El sueño como conciencia del Otro Yo

 

1– Comencemos con una práctica de no hacer que permite reunir una enorme cantidad de energía. la llamaremos el Recuerdo del Soy y exige un trabajo previo de limpieza emocional y condensación de la voluntad propio de quienes  siguen un sendero interno y practican diversas disciplinas durante un periodo no menor de un año. Entonces un buen día tienen que dedicarlo  a un trabajo de campo en medio de las gentes, incluso en el ámbito de una gran ciudad. Durante largo tiempo todo ha sido momentáneo y las comprensiones efímeras, ahora hay que intentar anclar todo ese conocimiento en la tierra.

 

Estamos dormidos.

Incluso los que en medio de sus trabajos chamánicos

creen estar despiertos, están aún dormidos.

Hay una enorme diferencia entre pensar que estás despierto

y que estés despierto en realidad.

Y esta confusión es difícil de resolver.

 

El control de la mente no permite un verdadero despertar.

Cada ver que te esfuerzas en estar despierto, sólo roncas.

No es la mente lo que necesita despertar, sino el ser.

Si no puedes sentir lo que eres mientras ves o piensas

te encuentras en medio de un sueño.

Sigue dentro mientras las impresiones asaltan tus sentidos.

Es lo que llamamos el pensamiento dinámico,

que está al servicio de tu ser.

Si te concentras te darás cuenta de que estás dormido,

pero eso no va más allá de la mitad del camino.

La cuestión es cómo despertar del sueño.

Si eres incapaz de salir del túnel creativo de la ciencia o del arte

eres como un tren que avanza por los raíles de la muerte.

 

Mira y trata de sentir al mundo desde una conciencia global.

Mantén con vida tanto al mundo externo de los sentidos como al ser.

Pero te será imposible pensar y sentir al mismo tiempo.

Primero tan sólo mira desde la presencia.

Luego podrás mirar y pensar desde el ser

y ni siquiera podrás dejar ese pensamiento sin su permiso.

Si entra un pensamiento solitario es que tus sentidos te dominan.

Sólo con mucha experiencia podrás comenzar a hablar

sin perder la conciencia del yosoy y sin dejar de mirar al mundo.

En el camino ampliarás las fases del mirar

hasta establecer una continuidad sin fisuras en la atención.

 

Hay tres miradas que ayudan en todo este proceso.

La primera es la mirada del monje, en el entorno próximo a los pies.

Luego la mirada media  en la que van llegando objetos en movimiento

Y por último la mirada abierta en todo fluye mezclado.

La primera nos permite ordenar y calmar la mente,

la segunda fortalece la capacidad de mirar y produce estremecimientos.

Así como en una caja de cambios vamos de arriba abajo ordenadamente.

 

A menor ángulo de visión menos distracciones.

En la mirada abierta todo se mezcla caóticamente sin remedio,

bombardeando al observador con diversos tipos de energía

a diferentes velocidades: lejos, cerca, fuertes, débiles…

Sin embargo la visión total que produce dominar esta práctica

se convierte en una experiencia apasionante y única.

Al alcanzar una cierta maestría con ella se crea un halo en tu mirada

que se mantiene estable de manera permanente.

Esa envoltura de la visión es la que nos deja ver la energía

tanto de las personas como los paisajes o los objetos.

En lo interno ya no es posible distraerse con sueños parásitos

y descansas en la frontera entre los dos mundos: dentro y fuera.

Ni escaparates, ni meditación. Es el recuerdo del ser.

Los sentidos no te impiden el contacto con tu propio  centro.

Todo lo que comprendes con el ver se vuelve lo que realmente es.

Y tanto tus pensamientos como las diez mil cosas

te sirven de alimento luminoso en vez de parasitar tu vida.

 

Si tu nivel de conciencia se eleva y vas perfeccionando la mirada,

tu cerebro produce transformaciones químicas que van a la saliva

y retornan de nuevo al cerebro, incrementando tu capacidad de ver.

Estos compuestos ya están en el cerebro pero son inertes

hasta que entra en juego un poderoso catalizador: la voluntad.

Para que puedas ver y no sólo mirar, tienes que querer ver.

Es como amrita, el elixir de la inmortalidad del tantra,

que desciende por la glotis y se percibe a través del sabor.

El cuerpo y todo lo que soy trabaja en la dirección del despertar.

 

Primero te distraes en cuanto intentas  mantener la mirada media,

pero en unas horas eres capaz de elevar la cabeza y mirar globalmente.

