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Encuentro en Guayrapá, Montral

Unas palabras en relación al trabajo de Meditación, Ensoñación y Recapitulación compartido en Tarragona, Diciembre 2005
Por Miyo.

Aproveché el encuentro de ‘Meditación, Ensoñación y Recapitulación’ de cuatro días que compartimos en Alcover (Tarragona) a lo largo del puente de la Constitución, para establecer (como hice ocho años con la segunda etapa de los Clanes de Quetzalcoatl) una conexión interna con las energías manifestadas hace años en la Comunidad Arcoiris y con todos los que por allí pasaron en su momento. Entonces se trataba de atravesar el puente hacia la libertad y el poder personal, y durante estos últimos quince años nos hemos enfocado en el encuentro con la divinidad íntima y con la travesía del misterio.

Entonces teníamos que demostrarnos que era posible caminar en grupo hacia otras realidades de la conciencia, y luego hemos necesitado sumergirnos a solas en nuestra oscuridad y con las fuerzas adquiridas lanzarnos a lo desconocido. Ahora ante el comienzo del segundo ciclo de la Escuela Chrisgaia que iniciamos a primeros de año, se trataba de inaugurar la nueva energía en el lugar adecuado y enlazarla dignamente con el pasado, que nunca debe se rechazado ni olvidado, sino integrado.

Mi viaje fue un poco complicado por la decisión de viajar en tren, con los transbordos implicados al llegar a Reus y la tormenta que nos acompañó en todo momento. Hicimos una meditación, cenamos, y posteriormente cuando el grupo estaba casi al completa hice la presentación del trabajo. La clave está en la necesidad de aligerar el peso de nuestra personalidad, abrazar nuestra sombra, borrar la historia personal y comenzar la recapitulación. Esto permite reunir energía suficiente para conseguir pequeños desplazamientos del punto de la conciencia que más tarde facilitan la fluidez para realizar saltos más profundos a través del ensueño. Sin entrar conscientemente en la otra realidad ni siquiera imaginamos nuestra verdadera naturaleza. Ya que es allí donde podemos experimentar de veras la presencia del cuerpo luminoso y de la conciencia acrecentada., alcanzando el estado de mantenernos despiertos ‘donde los demás duermen’. Hay que ser conscientes durante el día y conscientes durante la noche. ¿Y que otra cosa es la oscuridad sino la magia, la luna, la mujer, el sueño lúcido, la noche y el misterio?.

Ya el sábado por la mañana comenzaron las experiencias en la recapitulación propiamente dicha con un trabajo muy preciso para recuperar la energía de los objetos y situaciones, de las gentes implicadas, y especialmente de los sentimientos manifestados. Sin esa energía que hemos de recuperar del pasado se hace imposible comenzar la ensoñación ni trabajar con éxito en el cuerpo de ensueño. Al mismo tiempo las emociones que sentimos y las energías invertidas en los recuerdos que llegan, son devueltos a sus poseedores originales, para que el intercambio energético con las gentes que conocimos quede neutralizado y podamos tomar conciencia de nuestra parte inconsciente. Fue relativamente fácil para los participantes profundizar en este trabajo, ayudados por la elevada frecuencia vibratoria del grupo y por entidades amistosas que colaboraron desde otros planos. La sensación de que por fin se entendía lo que había que hacer al recapitular y de que era fácil sumergirse en la recuperación de energías del pasado y en la disolución de tensiones propias, originó viajes intensos, visiones, sensaciones precisas y una gran liberación emocional, que cada uno fue respirando hasta sentirse recargados y en paz.

*La clave esencial del trabajo interno es establecer un pacto o vínculo con el Espíritu, que a su vez nos ayude en cada uno de los siguientes pasos del camino. Y para eso hay que invocarlo en voz alta y sentirlo familiarmente siempre a nuestro lado. La limpieza del tonal se va consiguiendo progresivamente al ir abrazando la sombra personal e ir rompiendo con los viejos hábitos culturales y familiares incrustados en nuestra conciencia, que actúan siempre como fuerzas degenerativas del Intento. Cuanta más ligereza interna y externa conquistemos en nuestra manera de manifestarnos hacia los demás, más fácil será pasar por la puerta estrecha del misterio desconocido del nagual. La recapitulación reduce el gasto de energía que utilizamos en mantener nuestra historia personal y el resto de las prácticas energéticas incrementan la energía disponible, de tal manera que esto facilita la manifestación del cuerpo de ensueño. Hasta que podamos entrar y salir en los mundos paralelos por nosotros mismos. Pero nunca hay que olvidar que el ego no es el enemigo y que se necesita un ego fuerte (que luego habrá que deshacer ladrillo a ladrillo) para emprender la vía chamánica (de encuentro con el poder natural de los Cuatro Elementos). Y una vez que nuestro trabajo ablande la relación con lo conocido y nos empuje hacia la parte desconocida de la existencia, entraremos en lo que se llama la conciencia acrecentada que supera con mucho la sensación de atención y percepción ordinaria que ahora conocemos.

