El corazón del guerrero

Por Roberto, asistente al curso de Solo Hombres.

Se me hace difícil explicar lo ocurrido durante el seminario Solo Hombres impartido por Miyo en la finca Lliuramae por el hecho de que poco me sirve intentar razonar lo sucedido en mi interior, las sensaciones, el sufrimiento, el gozo y finalmente la comprensión…

Llegamos al oratorio donde nos reunimos los participantes del seminario con Miyo a la cabeza frente al altar, donde de un modo ceremonial se abría el encuentro, invocando, pidiendo ayuda de manera sagrada al Espíritu y a la jerarquía espiritual y finalmente reconociéndonos a nosotros mismos como danzantes del sol. En esta ocasión como un grupo de hombres intentando comprender esa parte sensible, a veces escondida y pocas veces reconocida de nosotros mismos y por supuesto encontrar el poder que reside en lo masculino reprimido por miedo a no ser aceptado socialmente por los excesos que antaño hicimos sobre lo femenino.

A lo largo del seminario trabajamos la energía masculina que reside en el vientre y… ¿de qué manera pudimos conectar con nuestra fuerza masculina?

Sin duda alguna haciendo cosas de hombres, estando entre hombres y charlando como hombres. Enfrentamos nuestros miedos y ahogos en el Temascal, dejamos salir nuestras inquietudes charlando cara a cara entre nosotros, mirándonos a los ojos y respondiendo a preguntas intimas en el Vichara que nos dejaban desnudos frente a los demás hombres, manejamos las espadas luchando cuerpo a cuerpo desde el respeto y el cariño pero con la fuerza y la destreza de un guerrero. Recapitulamos nuestra historia personal y dejamos salir nuestras emociones más íntimas sin miedos ni prejuicios.

Sin duda alguna la iniciación como caballeros de Nova Terra en la que pusimos a prueba nuestra resistencia como guerreros, ofrendando a la Diosa una batalla con nuestra propia sombra, con nuestras debilidades, con nuestro sufrimiento, fue para mi una experiencia increíble en la que después de velar mi espada y soportar la ceremonia (que no contaré), mi corazón se abrió de par en par transportándome a otro tiempo y mis lágrimas empañaron totalmente mi rostro y mi garganta no era capaz de expresar con palabras lo que estaba sucediendo, sintiéndome orgulloso de mis compañeros y de mí mismo viéndonos como dignos guardianes y compañeros de las Hijas de la Arboleda.

Finalmente subimos al Moncayo con nuestra bandera multicolor en mano, totalmente tapado por la nieve sin más ayuda que la fuerza acumulada en nuestro vientre y nuestro coraje, sin equipamiento técnico, resbalando, cayendo y levantándonos una y otra vez, desafiando al cierzo y haciéndole saber a grito de ¡Slonsal! que los que llegaron a esas alturas con lo puesto éramos auténticos Caballeros de Nova Terra.

¡Gracias caballeros!
¡Gracias Miyo por tus enseñanzas!
¡Gracias al guerrero, al Rey, al Amante y al mago que Yo Soy!

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Juntos es hora de recuperar nuestro lugar como hombres conscientes y ser dignos amantes y compañeros de la Diosa manifestada con diferentes rostros en nosotros mismos y en nuestras compañeras de camino, las mujeres.

3 Responses

  1. Carmen

    Tus palabras me han trasmitido la alegría de encontrarse con uno mismo y aceptarse con orgullo.Gracias por compartir tu experiencia.Un beso.

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