Te alejarás del  ser una y otra vez, pero el contacto se realizará.

Desaparecerán las divagaciones y dependerás de las excitaciones sensoriales.

Podrás mover los ojos sin distraerte y dejarás de pensar.

Tendrás que fabricar pensamientos propios si quieres pensar,

ya que el acto de ver te absorberá por completo en una cierta plenitud.

El canal central hervirá de energías, especialmente la nuca,

y el cuerpo entero estará vivo en cada célula y cada poro de la piel.

Conciencia significa que somos la vida en cada una de sus facetas.

Todo está conectado, del átomo a las estrellas, en el acto de ser.

 

Primero mirar desde el ser, después pensar y finalmente hablar

sin permitir que se pierda el contacto interno con la presencia.

Pero hablar es entregar tu energía y debe ser consciente,

lo mismo que cada pensamiento, y no una reacción automática.

Hay que distinguir entre hablar porque se siente algo que decir

y hacerlo porque se tiene algo que decir, hablar por hablar.

Es importante no pensar respuestas ni responder a cosas sin sentido,

por eso debes aprender a hablar como tienes que aprender a pensar.

 

Ensaya intensamente y verás como en unas pocas horas lo consigues.

Después de las primeras experiencias        fallidas vendrá el contacto.
Entonces entra en el ser e intenta ver lo que te rodea.

No te esfuerces, deja que ocurra, ábrete al mirar, inspira profundo.

Se consciente de que miras y de la fuente de lo que miras

y la envoltura de la visión global se formará.

Se conectará la respiración con la envoltura, sin tensión.

Y sentirás los cambios químicos fluyendo por tu sangre.

Así puedes entrar en el espacio interior, detrás de la mente,

y mirar a través del ser todo lo que te rodea.

Sentirás cada nervio y cada célula de tu cuerpo bien vivos.

Y todos los deseos desaparecerán al contactar con las energías del ser.

 

Has de trabajar ejercicios combinados con la respiración

para que puedas soportar las presiones e influencias del universo.

Así se fortalecerá tu capacidad para mantener la envoltura,

que es el camino real para liberarse de la desintegración y de la muerte.

No se trata de no envejecer, sino de cómo envejecer dignamente,

sin debilitar la mente y el cuerpo progresivamente.

La concentración es el hombre que piensa a través de la voluntad de ser,

no concentración a través del cuerpo–mente con un poco de voluntad.

Ser lúcido pero débil disminuye el brillo y la capacidad para brillar,

ya que esa brillantez se ve limitada por la muerte prematura.

El resplandor luminoso es la envoltura humana expandida sin fin.

¿Para que serviría la brillantez si nos lleva a una mayor somnolencia?

 

Todo pensamiento salido del sueño cultural es una estupidez,

aunque a todos los que duerman les parezca maravilloso.

Creemos que los frutos humanos son tan admirables que sorprenden

y la realidad es que los seres prehistóricos crearon la voluntad en sí mismos

a través del conocimiento del ser. Sabían lo que era la naturaleza

y cuando se miraban a sí mismos se conocían. Eran todo ser.

Y la ignorancia del ser limita la inteligencia. Primitivos pero vivos.

El intelecto es producto de la memoria, la inteligencia es lo que es el hombre.

Si miras el mundo no lo conocerás, porque lo miras desde tu memoria.

Se tu propia historia, se consciente de ella no basta recordar…

Hay una voluntad en el recuerdo que revive y sintetiza tu historia,

como en el trabajo de la recapitulación.

 

Un día separamos el conocimiento externo e interno y perdimos el camino,

hasta que sólo quedó el recuerdo de lo externo, nuestra interpretación.

Desde entonces el sentimiento, o ser, aparece como un conocimiento

que no se ha identificado dentro de nosotros.

Hemos de equilibrar el ser con el intelecto consciente de nuevo

y crear un nuevo ser despierto para vencer la muerte.

Escapar a la muerte es entrar en la continuidad del ser,

disolver esa mentira del olvido y la separatividad.

Tu eres el ser, el animal perfecto consciente de sí mismo,

y la historia es la vivencia de cada uno de tus pasos despiertos.

La palabra sagrada es Soy, soy es el ser, y levanta la envoltura de la visión.

Víbrala en el pecho y te sentirás por encima de lo externo.

Entrarás en el sentimiento y abandonarás el camino del poder.

Pero para ello tu has de ser la palabra. Junta tus palmas y ve. Estás vivo.

