Técnica de sanación


Tengo 31 años y me encanta el deporte y la naturaleza. A los 17 años me metí en un equipo local de atletismo y estuve entrenando y participando en competiciones deportiva de fondo, medio fondo y campo a través. A los 25 años dejé la «disciplina» del equipo ya que se habría ante mi el camino del ejercicio de mi profesión (soy aparejador). Desde entonces he salido a correr con regularidad a mi ritmo, participando de vez en cuando en alguna carrera popular o media marathón y he seguido disfrutando de la naturaleza al mismo tiempo.

Hace un par de años me preparé una carrera o ruta por montaña, que finalicé con éxito (éxito personal, se entiende). Este año estaba preparando la misma ruta y, después de un entrenamiento, noté unas molestias en la rodilla izquierda. Cuando hablo de entrenamiento no estoy hablando de entrenamientos para competir al más alto nivel, sino simplemente para estar en buena forma y poder disfrutar, al mismo tiempo, durante la ruta de la naturaleza. Acudí a un par de sesiones de fisioterapia (masjes en la zona) e intenté, de forma progresiva, retomar la actividad deportiva, pero volvieron las molestias. Acudí a un traumatólogo de confianza que me detectó un reblandecimiento en un tendón rotuliano (o algo así). Me recomendó que reforzara los cuádriceps y que siguiera con mi actividad deportiva pero me advirtió que evitara las bajadas pronunciadas tanto corriendo como andando, ya que según el tipo de lesión detectada, estas bajadas, podían dañarme seriamente el tendón. ¿Adios montaña o llamo a un helicóptero para bajar?

Por otro lado llevo unos meses juntándome con un grupo de personas a meditar (uno de ellos es alumno de tu escuela) y además he encontrado por las noches, sobre las 11 un «hueco» para meditar yo sólo (con permiso de mis hijos pequeños, de 1 y 3 años). He leído en un libro de Eckart Tolle, «el poder del Ahora» una práctica de sanación que me ha parecido muy sencilla y que intuyo puede ayudarme a sanar esa zona. La he practicado en algunas ocasiones, aunque en el libro te recomienda que lo hagas a diario. Me tumbo boca arriba y cierro los ojos, comienzo a visualizar cada una de las partes generales del cuerpo: pies, manos, piernas, brazos, tronco y cabeza, deteniéndome durante unos 15 segundos y notando la energía que las impregna. La respiración la llevo al vientre siempre. Después, como si de una ola se tratara, recorro el cuerpo de la cabeza a los pies y viceversa notando cómo vibra el cuerpo al paso de la «onda». Repito esto varias veces y finalmente me detengo unos minutos visualizando el cuerpo completo envuelto en energía y empiezo a sentir una vibración, sobre todo en la cabeza. Me quedo con esa sensación.

Me gustaría saber tu opinión sobre la técnica expuesta y si me recomiendas alguna otra, porque me niego a tomar medicación para reforzar el tendón, tal como me sugirió el traumatólogo.

Un abrazo de luz, como decís por aquí y gracias de antemano.

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Saludos Pablo y ya veo que también eres korrikolari. Bueno la lesión de rodilla es muy común y muchos de nosotros, que corremos varias veces por semana, hemos pasado por ella. EL trabajo meditativo que haces está bien, pero más para la toma de conciencia de la energía en el cuerpo que para la lesión de rodilla.

Los rotulianos se recuperan:

1- con medias sentadillas (dos series de 50 quince días y 4 los quince días siguientes, resbalando la espalda por alguna superficie lisa).

2- También tomando alguna sustancia natural de cartílago de tiburón por ejemplo (es importante este punto y hay compuestos muy buenos).

3- Agradeciendo a las rodillas, piernas y cuerpo varias veces al día por lo bien que se están recuperando y formulando la perfección de dios en este cuerpo.

Y 4- entrenando a un ritmo totalmente estable. Por ejemplo inspira dos pasos y expulsa otros dos y ve recitando la siguiente oración: Yo Soy/ pura luz –Una esfera/ de luz; Yo soy/ todo amor—Corazón/ de amor; Yo Soy/ todo fuego – Energía/ en acción; Yo soy/ un ser divino – en un cuerpo/ inmortal; Yo Soy/ dios, diosa – unidos/ por el Ser. 10 respiraciones con cuatro pasos cada una. Por tanto cuarenta pasos una repetición, e intenta acercarte a 108 repeticiones (27×4 ó 9×12) contando con los dedos.

A mí me dijeron que mi desgaste de menisco era incurable, les contesté que me alegraba mucho del diagnóstico y que en tres meses nos veríamos. En realidad fui casi a los cinco meses (siguiendo el programa que te he pasado, y añadiendo algún estiramiento), pero ya estaba totalmente recuperado y desde entonces (hace un par de años) sigo entrenando una docena de kilómetros tres veces por semana…

Bueno campeón, un abrazo y sigue adelante con tus entrenamientos, a ver si nos vemos por esas sendas del manto verde de la Madre Gaia…
Miyo

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