, una bellísima estrella fugaz corroboró tan adecuadas palabras.

A las 9 de la noche, en la segunda hora de convocatoria, y con la ayuda de un ‘indígena’ estellica, el grupo fue aumentando (las últimas personas se unieron a lo largo de la mañana del sábado) hasta completar un armonizado conjunto de cuarenta guerreros e hijas de Gaia. El día había sido luminoso y soleado, aunque por la tarde llegó el fresquillo propio de los tiempos otoñales que corren. Cada asistente había hecho su propio viaje desde Barcelona, desde Vizcaya, desde Burgos, de Vitoria, de Madrid, de Valencia y otros lugares que en este momento no recuerdo, pero en general había un cierto cansancio por el trabajo semanal unido al desplazamiento realizado. De cualquier manera un fin de semana es un suspiro por intenso que sea el trabajo realizado, así que planteé aprovechar el tiempo al máximo y prepararnos dignamente para los sucesos astrológicos, astronómicos y personales en los que estamos inmersos y que iban a tener su culminación al día siguiente con el Eclipse de Luna, el Gran Sextil y el Triángulo Solar, aunque sus efectos serían a largo plazo y puntualmente continuarían hasta el Eclipse Solar del día 23.

Así pues hacia las 10 de la noche nos pusimos en marcha hacia el Valle de Goñi en la Sierra de Andía, a unos 40 km de distancia, atravesando una serie de pequeños pueblos de montaña en medio de bosques y bellos paisajes cuajados especialmente de robles y encinares. El ambiente nocturno era húmedo y había bastante agua por todas partes, aunque podíamos contemplar la luna llena en una esquina del cielo estrellado. Al llegar al lugar cargamos nuestras mochilas además de algunos troncos de madera seca (y diversas herramientas y objetos) para facilitar el encendido de la hoguera que iba a servir como horno alquímico de nuestras abuelitas piedras. La idea era celebrar un Temascal como purificación inicial y realmente los que no estaban acostumbrados al juego de la naturaleza mágica se preguntaban como íbamos a realizar todo eso (piedras, maderas, montar la sauna, preparar el descanso posterior…) de repente en unas pocas horas.

Pero acelero los acontecimientos. La Concordancia Armónica ha sido presentada como una experiencia de Fuego y Agua. Las emociones, los cristales, los manantiales por un lado y las tormentas solares, la energía interna por otro. Así que primeramente comenzamos a recoger algunas piedras del río, a limpiar el espacio del temascal y a montar los primeros brazos en cruz de su estructura, a preparar la hoguera y a situarnos en el lugar. Nos distribuimos los trabajos y finalmente en medio de un saludo a los Cuatro Vientos y acompañados por los cantos grupales encendimos el fuego y dejamos que Tatewari comenzara su extraordinaria labor. No fue fácil levantar las llamas porque la humedad era intensa y la madera de encina es lenta en su combustión, pero como siempre, canto tras canto, un soplido aquí una dancita allí lo logramos. Y después de media hora partimos hacia la experiencia preliminar dejando a un Guardián del Fuego.

Se trataba de alcanzar una Cascada cercana atravesando un verdadero lodazal sembrado de zarzas por todos lados. Pero una vez allí y a pesar de los resbalones y de la situación de desafío chamánico que teníamos que atravesar todo el mundo se quedó impresionado por la cascada de Goñi de unos 45m de alto y con un buen caudal de agua que caía en una extensa superficie en el extremo más alejado de la poza inicíatica. La misma poza en la que realizo la Iniciación del Agua, a través de los trabajos de Calor Psíquico y entrando en ella cada dos horas. El agua estaba como estaba ¿Cómo va a estar el agua en un río medio salvaje de Navarra en Noviembre? Así que allí fuimos después de la media noche para ser purificados por la Diosa de la Blanca Cabellera, y aunque sólo quiso realizar la experiencia poco más de la mitad del grupo fue suficiente sentir el poder del lugar para que todos fuesen transformados por la experiencia. Un par de cánticos y un agradecimiento seguido de una dancita final y de vuelta al Fuego del campamento. Las piedras estaban bastante húmedas y era de esperar que saltaran y se rompieran unas cuantas con el calor pero finalmente pudimos hacer dos grupos para entrar al útero de la madre Tierra y ‘correr’ el Temascal, con bastante temperatura y creando el Intento personal y planetario para la Concordancia. No hay que olvidar la sahumación con copal que realizamos antes de entrar en la cueva de la Diosa y el paso a través del silencio y de los mundos elementales a lo largo de la estancia en la sudorosa oscuridad. Después, al terminar, bañito en el río o por lo menos una lavadita como los gatos para los más timoratos. Como debe ser cerramos la ceremonia de manera tradicional y para terminar cantamos un poco ante el fuego.