La persona se volverá una llama vibrante, un árbol resplandeciente,

un geiser de gozo, de luz y de conocimiento espiritual.

 

Estás sólo ante las cuatro direcciones, y cada una está viva.

Obsérvalas y encuentra ese punto de luz que palpita en cada una de ellas.

Con la voluntad centrada deja que las cuatro luces se acerquen a ti.

Y con los ojos cerrados sentirás que se aproximan sin remedio.

No los abras y mantén el sentimiento del ser todo el tiempo,

porque si pasas su examen entrarán en ti y te transformarán para siempre.

Respira profundo, aleja el temor de la muerte que te acecha,

y cuando hayas expulsado espera que las luces te contacten.

Escucha su voz y sus consejos, porque están vivas y tienen conciencia.

Son llamas del fuego frío del corazón de cristal que canta a la vida.

Y saldrás de la experiencia renovado, alimentado por los cuatro vientos,

un hombre/mujer nuevo capaz de un acto de voluntad que lo integre todo.

 

Ya no será fácil apartarte de tu ser interno ni desconectar tu conciencia.

Las nuevas cualidades irán cuajando en esta persona renovada que eres.
Hasta que un día comprendas la realidad tétrica de este mundo,

su falta de amor y de compasión, su agresividad y su materialismo.

Habrás perdido la envoltura de la visión, el halo de la visión global.

Y tendrás que recomenzar todo de nuevo, esta vez con tus propias fuerzas.

Buscando en el centro de ti mismo lo que crees que está fuera.

Recuperar esas visiones, esos paisajes estelares, esos colores vivos y vibrantes,

esa llamada interna para escuchar y ver, esas corrientes de felicidad…

Para eso es necesario reestablecer el miedo, el respeto y la reverencia

por lo que llamamos el acto de voluntad que todo lo comprende.

Reconvertir el orgullo de la conquista en miedo ordinario que crece.

Pero la clave es avanzar hacia la disolución en el vacío, la nada,

en vez de intentar conquistar nuevos objetivos y caminar hacia algo.

Fluir con los pensamientos sin importarme si son positivos o negativos,

sin preocuparme por estar alegre o triste, excitado o deprimido.

Deja el quiero y el no quiero, y siéntete feliz sin más.

Si tienes miedo a perder el gozo, crearás tristeza en todo lo que te rodea.

Cuando miras dentro para ver la felicidad no la ves, no la sientes,

porque la alegría y plenitud que buscas eres tú mismo.

Estás lleno de necesidades, necesitas ser feliz y eso destruye la felicidad.

De la necesidad surge el deseo, y del deseo llegan nuevas necesidades.

Pero hay un fuego que consume al fuego.

El fuego de la voluntad, que no desea nada, devora al fuego de la necesidad.

Porque la voluntad es lo que en realidad eres, un ser realizado.

 

2– Tu voluntad es tu verdadero ser y el ser no desea nada.

La decisión y el deseo vienen del yo, del ego que sostiene el mundo.

La persona para sobrevivir debe mantener la separatividad

y de ahí que el ego es la base de su incapacidad para ver.

Sólo cuando la envoltura de la visión está activa

el ego está desconectado, y olvidas la observación,

dejas de sentirte el sujeto del mundo como objeto.

Ambos sujeto y objeto están en las antípodas, en lucha,

y hasta que ambos se disuelven en la nada

no hay manera de mezclarlos, sin convertirlos en otro objeto más.

El yo no puede existir cuando se enciende el fuego de la voluntad,

y sólo entonces podemos comprender la otra realidad del nagual.

La comprensión inteligente del ser, de lo que existe sin existir.

Una conciencia cuántica del tiempo, que emana del sujeto

al ponerse en contacto con el objeto. Tiempo que es la percepción

y también aquello que percibe, materialidad egóica.

Así el deseo es la materia del yo al relacionarse con el universo,

pero la voluntad es la que mantiene unido al mundo,

y el cuerpo se desintegra en el proceso que llamamos la muerte.

Cuando la voluntad abandona la materia ya no es capaz de unir

sus diferentes partes para mantener al ser en la existencia.

 

Mira a la distancia media y contempla los colores azulados,

los destellos violetas, hasta que se conviertan en un punto violeta.

Creciendo y desvaneciéndose por el miedo que produce,

como si al acercarse a ti te diera la sensación de caer al vacío.

Tienes que comprender al yo que cree ser y que manipula todo.

Abre la boca y siéntate en la lengua, trágate y quédate en la laringe.

Siente las ondas de energía entre la garganta y los oídos.

