Nuestro destino es iluminar la Matrix

(Serie ‘Perspectivas ante el 2012’, cap3, autor Miyo)

Liuramae (Borja, Zaragoza) a 1º de Octubre 2010

Es hora de acabar con la ilusión de que la matriz carcelaria que nos mantiene atados es una máquina compleja que se conserva viva gracias a un enorme número de seres malignos que se encargan de mantenernos en la hipnosis y la esclavitud mental. Nadie salvo nosotros mismos sostiene la estructura de la matrix. Ella palpita en nuestros arquetipos y creencias, en nuestras emociones y hábitos, en nuestras aficiones y enfermedades. Tanto si eres de derechas como de izquierdas, sindicalista o anarquista, revolucionario o conservador, estás luchando por dominar el mismo mundo, cambiando tan sólo los detentadores del poder, las leyes que lo rigen y las jerarquías establecidas. Pero la matrix siempre permanece, es el paisaje en el que tomamos decisiones, la cultura que pervive detrás de todas nuestras acciones, una manera de ser, comportarse y creer. La civilización occidental es la esencia de la matriz reflejada, en la que hasta la luz del Sol oculta en vez de revelar, ilumina por fuera y hace sombra en vez de ser la esencia iluminada de todo lo creado.

La necesidad de trabajar sin creatividad y la obligación de entregar medio día de esfuerzo baldío  a los intereses ajenos; la ambición por acumular sin tener en cuenta el bien común; el miedo neurótico a la muerte y al amor verdadero; la falta de contacto espiritual y la conformidad con el sinsentido de la existencia; una sumisión total a lo que perciben los sentidos externos y el rechazo histérico a los contactos sutiles; la religión, la ley y la seguridad social vendidas en bloque al servicio de la matrix; la alimentación industrial tóxica, la espada como liberadora del mal en los quirófanos, la energía nuclear que envenena el alma de las células y las medicinas vendidas a los laboratorios químicos que emponzoñan los campos de cultivo y el cuerpo humano… Cada pequeño gesto cotidiano que emprendemos reproduce la misma rutina que se considera inamovible, como si hubiera sido revelada por el Santísimo como ley inmutable, se defiende como buena y necesaria, y ni siquiera tenemos derecho a discutirla. ¿Comer carme roja llena de hormonas? ¿No pagar impuestos a los bancos por cambiar de asiento unos números abstractos? ¿Negarte la facultad de construir en tu propia tierra? O aún más ¿podemos ser propietarios de la madre Tierra? ¿Estar obligado a ir al colegio aunque los maestros sean estúpidos y retrógrados? ¿No tomar medicinas cuando enfermas y antes incluso? La dura realidad es que llevamos a la matrix puesta en nuestra cabeza y cotidianamente se autogenera en cada uno de nosotros. Todo es mental y vivimos en una realidad virtual, un holograma, en la que el tiempo es una creación del ser humano. Ya nadie la mantiene viva como tal, sino que cada uno la alimentamos día a día con nuestras convicciones y sentimientos, sin necesidad de que los arquitectos de tan monstruosa empresa se encarguen personalmente de su sobrevivencia.

Cierto que aún quedan algunos capos entre las gentes que dirigen esta gran empresa terrestre, dirigentes mundiales que toman decisiones, de acuerdo a su manera de pensar siempre conservadora y prepotente, para ayudar a ‘salvar al mundo de los tipos malos’, los que quieren hacer saltar este entramado de ilusiones para sustituirlo por otro semejante, resguardando al mismo tiempo sus intereses económicos y su cuota de poder. Y todos con muy buena conciencia de estar haciendo lo necesario. Si los Bildenderger deciden atacar en 2011 a Irán con armamento nuclear es por el bien de la libertad, junto al hecho de aprovechar al mismo tiempo unas cuantas armas que están a punto de caducarse. No hay nada malo en ello y hasta sale claramente en el periódico. Porque lo que sí ha cambiado en estos treinta últimos años es que hoy se vende cualquier cosa sin necesidad de decorarla demasiado. Por eso insisto en que cada uno sostenemos la cúpula mental de la psicosfera terrestre en nuestras relaciones, aspiraciones y conversaciones diarias. Cada uno, en diferentes momentos, somos el bueno y el malo de la película (nadie ni nada es sólo luminoso o sólo oscuro). Cada uno ha de entender que se ata a lo que rechaza y se libera de lo que ama. Así que el camino para destruir el poder que la cúpula mental del inconsciente colectivo humano tiene sobre cada uno de nosotros, es conocerla a fondo y amarla. No luchar contra ella sino agradecerle todo lo que ha hecho para ayudarnos a elevar nuestra conciencia, aunque sea a la contra.

