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Santiago 2003
Magna Peregrinación de la Unidad

Senderos de Fuego, pasos de Nueva Vida
Crónica final de la peregrinación.
Por Koldo Aldai, Portal Dorado

El 10 de Agosto entraban las dos largas columnas en la ciudad del apóstol. Más de doscientas cincuenta personas de diferentes países, culturas y filiaciones espirituales culminábamos nuestra apuesta de fraterno peregrinaje. Agradecer, en primer lugar, al Cielo y a todos los seres celestiales que no acompañaron en nuestro caminar, por darnos coraje cada mañana, por tutelar cada uno de nuestros pasos. Gracias por inyectarnos ilusión, por habernos permitido mantener viva en todo momento la sagrada llama de la unidad.

Tradiciones y movimientos espirituales caminando por la paz y la fraternidad

Recién se detiene por unos instantes el intenso verano en esta acalorada tarde de domingo, brindando a uno la oportunidad de acercarse a la pantalla para compartir. Hasta ahora habían sido breves crónicas desde algún cibertugurio del camino, o algunas apresuradas notas manuscritas pasadas a alguien que dejaba la columna peregrina y volvía a la civilización. Llegan pues instantes más pausados después de haber compartido también esperanza y sueños en la Comunidad de Lakabe, junto a amigos de tantos años en el marco del VI Encuentro ibérico de Ecoaldeas.

A la cola de abundantes y suculentas ensaladas, en los círculos donde se exponían experiencias de proyectos ecológicos, permacultura, ecoaldeas, comunidades…, al explorar el árbol para la imprescindible siesta, o a la noche expiando las estrellas por la diminuta cúpula de la tienda de campaña…tenía la impresión de aún estar caminando… ¿En realidad, dejamos en algún momento de caminar? Nuestro peregrinaje colectivo se vuelve en verano si cabe más intenso, pero nuestros pies ya no se detienen en momento alguno, ya se curaron de todas las ampollas. Hace tiempo que se unieron a otros tantos pasos y juntos suspiran ya por elevarse en tiempo y espacio…

Apenas hubo tiempo para deshacer la mochila y poner la lavadora. Apenas terminó la peregrinación, puse rumbo al Pirineo navarro. He pasado tres días en la ya pionera y legendaria comunidad de Lakabe, junto a casi tres centenares de personas que están haciendo, muchas de ellas, realidad la utopía de la nueva humanidad en la tierra. El encuentro ha brindado la ocasión de acercarse a tantos proyectos de gente que decidió no aguardar al mañana y que salieron al encuentro de la Madre y junto a ella izaron sus sueños. A veces a los sueños les salen aristas, dificultades, pero precisamente esa es la finalidad de este tipo de encuentros: aprender los unos de los otros, poner en el círculo experiencias para el común aprendizaje…

Vayan pues estas líneas de agradecimiento para esta red hermana, en cuya cita anual tanto hemos aprendido y disfrutado. Gracias a la familia de Lakabe por su fenomenal organización, por su acogida calurosa, delicioso pan, por sus exquisitos platos…, por haber compartido el poco agua que restaba en sus pozos… Agradecimiento también para los compas de la Red de Ecoaldeas, Selba, Rehabitar…, por promocionar tan magníficas iniciativas.

Ya volviendo a la peregrinación, a estas alturas uno ya no se acuerda donde cayó el punto final de la última crónica, a la luz de qué vela compartíamos los avatares del peregrinaje aunado… Vayan pues estas líneas a modo de breve resumen global, ciertamente algo desordenado.

Cuando colgamos el apelativo de magna a la peregrinación, no sabíamos si en realidad estábamos exagerando un poco la nota. Culminado ya el esfuerzo de veintiún días, podemos con humildad afirmar que magna ha sido la apuesta, magno el espíritu de armonía y fraternidad que hemos respirado, magna la dicha que juntos hemos compartido.