*Salir de las influencias sociales exige que podamos vivir desapegados del resultado de nuestras acciones, con sentimiento y sin expectativas, gozando relajadamente de la soledad. La conciencia celular a través del conocimiento silencioso (el cuerpo ha de estar en forma) maneja el campo de la segunda atención y llega un momento en que cada una de sus partes se hace activa, hasta llegar a percibir, a observar o a recordar con el cuerpo entero. Y para todo el largo sendero que nos espera, la descarga de los engramas emocionales que agotan nuestra energía y nos atan al pasado es la clave inicial. La recapitulación incrementa la energía disponible, facilita el contacto con los signos que llegan del Espíritu, borra la importancia personal, permite vincularse íntimamente con lo desconocido, abre la grieta entre los mundos que se manifiesta como un ojo ante nosotros, y es capaz de entregar a la muerte (cuando viene a buscarnos) un sucedáneo emocional que la engaña en la que es nuestra mayor batalla cabalgando este cuerpo. En la Recapitulación espontánea (sin inventario preciso) comenzamos por las relaciones amorosas y los contactos sexuales que encierran una gran parte de tu energía; por los momentos de rechazo y abandono; por las ataduras infantiles establecidas con cada uno de nuestros familiares cercanos; el tema de la escuela; los momentos en que el miedo nos atrapó con sus tentáculos; el paso por la o las casas en que vivimos a lo largo de nuestra vida infantil y juvenil; las veces que la muerte nos rozó con su cercanía, etc.

*Tienes que recuperar hasta el último grano de energía que has dejado en cada situación. Por ejemplo cualquiera puede hacerse consciente de la emoción que le produce recordar un cuadro o una foto de sus hermanos colgada en la pared de la casa de tus padres, donde pasó su infancia. Empieza a recapitular el lugar, los objetos, el entorno, y sigue por las personas concretas que vienen a tu mente, hasta poder recuperar cada uno de tus sentimientos implicados en la situación. No te pares hasta que todo parezca limpio y la sensación del cuerpo te diga que ya es suficiente. Inspira toda la energía que pusiste en la situación concreta y expulsa todo lo que los demás dejaron en ti (y que hasta ahora has creído que eran tus verdaderos sentimientos frente a la situación). Sigue así recuperando tu energía original (Bernard Shaw afirmaba "a los siete años tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela") hasta que un día compruebes tu conciencia en sueños, experimentes con tu cuerpo luminoso e incluso percibas la puerta a la otra realidad delante de ti, esa inmensidad sin nombre que ha sido siempre nuestra herencia. Pero nada de esto es posible si tu mente no está en silencio (hemos de parar el mundo) ni tu corazón en paz, para lo cual hay que disolver los engramas de la historia personal que agitan el pensamiento ordinario.

*Vivimos en el misterio, penetramos en el misterio y somos parte activa del misterio. La mente no es un instrumento para explicar la realidad sino para movernos en ella. Lo que somos es mucho más de lo que imaginamos ser, porque estamos inmersos en una fuerza superior que lo penetra todo: la energía universal que llamamos Poder o Espíritu. Y nuestro papel es desarrollar la percepción o lo que llamamos conciencia sumergiéndonos en esa energía universal. Así cuando logramos sentirnos parte de esa fuerza que nos impulsa y que está en el origen de toda creación, logramos desvelar los misterios de la naturaleza y por tanto de nosotros mismos. El primer logro llega cuando conectamos en todo momento con el campo de energía que nos rodea y percibimos los signos que nos envía. Eso nos ayuda a mantenernos ligeros, sin apegos, manteniéndonos relajados mientras dirigimos nuestra propia vida.

Y poco a poco fuimos profundizando también en el ensueño y la meditación. Ayudados por el trabajo meditativo ante el ‘muro de niebla’, que es la frontera entre las dos atenciones (lo conocido y lo desconocido), y que se manifiesta como una oscuridad en la pantalla mental, vamos atravesando la negrura hasta convertirnos en testigos de una cierta visualización o ensoñación, y logramos sumergirnos en ella (ensueño). También el trabajo de observación basado en la fijación de la mirada (ekagrata yóguico) permite el acercamiento al campo mágico, ya que son los ojos los que mueven o estabilizan el punto de conciencia. Las kriyas de kundalini y la activación del cuerpo luminoso facilitan estos primeros pasos en el arte del ensueño. Se trata de penetrar en esa oscuridad en el momento de ir a dormir hasta llegar a ser conscientes de los sueños sin perder la atención. Todo lo que se manifiesta en el aquí y ahora sirve de referencia para no perdernos en el sueño ordinario. El sonido interno, el vaivén del aliento, la atención en la pantalla mental (sea la luz o la oscuridad), el palpitar del corazón, una visualización o las sensaciones energéticas del cuerpo, resumen nuestras posibilidades en este campo. El darse la orden de despertar en el cuerpo de ensueño después de entrar en el sueño ordinario, las sugestiones varias, el verse las manos, girar los ojos hacia atrás, la respiración desde la fontanela al plexo solar, el mantra Hu, salir disparado por la fontanela hacia el exterior después de abrir un agujero en ella y penetrar en la oscuridad reinante, todas las técnicas se encaminan inicialmente a ver imágenes tras el muro de niebla, a levantarse en sueños levitando o volando, a salir al exterior del cuerpo o a despertar en un sueño ya establecido.

