6 de Marzo: Agua y Fuego


Lo que hoy nos llega desde el cielo es una combinación de fuego y agua. De repente parece que sube la tensión del cuerpo y aparece un sentimiento de vacío o de tristeza. La tensión se modifica por las tormentas y llamaradas solares que excitan nuestro cuerpo luminoso. Se sienten mareos, jaqueca, debilidad, pero de repente cambia el tiempo y comienza de nuevo el viento frío y todo se pone en su sitio en unas horas. Es el momento de aprender el equilibrio del día y la noche, de las energías solares y lunares, del fuego y del agua. Si se siente exceso de energía lumínica en el cuerpo, podemos entrar en el agua para estabilizar la relación, beberla, contemplarla, nadar en ella. Y si es al revés y la sensación de nostalgia, de depresión o tristeza es la que predomina, lo femenino lunar, es que hemos pasado demasiado tiempo cerca del agua y necesitamos calor, creatividad, sol, pasión, sexo y demás actividades solares.

Es como tratar del equilibrio entre lo masculino y lo femenino. Si hay exceso masculino la energía se vuelve agresiva, controladora, dominante y rígida. Y si el exceso es femenino la energía se vuelve caótica, emocional y descontrolada. Todo se desintegra y las cosas se hacen pesadas. Así que en ambos casos el desequilibrio bloquea la creatividad y detiene el flujo de la luz, que es información. En estos últimos tiempos hemos sufrido de un exceso de agua y todo se ha vuelto caótico, han aumentado los estados depresivos y se ha acumulado mucha ansiedad. Es el pago que hay que hacer para integrar las nuevas energías: la femenina solar y la masculina lunar, ambas desconocidas a nivel global. Son las energías básicas del tantra, pero muy pocos las han experimentado hasta el momento. Es la ternura, el sentimiento y la belleza de lo masculino, junto a la fuerza y la pasión de lo femenino. Ambas deben convivir en la nueva esfera energética del corazón, donde se están desarrollando los nuevos chakras de la ascensión.

Es ahí donde se hace necesario establecer un equilibrio profundo y aprender a mantenerse en él. El lugar del agua de vida del amor y el espacio donde la luz transmite sus códigos de información al cuerpo, a través de la sangre, como también lo hacen la pituitaria y la pineal. El corazón tiene que estar abierto en sus dos aspectos, frontal y posterior, para que los códigos puedan transmitirse y si esto no se ha conseguido entonces son otros chakras los que toman el mando. Por ejemplo si llega demasiada luz de la corona y del centro frontal, pero no del centro del corazón, entonces pueden sentirse convulsiones y calambres en el cuerpo. Como sucede con los meditadores profesionales que no se atreven a pagar el precio de abrazar su sombra para abrir su corazón.

Por otro lado, si los corazones están demasiado abiertos (ganas de llorar, depresión, confusión ante el caos, tristeza) y no llega fuego de los demás chakras, porque lo único que la persona valora es el corazón, el desequilibrio vuelve a manifestarse. Los que temen el caos es que tienen problemas con la energía femenina, especialmente si sueñan con inundaciones, ahogamientos en el mar y olas gigantes. Entre el calentamiento global (exceso de fuego) y el miedo a los tsunamis (exceso de agua) anda el juego. Sólo cuando ambos están bien aspectados y en armonía podemos trabajar con el amor incondicional. Porque es el momento del equilibrio entre la cabeza y el corazón, que se traduce por un cuerpo relajado y equilibrado en su manifestación, cualidades propias de un maestro ascendido. Ha llegado el momento de entrar en la última etapa solar que nos conducirá hasta el dos mil trece.

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