2 de Febrero: Atravesando el donut fotónico


Nos parece imposible asimilar la información de que hay puertas estelares que tienen miles de millones de años de antigüedad, y que han servido desde siempre para que los que nos precedieron pudieran pasearse por el universo entero con diferentes propósitos. Así los agujeros de gusano que unen arcturus, sirio y orión permiten no sólo un contacto lineal, sino interdimensional, relacionando muchas realidades paralelas que unifican el tiempo (pasado, presente y futuro) y el espacio (comunicar con cualquier lugar desde donde estés). Por tanto entrar allí es tirar la mente racional por la borda para vivir el presente, confiando en lo que hay sin necesidad de comprenderlo. No suele ser fácil percibir que estamos fuera del cuerpo, medio metro detrás de la cabeza y un poco hacia arriba, pero es una magnífica oportunidad para dejar a un lado el miedo y expandir los sentidos sutiles hasta conectar con otras dimensiones y con el corazón de gaia.

Volvamos a la banda o cinturón de fotones. Actualmente nuestra derivación celeste nos acerca a las pléyades que están a diferentes distancias de la tierra, unos cuatrocientos años luz de media. Muchas tradiciones utilizan los nombres de las siete estrellas básicas en diferentes disciplinas. Se considera que son un grupo de soles en la constelación de tauro y giran alrededor de su sol central, alcyone, la estrella mayor y más importante. Nosotros formaríamos parte del octavo sol de las pléyades (tarda unos veintiséis mil años en hacer su órbita completa), y aún habría alguno más después del nuestro, también con su propio sistema planetario.

Casi trece mil años serían de oscuridad (periodo que está tocando a su fin en nuestros días) y otros tantos de luz, seguidos de nuevo por la oscuridad y la luz. Se descubrió que alcyon tiene alrededor un disco de radiación transversal (semejante al de Saturno, pero millones de veces más amplio). Tanto que su alcance para nosotros es de dos mil años luz solares. Y no tenemos más remedio, como uno de sus soles, que cruzarlo en cada órbita que damos a su alrededor. Este anillo fotónico se ha creado con partículas que surgen de la ruptura del electrón y eso es aún desconocido para nuestra tecnología.

Todas las células y átomos que atraviesen esta frontera serán alterados y excitados hasta niveles incomprensibles. Ésta es la experiencia que nos espera y en la que entraremos al cien por cien en el dos mil doce. El resultado será una luminosidad no caliente, sin sombra, que hará que hasta las cuevas profundas resulten iluminadas e incluso el interior de nuestro cuerpo. Experimentaremos la luz sin fin, sin noche, durante mil años enteros (proceso que se repetirá en poco tiempo al girar en nuestra órbita de retorno), y habrá inicialmente grandes cataclismos, mini glaciaciones, ruptura de los ritmos en los cuatro elementos y cambios en la superficie del planeta. Esto es lo que estamos viviendo en la actualidad.

No necesitaremos al sol para tener luz. Se espera que bajen las temperaturas y todo el mundo viva más cerca del ecuador, donde las temperaturas serán más apacibles, pero la entrada en la banda de fotones hará cambiar el eje polar y por tanto se modificará la línea ecuatorial. Si además es cierto que la paleontología y el estudio de los estratos geológicos determina que ha habido cuatro eras glaciares de unos dos mil años cada una, la verdad es que no es muy difícil asociar el paso por el cinturón de alcyón con estas épocas históricas. Todo tiene que ver con el cambio de temperatura en la corriente del golfo (gulf stream), que modificará las temperaturas del planeta al enfriarse unos grados las aguas dulces submarinas por el derretimiento de los casquetes polares.

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