La cabaña de oscuridad (2 de 3)


Águila cristal (15-09)

El día empieza tranquilo, siento bastante paz, ganas de cantar, a veces me vienen ganas de reírme, pero no con euforia, desde esa paz. Me duele la espalda, decido traer la silla del baño y cambiarla por el cojín del suelo y en estas que estoy sentada en la silla, frente a la cama, cantando “dulce madre mía, como tú lo ves” con la sonaja …

Y empiezo a sentir que viene por el pasillo, del lado opuesto a la puerta un ser terrorífico, a medida que se acerca yo canto más fuerte y mi voz es como si lo hinchara y yo cada vez más alto y el monstruo cada vez más grande y ya siento como si no cupiera casi ni en el pasillo y entonces me acuerdo de “abrazar a la sombra”, lo tengo al otro lado de la puerta y … paso. Me callo, y se produce un silencio como de cristal y le digo que me devore, abro mis brazos, en un momento pienso en abrir la puerta pero al segundo pienso que al abrirla estoy jugando con mi miedo y no sé qué puede pasar y pienso que al fin y al cabo me va a devorar igual pero yo me mantengo en terreno firme (ahora dudo de si tenía que haberla abierto). Pues nada, en cuanto abro mis brazos se esfuma.

No sé en que momento del día la mariposa que revoloteaba en mi frente sale del capullo. Es totalmente blanca, con pequeños dibujos negros muy finos.

Me veo en la oficina de la casa, estoy trabajando con el ordenador, hay una mujer conmigo. De repente entra Coq- por la puerta que tengo a mi derecha como un monstruo, a cuatro patas, con la boca totalmente ensangrentada, la mujer se va aterrada, Coq- viene a devorarme, lo veo en sus ojos, después del susto no siento miedo, me arrodillo frente a él y abro los brazos, él se abalanza sobre mí y me tira al suelo, está encima mío, cruzamos nuestras miradas y mi compasión funde al monstruo. Se pone a llorar encima mío, sobre mi pecho y empieza a llamar a su madre, yo no quiero que se pierda ahí y levanto su cara para que me mire, para que viva la historia con un pie fuera, pero no me mira. Siento que hay gente fuera, en la terraza, entra Miyo y se sienta en el sofá y nos observa. Yo sigo intentando hacer de escucha activa en vez de madre. Al rato Miyo saca a Coq- de mi regazo, Coq- se va y yo lloro en los brazos de Miyo, el miedo, la frustración y ¡yo que sé!.
Algo se quedo sin concluir, quizás cuando mi vientre retome su poder…

Olvidé una linda historia que pasó antes de dormir.
La linda historia que cierra esa “monstruosa” jornada. Siento ganas de enviar luz, empiezo por un pariente que tengo muy enfermo, y sigo (siempre pidiendo permiso) mandando a mucha gente que me viene. Como no para de venirme gente con la que quiero compartir mi luz, decido hacerlo a toda la tierra. Conecto mi corazón al corazón cristal de la tierra, mi vientre está limpio y siento como nunca un canal que une mi corazón al de la tierra. Imagino un arco iris circumpolar que sale del norte y termina en el sur y otro que sale del sur y termina en el norte y la tierra se llena de luz y color.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-. continuará .-.-.-.-.-.-.-.-.-.

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