15 de Agosto: Lucidógenos y adn

Psilocibes en la naturaleza, en una zona próxima al nacimiento del Urederra (cerca de Estella en la subida a la sierra de Urbasa). Todo comienza al anochecer, después de que la niebla haya impregnado todo el cortado de Urbasa, especialmente la franja que llamamos camino de los elfos. Primero un baño en las heladas aguas de la cascada. Una pequeña hoguerita bien controlada y una larga noche mágica envuelta en la sinfonía de las aguas y en el chaparrón de varias horas que no logró mojarnos, bien defendidos como estábamos por una cúpula dorada impermeable. Muchas visiones, apertura del corazón y diálogo con Tatewari, el señor del fuego para los huicholes o wirrarikas, con sus brasas conscientes y sus danzarinas de llama. Luego un sueñito reparador al aire libre y un magnífico despertar pasado por agua con los buitres volando sobre nuestras cabezas.

Hemos de activar la parte de la luz que está potencialmente inactiva en nuestro cuerpo luminoso, como si fueran bolas oscuras esperando su despertar y su puesta en acción. Hemos de hacer el intento de activar estas sombras opacas, ordenando que la luz inactiva del ser se movilice de forma definitiva, para el mayor bien de toda la creación. Poco a poco cada pequeña esfera irradia una luz intensa, y sentimos el despertar de la conciencia paralizada que está vinculada a cada una de ellas. Fusionamos esta nueva energía con la ya existente y expandimos nuestra envoltura luminosa hasta que rodee el planeta entero. Entonces la utilizamos en la meditación, la canalización o la sanación, en la creación de riqueza o en el aumento de la inspiración artística.

Muchos se preguntan si el aura no es la expresión de la luz concentrada en nuestro adn, y si actuando sobre el aura no estaremos actuando también sobre el adn. Pero lo importante es que el aura expresa la frecuencia a la que vibra el adn, y su color se transforma según va evolucionando la activación de algunas partes del adn. Pero no se trata del color que ven las cámaras, sino de una cualidad inter dimensional que sólo pueden captar los sentidos sutiles. Lo que los científicos llamaban antes adn basura, y ahora llaman materia oscura del genoma humano, sigue siendo una parte esencial del adn que controla muchos de los procesos del camino de la ascensión. Y los seres espirituales de todos los tiempos, han trabajado con esta parte (contactos akhásicos con la época de Lemuria, atributos no humanos transmitidos por los pleyadianos en sus manipulaciones genéticas, partes interdimensionales del alma…), aunque no lo supieran conscientemente.

La diferencia del nivel de conciencia entre los seres humanos (entre un maestro y un asesino despiadado) viene de la activación o no activación de esta parte dimensional del adn, ya que cada uno puede elegir entre separarse del ser y hundirse en el fango más profundo (codicia, muerte, poder desmesurado) o elevarse hasta la divinidad interna. Por eso podemos ser dios o demonio, y elegimos libremente las relaciones de luz y oscuridad en nuestra alma, que no vienen dadas por la actividad de un diablo o de un dios ajeno a nuestro corazón. Hay que establecerse en la paz del corazón para que el adn se active y sea capaz de transformar nuestra aura. Lo importante es retirar los obstáculos que hemos creado para que el adn actúe libremente.

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