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Francia 1996
Peregrinación por
los caminos de Santiago en Francia
Reporte de Miyo.
Publicado en la revista Planeta Gaia
Todavía inmerso
en la espiral de la marea vibratoria producida por la peregrinación conchera del pasado mes de julio, intento recapitular,
con la serena perspectiva que otorgan unos meses de distancia
en la memoria corporal, algunas de las batallas internas,
vivencias espirituales y experiencias psíquicas
que hemos compartido con ese centenar y medio de personas
que en uno u otro momento ha participado con nosotros en
la aventura galo-céltica a través del país
vecino.
Viniendo de la nada,
comunicándose por imperceptibles gestos, la idea
de la peregrinación francesa se fue extendiendo
subrepticiamente por nuestra geografía. |
Unas palabras surgiendo en medio de una conferencia, unas líneas en
los artículos del boletín, un recuerdo de aventuras artúricas
en nuestro deambular hispano del 95, una cita inconfesable para el verano con
un amigo o amiga en los mágicos caminos de las sierras navarras, un
sueño repetitivo o simplemente un deseo profundo de compartir las danzas concheras con nuestros hermanos templarios de la luz, caminando y cantando
por las antiguas sendas celtas, como si no pudiéramos evitar participar
en el incomprensible acto de plantar la nueva simiente de los mundos futuros
en los corazones de la vieja Europa.
Y de esa manera, llegando
de los cuatro rumbos de Hispania, los peregrinos de las
diferentes tribus fuimos reunificándonos en la frontera
pirenaica, emprendiendo la primera y siempre más
difícil batalla, la que implica el resonar armónico
de los corazones, en una etapa larguísima a Saint
Jean de Pied de Port, llena de chaparrones purificadores,
con 30 kilómetros de imprevistos, seguidos de una
complicada Velación nocturna en medio de la lluvia.
Muchos nos confesaron
después que sintieron ganas de salir corriendo de
esta primera e incomprensible maratón que, bajo
la perspectiva del tiempo, fue el desafío más
duro y concreto que tuvimos que pasar a nivel físico
en todo el mes; sólo equiparable al que vivimos
el último día de peregrinación, con
chaparrones torrenciales que cerraron el ciclo de purificación.
Después llegaron
los aromas del Camino ancestral de las estrellas, el trabajado
milagro de Lourdes, donde por primera vez dejaban danzar
a un grupo dentro del recinto sagrado... la danza en la
plaza mayor de Toulouse y la Virgen Negra de Taur... las
maravillas medievales y griálicas de Rocamadour
con sus rocas encrespadas y su presencia fuera del tiempo...
el peregrinaje de seis días a pie, con alabancitas
sin fin y aguador de lujo... los cantos angelicales de
Conques con su maravilloso y místico recibimiento
fraternal... el tour de Le Puy, su Virgen negra y la danza
en la plaza de esa maravillosa catedral dominando la ciudad
desde lo alto... el encuentro ecuménico de Taizé,
escuchando al padre Roger y la dancita ante la iglesia...
la bella ofrenda en Vézélay... la visita
a la cripta y nuestro primer contacto con el integrismo
cristianizante al que limpiamos con unas bellas dancitas
en medio de un bosque maravilloso... París y su
burocracia policial que nos detuvo justo un momento, para
apoyarnos más tarde en unas poderosas danzas que
ofrendamos en el centro neurálgico de los cuatro
templos parisinos, donde contamos también con el
apoyo de más de una docena de danzantes franceses.
Y llegó Chartres y su Señora de las Profundidades...
luego Tours y su cedro de 2000 años... Poitiers...
hasta que, comprendiendo la inutilidad de atravesar por
caminos perdidos y sin señalizar, casi muertos,
retornamos a Cahors en la senda de Le Puy comenzando una
nueva semana de peregrinaje a pie que terminó en
la intensa Velación de Saint Jean-le-Vieux, luego
Roncesvalles y finalmente el Oratorio de Azcona.
