7 de Septiembre: En la cama esmeralda de la diosa


¡Vaya noche!
Saludos al amanecer con cinco toques de caracol (las cuatro direcciones y el centro). Esta mañana me vienen una y otra vez ideas sobre la Escuela Chrisgaia y el trabajo para este próximo año. Son como briznas de percepciones nocturnas que han quedado en el olvido. Después veo a todos los de la Escuela danzar juntos la Citlalmina y despertar el poder de la Tierra. Lo importante no es la danza ni siquiera la energía, sino el hecho de que la ofrendamos para canalizar sus mensajes sutiles. Empiezan a surgir en la Escuela por los menos cinco canales, uno es masculino, que se abren en el centro del círculo. La noche ha sido movidita y he dormido poco, además de profundizar en las entrañas de la tierra y nadar largo tiempo entre sus rocas. Tampoco ha faltado el abrazo de la diosa ni las energías revoloteando alrededor. Comienzo a realizar otro sueño de hace unos días, en el que me veía preparando la que llamaré una alabanza de protección individual y colectiva para la Mesa conchera. Se oyen a lo lejos las campanillas, las sonajas, el caracol y hasta algún tambor. Todos estamos unidos en esto.

Hoy hace fresco y el aire es revitalizante incluso al sol. A la tarde la sombra está fría, pero me parece una bendición que este frío entre en mis huesos. Ninguna molestia de ningún tipo, sólo observar, meditar, desaparecer… De cualquier manera durante largas horas me sorprendo cantando mentalmente esa alabancita de protección que he estado preparando, e incluso me escucho también cantar la de Soy un guerrero de Hispania… En un momento me surge como un descubrimiento sorprendente esa graciosa frase que por lo menos debe ser de Groucho, y se me repite varias veces: ‘Los hombres mentiríamos mucho menos si las mujeres dejaran de hacer preguntas’…

Después de varias experiencias veo el cielo antes de amanecer con el exágono de invierno llenando el horizonte (Sirio, Rigel de Orión, Andrómeda con las Pléyades cercanas, Capella, Procyón, Cástor y volvemos a Sirio). Está muy brillante todo, con la luna y Venus ardiendo frío. Algún animal grande anda cerca y hay momentos que se oyen tanto los ladridos de los zorros como los gruñidos de los jabalíes. No logré verlo, aunque a la tercera vez que se acercó a muy corta distancia, le avisé con el tambor que la cueva estaba ocupada.

Por la noche se me entregan algunas claves de los doce puntos que son necesarios tanto para el paso a quinta dimensión (ya los hemos trabajado estos dos últimos años en la Escuela), como para crear un puente hacia sexta y séptima. Se estructuran a lo largo de un año de trabajo, con un cierto control desde los mundos sutiles y los aliados pertinentes a los que conozco bien. Cada vez son puntos más abstractos y menos técnicos, relacionados con las sensaciones de fusión, de serenidad ante las manifestaciones duales de la vida, de activaciones genéticas, de despertar de los sentidos sutiles (capacidad para entrar en trance, contacto telepático…). A media mañana anoto los recuerdos. Hay que realizar en la vida ordinaria lo aprendido en todo este tiempo.

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3 Responses

  1. Reina Haber

    la noche entrega tanto! y la verdad es una lastima para los que no sabemos aprovechar la noche, en tus ensenanzas nos dejas la certeza que la noche no es solo para dormir sino ensonar…ahi esta la diferencia…gracias Miyo!

  2. monica

    Estando tan lejos fisicamente, al leer es como una coneccion rapida y directa al lugar tan bellamente descripto, Gracias por compartir.

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