Lo que nos han enseñado como adecuado para vivir es un conjunto de artificialidades creadas con la intención de esclavizar nuestra libertad, pero cuando alguien quiere salirse del pastel atrapamoscas, todos nosotros lo juzgamos automáticamente como un desadaptado. La policía, los inspectores fiscales, los curas, los médicos, la psiquiatría, los profesores universitarios, los sindicatos, la familia reproducen las leyes de la matrix que pasan íntegramente a sus alumnos, , clientes, socios, hijos o pacientes. Hay quien se pregunta ¿y los partidos de izquierda? ¿y los antisistema? ¿Y los sindicalistas? Unos y otros, los de la oposición y los del gobierno, los de derechas y los de izquierdas quieren dirigir el mismo pastel que nunca cambia. Basado en la ambición, la dependencia materialista, y la vida artificial de las ciudades. Todos dan por hecho la necesidad de control, de impuestos y de trabajo remunerado (aunque no te guste o fabriques balas). La necesidad de vida sin amor, de envejecimiento y muerte, de falta de sentido profundo en la vida y de incapacidad para conectar con tu propio ser.

Esta sociedad es una enorme conspiración contra el espíritu, en la que no se permite nada que nos haga conectar con el alma sin tacharlo de locura psiquiátrica, simplemente has de obedecer devotamente como un borrego y has de pasar por el aro de una vida oscura y alienante. A nadie le interesa que cambien las bases reales de la matriz atrapante, y por ello hay que modificarlo todo absolutamente si queremos que la luz, el amor y el poder del Espíritu prevalezcan. Y en esta lucha por conseguir que estalle de una vez el huevo aprisionante que rodea a nuestro planeta estamos todos los hijos de la nueva conciencia unidos. Hasta algunos adelantados de la ciencia (a través de las radiofrecuencias) ha demostrado la existencia de Dios como una energía e inteligencia universal, estableciendo contacto directo con el universo, demostrando que la muerte no existe y que el tiempo es una creación de la mente. Así cuando cien millones de conciencias unificadas hagan saltar en pedazos la envoltura hipnótica de la matrix, lo que cambiará es que nuestra percepción del Yo Soy, nuestra comunicación directa con los hermanos estelares, nuestro contacto con las dimensiones elevadas y la mente galáctica nos hará retornar al hogar, al centro de la autonomía desde donde podemos crear nuestro propio destino. Ese será el salto más importante de la conciencia humana hasta la fecha. Pasaremos de la Tierra de 3ª a 5ªD sin más condición que haber elevado nuestra frecuencia interna (tener abierto el corazón y calmada la mente), y los que no puedan seguir este camino se verán forzados por sus propios deseos a partir definitivamente de aquí. Se les hará difícil respirar una energía más sutil que no permita el rencor ni la proyección de culpas al exterior; sus negatividades crearán enfermedades mortales en unas pocas horas del tiempo del reloj; sus miedos les lanzarán a abismos donde caerán a plomo y perderán sus referencias vitales; la sensación de caos y de pérdida del sentido del yo, les conducirá directamente a la locura.