Es el momento de entresacar
y resaltar algunos de los temas significativos de todo
ese maremágnum de sensaciones y sentimientos que
nos sirvieron de compañía, como lluvia de
verano, en cada una de las etapas que recorrimos bajo el
signo evanescente de un sólo corazón planetario,
sea a pie o en los brazos alados de la danza, en las que
siempre intentamos, y no siempre conseguimos, la armonización
de nuestras energías con la de los hermanos mexicas,
hijos de esa Amerrikúa que se llamó el Tehuantinsuyo,
el país de las Cuatro Direcciones del Espíritu.
El grupo mexica, con
Polita, Vicky y el capitán Xabier al frente, llegó tan
solo unos días después de comenzado el Camino,
al lado de Rocamadour; retraso causado sobre todo por problemas
de adecuación de boletos de avión y de Visas
internacionales.
La llegada de Jesús
León unos días después puso de nuevo
sobre la mesa el delicado tema de la armonización
de las energías (e ideas) mexicas e hispanas, calentando
el ambiente con un nuevo desafío. Finalmente, después
de un duro tropezón que tuvimos en Roncesvalles,
la armonía prevaleció en el Oratorio Central
de Azcona, permitiendo un fin de fiesta excepcional con
casi una treintena de testigos y una palpable alegría
en el ambiente.
En el plano general
hay que resaltar la magnífica recepción que
nos brindaron nuestros hermanos franceses, abriéndonos
de par en par todas las ermitas y catedrales, permitiéndonos
la danza en plazas céntricas de los diferentes lugares
de poder elegidos, y manifestando siempre un espíritu
de reconocimiento y respeto que para nosotros mismos quisiéramos
en la patria hispana.
También hay
que dar testimonio de la armonía y espíritu
de compañerismo que fue la tónica general
a lo largo de las cuatro semanas de peregrinaje, con muy
pocas excepciones propias de la tensión que las
llamadas Obligaciones Concheras (peregrinaje en columnas,
danzas, velaciones, etc.) producen en el personal adjunto,
sobre todo cuando queremos hacer las cosas adecuadamente
y dar lo mejor de nosotros mismos.
Felicitaciones a la
intendencia que nos cuidó como si perteneciéramos
a la tercera edad, mejorando muy mucho el servicio de comidas
y manteniendo siempre un admirable espíritu de camaradería
y servicio.
La exigua representación
francesa en el grupo se vio suplida por el magnífico
y delicado papel que tanto Prem Devi en su trabajo de enlace
y guía, como Malgosia, portadora del cristal y sonrisa
viva, realizaron.
Una vez más
logramos comprender y realizar algunas de las magníficas
enseñanzas que otorga el caminar en columnas y el
compartir las alabancitas con cada uno de los integrantes
del grupo conchero.
Por último
unas palabritas para poner de relieve la magnífica
transformación de nuestro conductor a lo largo de
todo el mes de danza autobusera, con horarios intempestivos,
retrasos, cambios de ruta, carreteras estrechas, etc.,
lo que quedó plasmado en ese acuerdo entre caballeros
que nos compromete a repetir la experiencia en primavera
del 99 a través de Europa entera.
Al final, y recordando
la sonrisa y la entrega de Vicky, las dancitas aparentemente
desmadejadas del vuelo conchero de Xabi, la disponibilidad
y firmeza de Jesús, el humor y saber estar de Leo
e Itadavi, sólo me queda recordar en pocas palabras
el cariño que levantó en todos nosotros la
Jefa Polita que, a pesar de estar poco avezada en estos
menesteres, cumplió con enorme dignidad y claridad
de corazón el papel que naturalmente le pertenece,
dando un salto sin retorno hacia la dirección luminosa
del grupo Insignias Aztecas-Señor Santiago.
Gracias, Polita, por
tu gran corazón y disculpa por los malos ratos que
pasaste al ver las diferencias que surgían a veces
entre nosotros. Pero, como una y otra vez te aseguramos
desde ambas partes, los encontronazos y las pequeñas
crisis son el camino hacia la evolución y la comprensión
de nuestro destino compartido.
Planeta
Gaia-Francia 96.Crónica.pdf
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