Ya bien pasadas las cinco de la mañana nos echamos bajo los árboles y a pelo un pequeño sueño reparador hasta las nueve en que unos y otros fuimos levantándonos y comenzamos a recogerlo todo. La temperatura era de 1º y hubo quien pasó algod e frío. Era el momento de hacer una ofrenda al enorme Roble centenario que guarda el ‘plantado’ del temascal y a su hermana Roca de varias toneladas que un buen día primero de Enero del año 93 cayó desde la cercana montaña arrasando todo a su paso (y pasando por medio de los cuatro montones de piedras que señalan las cuatro direcciones) hasta detenerse a medio metro de su tronco, dejando su parte superior apoyada en una de sus enormes ramas. Así nos despedimos lugar y emprendimos la subida monte arriba hasta pasar por un Bosque de robles centenarios. Fue para mi una enorme sorpresa comprobar que los Antiguos Guardianes del Pueblo Erguido (robles de 400 ó 500 años) habían sido talados de raíz. Hasta una docena de muñones de más de 6 a 8 m2 eran visibles aquí y allá. Fue verdaderamente impresionante comprobar lo que parecía increíble tratándose de la zona navarra donde se sabe valorar a estos ancianos del bosque. Seguro que sus razones tendrían, pero eso no disminuía la sensación de pérdida, especialmente la pérdida de ese gran Roble Maestro al que visitábamos siempre para pedir permiso a lo largo de los últimos veinte años. Ahí mismo le cantamos a los bravos guerreros que partieron en la batalla y su nombre espiritual fue gritado a los Cuatro Vientos para que su recuerdo nunca fuera olvidado por sus hermanos del bosque.

Pero la vida sigue y después de un rato para el almuerzo-desayuno caliente salimos el sábado a la mañana hacia Lizarraga para visitar el Puente de Wiricuta, donde están las cenizas ceremoniales de nuestros tatas y nanas Concheros. En una especie de enorme gruta en la roca con un puente de piedra de unos treinta metros de largo y dos de ancho, en donde hay varios puntos de observación, una cueva de recapitulación y el ‘templo’ de piedras conchero. La niebla era tan espesa que se hacía difícil ver a pocos metros de distancia pero a pesar de eso seguimos adelante recorriendo los 30 km que nos separaban del lugar. El regalo del sol al llegar, los cielos despejados, hasta el momento en que hora y media después salimos de allí, fue otro signo favorable que no podemos dejar de resaltar. Inmediatamente la niebla volvió a cubrirlo todo mientras visitábamos algunos lugares de Observación y Ensoñación en la montaña y en el cortado. Meditaciones, cantos, palabras. Era el momento de tomarnos un descanso en un magnífico Bosque de Encinas centenarias, muy cerca de Estella, pero la lluvia dificultaba la reunión y también la comida que teníamos pendiente al aire libre. Ya habían pasado las cuatro de la tarde y acabamos convirtiendo en restaurante improvisado un antiguo lavadero del pueblo rehabilitado que sirve más como atracción turística que como algo útil en nuestros tiempos.

Era el momento de comenzar la etapa reina de la noche del sábado día 8 y enfocar la Concordancia Armónica que aunque implica una recepción de energías planetarias, solares y galácticas que abarca una ventana que desde el 5 de Noviembre al 12 de Diciembre, tenías su momento álgido en el eclipse lunar. Así salimos hacia el Cortado de Urbasa para alcanzar el punto central de tres cortados montañosos, llamado Crezmendi. La niebla estaba tan cerrada y densa que era difícil conducir por las curvas de la carretera que asciende al cortado. Y una vez allí la segunda dificultad. A no se que sabias mentes se les ha ocurrido hacer una pequeña carretera en lo alto de la montaña y el paso que utilizamos siempre para atravesar los siete kilómetros de pista foral (en los grupos de Naturaleza Mágica recorremos los 13 km a pie con los ojos cerrados) cuando vamos en coche estaba cerrado por una cadena. Tuvimos que encontrar un paso alternativo con un viento helado (estábamos a 0º) y después preparar tanto la subida de los coches a la carretera (que tenía 20 ó 25 cm de altura) como su posterior bajada unos cientos de metros después. Lo hicimos con palas y piedras pero al fin avanzamos por la senda natural hasta el lugar donde el barro y las dificultades del camino nos impidieron continuar. Tomamos de nuevo las mochilas y monte a través hasta Petra, un bosque de hayas en el que se elevan casi un centenar de guerreros de piedra bien impresionantes. Llegamos al pequeño círculo de piedras donde hacemos la ofrenda a los Guardianes del Lugar y después de realizarla fuimos a buscar un lugar adecuado para la experiencia. La niebla estaba fuerte y de vez en cuando llovía, así que la situación era de cierta precariedad con cierto temor por parte de algunos de que las cosas no pudieran realizarse. Pero ya habían pasado lo peor y se habían mostrado como buenos guerreros, así que comenzamos a prepararlo todo.