Si no hay enemigos fuera, entonces tendremos que hacer amigos dentro, porque luchar contra nosotros mismos es siempre entregar la victoria a la mente pensante. La matrix soy yo y Yo Soy es el fin de la matrix. Nuestro papel es salvar y redimir a los miles de dioses que hemos creado en estos 13.000 últimos años de ‘noche galáctica’ (incluidos los falsos dioses geneticistas que manipularon nuestro genoma) y también salvar y redimir a la matrix. Esta es la única energía que no soporta la mentira y la ilusión del holograma que nos envuelve. Asume con alegría y buen apetito la batalla, la rebelión, el rechazo, el insulto, pero no sabe nada del Amor. Porque sus constructores ni siquiera gozaban de cuerpo emocional cuando crearon el monstruo. Amar la matrix es amar nuestra oscuridad y liberarla en conciencia. Basta de arengas a la rebelión fácil, lo que se nos pide a nivel planetario es mucho más íntimo y exige mucha más integridad. Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis han sido liberados y andan sueltos, y eso producirá grandes transformaciones en la superficie del planeta, y sacará a flote toda nuestra angustia interna porque los desastres siempre traen irremediablemente aparejado el sufrimiento. Se nos pide que encendamos los tres fuegos (cabeza, corazón y sacro) y que nos mantengamos en el sentimiento de amor y de unidad. Eso significa que sentiremos aún más que el resto los dolores de parto de los cambios que ya están aquí producen en la conciencia de la humanidad, incluido el dolor y el miedo. Ese es nuestro papel, transmutar estos sentimientos en confianza, en amor por la Tierra y la humanidad y en aspiración espiritual. Habrá muchos que se nieguen a ver la transformación que se está llevando a cabo y lo rechacen todo de plano. Es aquí donde necesitamos fluir en el corazón de fuego, en la vibración meditativa de nuestra fontanela. Basta de resistirse, de luchar, de identificarse con las películas del mundo, olvida todo lo que no sea vibrar en el corazón y abrirse a la luz dorada de la diosa en lo alto de la cabeza. La razón quiere guerra y tiene buenos argumentos para sustentarla, pero lo que necesitamos en un sentimiento de Unidad en el corazón, un resplandor en la cruz de luz que se enciende en nuestro pecho. La mente ve el incendio que devora lo viejo como una locura, pero se trata de un Fuego de Amor.

La vieja energía se disuelve en su falsedad, la matrix se descompone según aumenta el número de guerreros místicos entre nosotros. Sea lo que sea que habéis hecho en el pasado con vuestra personalidad, ahora hay que abandonarlo y dejar que lo nuevo amanezca. Todo se acelera sin remedio, pero esta vez dentro de nosotros. Es la hora del perdón, a uno mismo primero, abrazando nuestra sombra para volver a ser uno a través de la conciencia crística. Dejar la obra de teatro, el guión que otros han creado para nosotros, y descansar en nuestra naturaleza original, en la Presencia Yo Soy. La libertad individual no es posible dentro de la matrix, todos acabamos volviendo al mundo ilusorio, desde los dioses y demonios a los maestros ascendidos. Sólo la unidad nos libera y para eso encendemos el faro de nuestro pecho, convirtiéndonos en luz. No necesitamos nada más que esta luz. Ni siquiera intentemos convencer a otros o forzarles a la luz, ninguna necesidad de decidir salvar al vecino o a nuestra pareja, el único camino abierto es ser libre, sentirse en la unidad de la vida e irradiar luz en todas direcciones. Ese es nuestro único poder y nuestra mejor alternativa. Y para lograr actuar de esta manera necesitamos la paz en el corazón, el logro más alto del guerrero y la fuente de su felicidad. Lo demás es alimentar la matrix, pelear contra la ilusión en medio de un sueño es no comprender que la única manera de salir de la pesadilla es despertar. Despierta y deja de luchar, entrégate al amor de la diosa que guiará el próximo periodo de 13000 años sobre la Tierra, la fuerza femenina del retorno a la unidad planetaria. Esa misma unidad y amor que en el manto verde del planeta se manifiesta especialmente en el Lago Titicaca, en Perú.

Con cariño, Miyo

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