Vivimos fuego en el camino, altas temperaturas desde hace decenios no conocidas, pernoctamos en polideportivos que parecían auténticas saunas, pero sin embargo corría el aire fresco por los corazones…Vivimos auténtica epidemia con las tripas revueltas generalizada por el mal estado de las aguas. Vivimos etapas duras, prolongadas, pues no siempre los polideportivos, único aforo capaz de albergar a la enorme tropa, se encontraban a la vera del camino…, pero sin embargo la moral no decayó ni por un instante. El peregrinaje fue la prueba que nos esperábamos, una prueba dominada más por el gran calor que nos acompañó en absolutamente todas las jornadas, más por las circunstancias físicas que nos rodearon, que por razones de convivencia, pues la armonía reinante, a lo largo de todo el peregrinaje, entre las diferentes familias espirituales fue ejemplar.

En verdad que la marcha fue dura, pero, al Cielo gracias, el bendito 10 de Agosto entraban las dos largas columnas victoriosas en la ciudad del apóstol. Más de doscientas cinquenta personas de diferentes países, de diferentes culturas y filiaciones espirituales culminábamos nuestra apuesta de fraterno peregrinaje. Estas líneas son por lo tanto ocasión de agradecer. En primer lugar al Cielo y a todos los seres celestiales que no acompañaron en nuestro caminar, por darnos coraje cada mañana, por tutelar cada uno de nuestros pasos. Gracias por inyectarnos ilusión, por habernos permitido mantener viva en todo momento la sagrada llama de la unidad.

Damos gracias a los hermanos de México, Colombia, Honduras, Chile y Venezuela que hicieron el gran esfuerzo de saltar el charco para unirse a esta apuesta de comunión. Damos gracias también a los hermanos de Francia y Alemania que nos honraron con su compañía. Cómo no, agradecer por supuesto al magnífico equipo de intendencia, Manolí y Emiliano a la cabeza, pues sin ese conduvio tan sabroso y abundante, no hubiera sido posible atender a tanto desafío. Agradecimiento también profundo a todos los que nos ayudaron en los mil y un servicios y tareas organizativas, colaboración en verdad imprescindible a la vista de las dimensiones inesperadas que adquirió la tropa peregrina.

Agradecer por supuesto a las diferentes familias espirituales que creyeron en la apuesta y nos agraciaron con su presencia caminante, con su legado espiritual en los círculos. Agradecer especialmente a la familia conchera que inyecto buenas dosis de ritmo y de fuerza, lleno nuestros pulmones de potentes alabanzas en las etapas especialmente sufridas.

Las diferentes tribus y movimientos compartimos canto y puchero, frescor de la mañana y plomizo sol del mediodía, círculos de la tarde y techo unas veces estrellado, otras de uralita al caer el día. Tuvimos sobrada oportunidad de vivenciar desde el comienzo al fin del camino, la sensación de un solo latido, un solo corazón. Algunas familias espirituales estuvieron representadas a lo largo de toda la peregrinación, otras tuvieron que limitar su presencia a algunos días. He aquí la relación, seguramente incompleta, de grupos y movimientos que nos honraron con su convivencia: Mesa Hispana conchera del Señor Santiago, Escuela Chrisgaia, OROMU de México y España, Asociación Mil Caminos, Inkarri de México y España, Red Iberoamericana de Luz (Colombia), Red Lumitoile, Los Ahukines, Arboleda de las Hijas de Gaia, Tradición mexhica (Guadalajara- México), Escuela de Yoga Sadhana, Atlantis Angelis, Budistas de Dag Shan Kagyu, Finca “Amor y Vida”, Asociación naturista de Madrid, Grupo “Solunai”, Asociación “Ananda Marga”, Movimiento 13 lunas, “La Fábrica de lo sueños”, Metatron …

Más difícil es aún recordar a todos los facilitadores de los talleres que se desarrollaron a lo largo de cada una de las tardes del peregrinaje. Dada la profusión de propuestas, hubo días que tuvimos que organizar hasta tres círculos simultáneos para atender a esa gran demanda de exposiciones. He aquí la relación de conferencistas y facilitadores: (Disculpas por adelantado a quien por simple falta de memoria, obviemos en este listado) Emilio Fiel (Miyo), Juan Treviño, Amyn Dayha, Mariana Legar, Jean Carfantan, Enita Zirnis, Ana Picazo, Sylvia Murillo y Fernando Castaño, Nuria Aragón (Sibila), Maite Pardo Sol, Tomás Torio Villa, Antonio Garrido, Eugenia Casarín, Carlos Fiel, Jesús Gómez, Carmen Olivar, Eliana Alvarado, Devta y Sarabjit, Rafael Palacios, Pilar Gómez Pitera, Eva María Molina, José David Paltán, Asunción Arias Arias, Olga Escudero, Antonio Cedrán, Raúl Rodríguez, Marisa Tejada…A todos ellos gracias de corazón por dejar en el círculo su huella de sabiduría y de amor.