Te pones de pie y sigues mirándome sin perder de vista mis ojos.

Te darás cuenta al intentar sentarte de nuevo que estás fuera,

que has salido de tu cuerpo físico,

o mejor el ser se ha separado de la voluntad.

Sin embargo hasta la muerte siempre estarás conectado a tu yo físico,

así que la voluntad del ser contiene el recuerdo del yo,

y el yo cuerpo siempre existirá como recuerdo individual.

Nunca vemos lo que somos a causa del ego,

que trata al ser como otro objeto y persigue conocerlo.

mientras continúa prisionero del ansia de objetividad del yo.

 

No hay camino posible, ni saber adecuado que no sea dualista.

Sólo cuando el fuego de la voluntad consume al fuego del deseo

se debilita la pinza del yo cuerpo y se realiza el ser.

La envoltura de la visión desconecta el poder del yo

y permite realizar la voluntad del ser en la materia.

Así que cuando conectas con el ser el universo te devuelve a la fuente

y no hay que esperar a que llegue la muerte para sentirlo.

Acércate a la Envoltura con la voluntad del ser.

La comprensión pertenece a la Voluntad que libera al Ser del yo cuerpo.

Cuando te llamas por teléfono a ti mismo siempre esta comunicando

y sin embargo curiosamente eres tu quien está al teléfono.

 

Durante semanas entrarás y saldrás de la envoltura sin remedio,

pero pronto podrás proyectarte en otros niveles del ser.

Las cuatro luces de las direcciones te crearon un cuerpo sutil,

un vehículo capaz de trasladarte más allá de lo conocido.

No sólo a los mundos de fantasía donde puede ocurrir cualquier cosa

porque son vastos territorios que superan con mucho la imaginación.

Planos en el que algunas gentes quedan encerradas para siempre,

abriendo compulsivamente nuevos portales creativos en un laberinto

imposible de resolver, alejándose cada vez más de la puerta de salida.

Por eso hay que entrar allí armados de silencio y de sobriedad.

Empecemos apuntando todas las visiones que se manifiesten en sueños.

Ni interpretaciones racionales ni deseos, sólo los recuerdos visuales.

Ya que la razón no tiene nada que hacer ahí y sólo puede desesperarse.

La verdadera comprensión nunca puede llegar a través de la razón.

Al principio es como entrar en los mundos intermedios,

llenos de seres elementales y de situaciones mágicas.

Cierras los ojos y puedes cambiar tus películas a voluntad,

aunque al abrirlo esta realidad vuelva a golpearte sin remedio.

Ahora hay que ir más lejos y no se puede escapar de allí abriendo los ojos.

Tendrás que experimentar los lugares ocultos de tu ser sin huida posible.

Volver a entrar en un sueño es bastante distinto que soñarlo,

porque el ego está allí combatiendo contra lo irracional.

Así sacarás a la luz todas tus tonterías y todas tus partes podridas.

 

En el sueño todo lo que ves eres tu mismo y no hay nadie más allí.

La mujer bella, el monstruo asesino, el loco, la madre posesiva, el ángel…

Hay que dejar fuera el dolor porque no sirve para nada,

ni causarlo a otros ni sentirlo en uno mismo, porque el saber lo disuelve.

Un día habrá que volver a uno de tus sueños y entrar de nuevo en él.

Espolvoreando polvo de la piedra de la voluntad, elige el primero que venga.

Respira hacia el sueño y sigue mi canto que te empuja a entrar en él.

Soñarás tu sueño, subirás, verás a personas, contemplarás la naturaleza,

viajarás, mirarás y desarrollarás todo un sueño intenso y misterioso.

Incluso habrá momentos en que te enfrentes con el mar o la niebla,

que seas capaz de flotar en las alturas o nadar entre las montañas de roca.

Y al andar sobre las aguas, rebozarte en la tormenta o flotar con la niebla

sentirás una fuerza superior que lo controla todo, que calma el huracán.

Y tendrás que volver otra vez al mismo lugar, viajar de la misma manera

ver a las gentes caminando por las calles y visitar de nuevo los bosques.

Subirás a los mismos lugares y realizarás los mismos gestos,

pero esta vez la majestad de tu visión estará teñida de peligro.

Si no eres capaz de mantener quietas la tormenta, el mar, el tifón o la niebla

entrarás en un proceso de autodestrucción imparable.

Porque tu eres todo lo que ves, te miras a ti mismo y no a la naturaleza.