Durante siglos las prácticas naguálicas han sido utilizadas para acumular poder y dar satisfacción personal a sus practicantes, lo mismo que desean tantos mediocres aprendices de brujo hoy en día que sólo buscan engordar su importancia personal. Pero no podemos olvidar que las nuevas energías solares, la apertura del corazón, la activación del ADN, el ascenso de lo femenino y la búsqueda de la plenitud mueven nuestros hilos en la dirección del refinamiento de la percepción y la conquista de la libertad interna vinculada al Gran Espíritu y a la Madre Tierra. Por eso el trabajo en una Escuela aporta la visión y disuelve los obstáculos, encauza el Intento, ayuda a la continuidad en las prácticas en vez del cambio continuo tan desgastante a que estamos acostumbrados. Facilita el control individual de las experiencias propias y su posterior integración en una vía espiritual, así que finalmente favorece el progreso continuo a lo largo del tiempo de prácticas. El trabajo cotidiano y la inter-relación de grupo tienen que servir como espejo y como acelerador y catalizador de experiencias internas.

Una distinción inicial (las etapas del Guerrero, del Hombre o Mujer de conocimiento o del Maestro liberado las dejamos para más adelante):

1– Al principio está el intelectual o persona ordinaria sensible a los temas llamados esotéricos. Esta persona tiene una idea definida del mundo y es capaz de defender sus posiciones incrementando su auto-importancia personal y creando un profundo desequilibrio en su energía. Se pasa el tiempo intentando comprender lo que sucede y todos sus esquemas pertenecen a la realidad ordinaria de lo conocido, a pesar de que cree en la verdad de sus proposiciones. El orden social condiciona totalmente su esquema de pensamiento dualista hacia lo bueno o lo malo. Por eso se ve afectado en sus percepciones físicas, mentales y emocionales creando un tipo determinado de experiencias que a su vez determinan la vida que está viviendo. No tiene un verdadero impulso hacia la libertad y se mueve con lentitud en los planos internos. No sabe a dónde va ni conoce el sentido de su existencia. Desde esta perspectiva comienza abandonando las múltiples terapias que intentan arreglarlo, y se abre a explorar nuevas realidades. Poco a poco va surgiendo un nuevo sentido del yo, distinto de la formulación rutinaria atada a un pasado siempre ficticio. Comienzan las prácticas esporádicas y las primeras batallas por abrazar el miedo. En relación con las demás gentes del grupo prevalece el respeto y el sentido de hermandad para poder enfocar globalmente la conciencia común del grupo. Estos inicios permiten desarrollar una cierta confianza en si mismo que es esencial cuando comencemos seriamente las prácticas. Olvídate de ti mismo y no tendrás miedo, afirma don Juan Mathus. NI lo evites ni lo bloquees en un control forzado, simplemente que el miedo te permita vivir el ahora y mantenerte alerta.

2– El aprendiz ha decidido ya seguir una vía y dejar de probar aquí y allá. Sabe que tiene que ser cada vez más transparente y ligero, disolviendo su auto-reflejo. Por eso comienza el camino del acecho y la recapitulación que desarrolla la atención y la concentración, y también se sumerge poco a poco en el ensueño que expande la conciencia. Ha decidido aprender y trabaja para ello dentro de la realidad no ordinaria. Es el comienzo de la utilización del cuerpo energético, a través de un ego que se sitúa en una posición evolutiva hacia la libertad. Concibe el mundo desde las polaridades positiva y negativa pero ha dejado de lado la moral de lo bueno y lo malo. (la percepción del mal procede de los efectos negativos acumulados por el punto focal rígidamente fijado). Ya está enfocado en la conquista de la conciencia y del poder , y tiene paciencia para esperar que la voluntad le cabalgue cuando el Espíritu decida. Ha cambiado sus rutinas, habla con la muerte, está liberando su auto-importancia y va avanzando por un Camino con corazón. Ya sabe lo que quiere en su vida y conoce el cómo. Ya no persigue cosas o principios sino que sale al encuentro del propio Espíritu y vive de manera común la realidad no ordinaria. Sabe penetrar en la conciencia acrecentada y está alerta ante sus limitaciones y sus puntos débiles. Y sobre todo nunca defiende sus conquistas, porque el que alardea de sus victorias cierra su contacto con el Espíritu y no puede seguir avanzando en su crecimiento interno.

Miyo, Diciembre 2005

   
2005 © Emilio Fiel