Y allí encendimos el fueguito y soportamos con una sonrisa agradecida la media docena de veces que se puso a llover hasta las seis de la mañana, hora en que decidimos echarnos de nuevo un rato para descansar. Nunca perdimos el ánimo y la naturaleza nos regaló con el claro-oscuro propio del eclipse, además de una visión de la luna renacida nada más terminar la ceremonia. Todo se mojaba y no había refugio cerca, pero nuestros cantos espantaron todo temor y el trabajo de observación del fuego y el Intento que cada uno formuló nos permitieron participar en una experiencia extraordinaria, sin ninguna duda distinta de todas las que ese día estaban realizándose en cada uno de los pueblos y ciudades del mundo. Ya esa misma tarde estuve conectado con los doce grupos distintos que comparten conmigo las mismas energías y que habían convocado diferentes encuentros en Barcelona (las Hijas de Gaia con Mariana y un grupo de trabajo, Valencia, Madrid (mujeres concheras), Sevilla (Chrisgaia y concheros), León (con Ana Rayo), otro grupo en Navarra, velaciones en Ibiza y Barcelona, otro grupo en Granada, etc.

Pero volvamos a esa noche mágica en que realmente fuimos ‘purificados por las Aguas de Vida’ como nos pedían los Hermanos Estelares. Recogiendo troncos que chorreaban agua y milagrosamente ardían en la hoguera de las vanidades. Danzando un rato, cantando alabancitas otro bien amplio, meditando un poco aquí y allá, observando el fuego o recibiendo la lluvia fueron pasando las horas. También compartimos una simbólica comunión de los frutos sagrados de la Tierra: tiempos de silencio y tiempos de batalla, tiempos de fascinación y tiempos de vuelo, tiempos de claridad en el cielo y tiempos de sombra, tiempos de unidad y tiempos de soledad. La noche pasó intensa y se percibía la sensación de Presencia en todos los convocados. Hubo bastantes experiencias que me comentaron el domingo y otras que me están llegando a cuentagotas, pero la sensación general fue de Despertar, de unidad con la Tierra y de Poder personal.

Tres horitas y ¡arriba! De nuevo en marcha para salir del lodazal. El sol duró el tiempo de nuestras maniobras y del encuentro general luego otra vez la niebla, de tal manera que los que no conocían la zona salieron de allí sin poder contemplar el cortado de Urbasa. A las once del domingo estábamos almorzando cuando aproveché unos minutos para tratar de un tema de por el que varios habían manifestado su interés: la Escuela de Ascensión. Chrisgaia 2013. La importancia de que los que vivan allí tomen sus propias decisiones sin interferencias de los socios ciudadanos, la facilidad que establecería alquilar la finca en condiciones ventajosas para la propiedad; la necesidad imperiosa de gastar el dinero personal en crear talleres que permitan una digna supervivencia y en ir arreglando progresivamente la casa matriz; la premura por crear una alternativa de vida que permita atraer a otras gentes y compartir una cierta manera de ser con los demás, etc. También traté de la ensoñación y la recapitulación ante el Fuego (que el tiempo no nos había dejado desarrollar adecuadamente), y de cómo salir del sueño del planeta, del sueño del tonal de los tiempos. Luego decidimos que era necesario cerrar en contacto con la madre Tierra y partimos hacia una de las cuevas más largas que hay en España, la de Basaula, donde justo tuvimos tiempo para echarnos unas dancitas tribales a lo largo del camino que conduce a la entrada de la cueva, visitar el cortado del interior, atravesar una estrecha garganta y hacer una meditación final. Al salir de nuevo a la boca de la cueva y después de agradecer la visita y el haber salido con bien bajamos por el cauce de un antiguo río ya sin agua hasta volver a los coches. Allí fue la despedida donde agradecí también al grupo por su entrega, su confianza y su claridad interna. Un breve hasta pronto y un abrazo renovaron nuestros lazos, después de una intensa experiencia en el bien aprovechado pero corto lapso de tiempo que permite un fin de semana cuando se está en medio de una sierra atravesada por decenas de lugares de poder y de belleza sin par.

Sólo nos queda estar presentes en ese continuo Ahora del aliento, de la sensación y de los signos, esperando la próxima batalla florida. El eclipse de Sol nos espera en Chrisgaia para el Consejo Conchero y para la reunión de los que desean participar activamente en el proyecto Chrisgaia desde comienzos del próximo año. Y no olvidemos tampoco que, antes de las Navidades, está el importante 12 de Diciembre (cuando en México se celebra el día de la Guadalupana, aunque nosotros lo haremos el día seis en Cáceres). Serán transmitidas las claves genéticas de la Ascensión, de la memoria de nuestras vidas sobre la Tierra y de nuestra conciencia multidimensional. Será el bautismo estelar de muchos humanos que por fin saldrán del juego del sufrimiento y comenzarán a vivir como humanos ascendidos, como maestros despiertos co-creando un nuevo futuro para la Tierra. Luego el paso del 31 de Diciembre tan importante por la intensa experiencia familiar que conlleva en todo el mundo ese señalado día.

Que vuestro Sol brille en medio de la noche y ¡Buen Camino y buenas batallas floridas!
Miyo

 

 
2005 © Emilio Fiel