Se trata de afrontar la sustancia primordial de la que estás compuesto.

Te miras a ti, no a uno de tus aspectos parciales: eres tu y andas sobre ti.

Y esa enorme superficie en calma no debe entrar en ebullición.

Miraba al horizonte creado por mi como límite y había un enorme ser

una presencia que palpitaba y giraba, un ojo sin límite que me observaba.

Sabía que él sabia y que yo no sabía.

No podía penetrar en su esencia, atravesar el horizonte y lo dividí en partes.

Estaba vivo y era el soñado y el sueño mismo, había dejado de ser el soñador.

 

Vi el mar de cristal azul como lo que contenía a todos los seres,

que eran ignorantes de su presencia y que podían enloquecer ante ella.

Allí habitaban los dioses primigenios y surgían del ser del horizonte

que constituía el límite absoluto de esas mentes.

Ni podían ni querían enfrentarse a sí mismos cara a cara, como yo mismo.

Este trabajo tiene que ser dirigido varias veces antes de hacerlo en soledad,

ya que si una persona se queda encerrada allí repite siempre el mismo ciclo.

Y el soñador se ahogaría en el mar de la mente, se perdería entre los dioses.

Los dioses revelan fácilmente sus secretos, pero antes de aceptarlos

hay que conocer a fondo la naturaleza de los dioses

o todo el conocimiento que te otorgan se vuelve ignorancia, fanatismo y devoción.

El verdadero conocimiento es el conocimiento de la propia ignorancia.

El mundo del sueño es un mundo de objetos tan reales como el material

pero sus objetos son símbolos de otra cosa más amplia y poderosa.

Ambos mundos otorgan conocimiento y comprensión, que sólo puedes aprovechar

si observas el conocimiento de la propia ignorancia.

El hombre puede atravesar universos internos y aún morir estúpidamente

¿Por qué estoy sujeto a una voluntad que me niega el reconocimiento

de mí mismo con tanta fuerza y tan inteligentemente? Deja de desesperarte.

La razón se vuelve loca cuando se da cuenta que el razonamiento no tiene fin.

Y entonces cuando un dios entra en tu cuarto solo sabrías pedirle un autógrafo.

Llora y entra en catarsis, hasta que salga de tu otro tu llenod e arrogancia.

Tu eres y creas las exigencias que te producen dolor.

Cuando cuestionas algo eres la pregunta, y cuando contestas eres la respuesta.

Simplemente se tu mismo.

 

3–Empieza a ensayar con dejar el cuerpo como muerto hasta que no lo sientas.

Que el peso empuje las manos (y luego los pies) hacia el suelo.

Que se suelten los nudos de tus articulaciones y músculos, que te hormigueen

hasta que se hagan gruesas y pesadas y no las sientas en absoluto.

Es la retirada de los sentidos, el sueño del cuerpo que se separa de las sensaciones,

aunque la conciencia está intacta y permite viajar sin resistencia.

Hay que dominar el arte de dormir el cuerpo sin estar dormido

y esto es semejante a fijar la mirada para permitir el desdoblamiento.

Una cosa es salir del cuerpo sin control y otra dirigir el viaje voluntariamente.

La materia sutil de cada plano está formada de energía más fina

y esa energía es voluntad purificada, lo que requiere refinar tu propia voluntad.

De otra manera no podrás pasar al siguiente plano dimensional

y sentirás una resistencia tan grande como para atravesar el primer nivel.

Cuanto más penetres en tus sueños y los liberes de basura psíquica

más se purificará tu voluntad. los sueños te enseñan la actitud correcta.

Te enseñan a pensar con claridad ante tus propios pensamientos.

Al soñar ves la película perfecta de lo que eres, profunda y sabiamente,

y cada escena tiene un aspecto sobre el que has de trabajar tu carácter.

 

Miyo

2 Responses

  1. Marcelo

    Hace pocos dias tuve la extraña sensacion despues y durante un ataque de tristeza o depresion corta pero intensa, que habia algo dentro mio que tenia una absoluta necesidad de salir, si vale la palabra, porque es muy dificil describir la sensacion, esto me dio alegria o liviandad en contraste con lo que estaba sintiendo y lo asumi como un acto de comprension de tanta tristeza sin sentido durante muchos años,o sea, senti que habia una razon, ahora mi pregunta es ¿realmente no importa si fue entender intelectualmente porque?, y si bien es cierto que no cambia nada o al menos eso creo, siento que comprender a veces ayuda y bastante. Abrazo y gracias por estos momentos.

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