Gracias por último a cada uno de los peregrinos, a sus pies que hollaron senderos de compartida gloria, a sus labios que clamaron Aurora, a sus corazones que latieron en Uno... Vayan también nuestras disculpas si en algún momento, desde la organización, no les hemos atendido como hubiéramos querido, por razones de simple y puro desbordamiento.

Además de cuanto aprendimos en estos ricos círculos vespertinos, la peregrinación nos enseño otras tantas cosas que difícilmente podríamos detallar en unas líneas. Aprendimos que el día engrandece cuando se le saluda a las seis de la mañana, antes de que nazca; que al amanecer el olor del trigo cortado es contagio ya de más elevados prados, que la presencia de los hermanos los árboles es bendita, sobre todo cuando una sombra es condición indispensable para el descanso; que el agua va afinando su canción por las fuentes del camino; que la comida con tanta hambre nos brinda la oportunidad de manifestarnos doblemente agradecidos ante la Vida, ante quienes ponen al fuego con cariño sus frutos… Aprendimos que no hay que detenerse cuando salen las ampollas, y ya mucho menos cuando quedan reventadas. Aprendimos también que la luna tirita de emoción cuando danzamos en círculo bajo su luz pálida, que la Madre tierra ofrece un descanso más mullido que el cemento de los polideportivos, que un abrazo de buena mañana es capaz de borrar las palabras que en la víspera se salieron de tono… Aprendimos que la hermandad también deja brotar espinas, pero que su aroma bien vale todos los rasguños. Aprendimos muchas cosas, por ejemplo que la enseñanza no está necesariamente en los labios del líder espiritual de turno, sino en la sonrisa de quien fregó los lavabos y los wáteres cuando la tropa ya estaba en marcha, que ceder en el más acá los preciados colchones de los suspirados albergues, es una buena inversión para el más allá … En realidad cada quien recolecta sus propias e intrasferibles enseñanzas. He ahí lo grande del camino. Lo hemos recorrido más de cuatrocientas almas en uno u otro momento dentro de la misma peregrinación, y sin embargo cada quien recolecta su propia experiencia.

No sabemos por dónde caminan las banderas blanca y arcoirirs, qué campos de gloria alegran con su presencia, qué peregrinos de la esperanza convocan a sus espaldas…, lo cierto es que, si Dios quiere, las volveremos a blandir. Si es voluntad del Cielo saldremos a nuevos senderos, a nuevos campos para anunciar todos juntos, una vez más, la llegada de la Tierra, pura, la tierra fraterna, la tierra liberada.

¡La Tarea continúa! ¡Benditos los llamados a un Peregrinaje que nunca se acaba!

Koldo
www.portaldorado.com

 

A mí el camino salio a buscarme
Víctor Arias

A mi el camino salió a buscarme.
Se estiró en un recodo, y se me presentó
a las puertas de un paseo de verano.

Irrumpió silencioso, sin grandes pirotecnias.
Pero fulminante
por su sola presencia
por ser respuesta a una pregunta
descuidadamente formulada en alto,
a lo alto

Una pregunta de amor,
como un mensaje en una botella

Y apareció el camino,
como una barquita varada en mi playa.
Irresistible,
antigua pero recién pintada,
sin remos ni timón,
pero ansiosa de mar y de capitán:
mi vida


Fotos de Victor Arias

http://geocities.com/vijargo/MP2003/albframe.htm

Espero que disfruteis de las fotos,
que os devuelvan agunos aromas de vuestro caminar,
que sean justo aquellos con los que recordasteis un día
que somos DIOS

Todos estamos presentes desde la primera a la última
en cada sombra y en cada luz

Gracias

2005 © Emilio Fiel