Manifesto del Consejo de la Nacion del Arcoiris


[ Por su interés, incluimos al final del manifiesto una versión del mismo en pdf para su descarga y difusión universal. ]


POR UNA RE-EVOLUCION DE LA CONSCIENCIA

CELEBRAMOS NUESTRA INTERDEPENDENCIA
Y EL ARRIBO DE UNA CULTURA DE PAZ PLANETARIA

-2010: AÑO 65 DE LA ERA POST-ATOMICA-

Llegará el momento de nuestra historia, en que, cuando la mayor parte de las aguas del planeta no puedan beberse o sean propiedad de alguna corporación nacional o internacional, cuando el aire se haya tornado irrespirable por el acumulo de contaminación atmosférica emanada por el conjunto de la especie humana; cuando la energía cósmica del sol y la energía atómica producida por la inventiva de los seres humanos se conviertan en una amenaza radioactiva para toda forma de vida, humana y no humana, y cuando la misma Madre Tierra-Pachamama se haya convertido en un gigantesco basurero, envenenada, explotada, violada, dividida por las propiedades privadas y las propiedades nacionales; llegará el momento cuando una gran parte de la raza humana se haya transformado en un rebaño global de billones de seres inconscientes, presas de una compulsión de consumo ilimitado, competitivos, sin valores éticos, sociales ni espirituales, manipulado por una minúscula camarilla trasnacional de dueños de gigantescas corporaciones, carentes completamente de escrúpulos y de visión futura, cuyas únicas motivaciones sean: el control del poder, el lucro material y la explotación de los dones de la naturaleza y del resto de los seres humanos;

llegará el momento cuando parezca que la esperanza se haya convertido en un valor obsoleto, que el futuro de nuestra propia especie esté en peligro de extinción y que estemos condenados a seguirnos exterminando unos a los otros por la obtención de los beneficios más miserables, por la predominancia de nuestros más mezquinos intereses personales o grupales, nuestras ideas o creencias particulares;

llegará pues el momento en que, cuando parezca que todo esté perdido y estemos condenando y llevando a nuestro planeta, a nuestra casa común a la destrucción generalizada y a una crisis global, social y natural sin precedentes; y en ese momento

comenzarán a surgir por toda superficie de la Madre Tierra, individuos, guerreros y guerreras por la paz, niños especiales, familias extendidas, clanes, grupos organizados, tribus, movimientos y redes de personas que no se identificarán ya más por sus orígenes étnicos ni geográficos, su color de la piel, sus lenguajes, sus tradiciones, sus creencias, sus clases sociales, sus orientaciones sexuales o su género, sus ideologías, su edad o sus preferencias alimenticias, de vestuario, de estilo de vida; y en el que todas esas personas se reconocerán como hijos e hijas de una misma madre sin fronteras, la Madre Tierra, Gaia, Pachamama, Tonantzin, en la que todos nacemos y a la que todos retornaremos, y de un mismo padre, el Padre Sol, Helios, Inti, Tonatiu, quien es origen de vida, de calor, de luz, y fuente energética de la que emana la existencia de todo ser vivo en este planeta.

Y entonces, como fue anunciado y profetizado por l@s abuel@s de muy distintas latitudes y de todos los tiempos, que esa nueva humanidad emergente, formada por seres multicolores de todo el planeta, dará origen a la Gran Nación de los Pueblos del Arcoiris.”

CUANDO LAS PROFECÍAS SE CONVIERTEN EN HISTORIAS

Los hijos e hijas de esta nueva humanidad, la primera humanidad con consciencia planetaria, aquello@s de nosotr@s nacid@s a partir del Año 1 de la Era Post-Atómica (año 1945 del calendario gregoriano), a raíz de las explosiones de Hiroshima y Nagazaki; conseguimos atravesar nuestra infancia y adolescencia, dando nuestros primeros pasos y tropezones, cruzando los siete puentes de la Senda del Arcoiris hasta alcanzar nuestra mayoría de edad en el Año 23 de esa misma Era (1968 del calendario gregoriano).

Fue precisamente en ese Año 23, con el despertar de la Mujer Dormida, que nuestra generación se declaró a nivel planetario en rebeldía y en ruptura radical contra todos los fundamentos de la Sociedad del Espectáculo y de la Sociedad del Consumo, contra todos los sistemas económicos, políticos y de gobierno con sus respectivas ideologías, credos, falsos valores y moralidades hipócritas, y levantamos de nuevo la consigna de “PAZ y AMOR” contra todos los fundamentalismos nacionalistas, militares, económicos, políticos y religiosos, con sus visiones de progreso y crecimiento ilimitado sin importar el costo y sacrificio humano y natural, ni el futuro de las próximas generaciones.

Llamados los “Niñ@s de las Flores”, hippies, comuneros, pacifistas, soñadores, utopistas, contestatarios, fuimos y somos los herederos de las enseñanzas de todos los y las guías del pasado y de todos los tiempos que lucharon por la paz, la libertad, la justicia, la equidad, la solidaridad y el amor universal, y que nos dejaron sus ejemplos de vida para modelar nuestras propias existencias. Fuimos también la primera generación reconocida por l@s abuel@s de distintas tradiciones y culturas que nos antecedieron, y que de acuerdo a sus profecías nos llamaron los “nuevos indígenas de la Tierra,” aquellos en quienes depositaron, para preservarlas, sus enseñanzas, sin importar nuestros colores de pieles o nuestros orígenes geográficos, étnicos, sociales o culturales.

Y desde entonces comenzamos a multiplicarnos y a unirnos por todas las biorregiones de nuestro planeta-oikos o casa común con una visión y una misión común y prioritaria: REHABITARLA CONSCIENTEMENTE, CUIDARLA, PROTEGERLA, DEFENDERLA, REGENERARLA, CELEBRARLA Y RECREARLA a lo largo de todas nuestras vidas, sembrando esas semillas en las próximas generaciones a través de nuestros pensamientos, intentos, palabras, sentimientos y acciones personales y colectivas.

A partir del Año 27 de la Era Post-Atómica (1972 del calendario gregoriano), la leyenda profética del surgimiento de la Nación del Arcoiris, proveniente de las culturas indoamericanas de todo el continente y de las mitologías de una gran mayoría de las civilizaciones de la Tierra, comenzó a convertirse en historia, con el surgimiento sincrónico de las primeras organizaciones, familias comunitarias y tribus y que adoptaron el símbolo del puente luminoso o arco-iris como su emblema, y que desde entonces vienen congregándose anual y cíclicamente en los Encuentros del Arcoiris (Rainbow Gatherings) caminando esas profecías y construyendo redes locales, biorregionales y planetarias para reconstruir el descompuesto y enfermo tejido social humano, y para proteger y regenerar el igualmente destruido y enfermo tejido natural que es sustento de vida de todos los habitantes de este nuestro hogar-oikos terrestre.

En el año 42 de la Era Post-Atómica (1987 del calendario gregoriano), respondiendo a antiguas y nuevas profecías mayas y galácticas, por primera vez en nuestra historia humana, estas primeras generaciones de “gente del arcoiris” o “gente de la tierra”, nos convocamos a una celebración o Convergencia por la Armonía Planetaria en la que participamos millares de guerreros y guerreras del arcoiris y millones de personas del mundo entero, declarando mediante millares de acciones simultáneas por el cuidado y defensa de la vida, que somos parte de una misma humanidad, con un mismo origen y un mismo destino, y con una misma responsabilidad por el futuro de nuestra especie y el de todas las formas de vida con las que compartimos este hogar, especialmente por el cuidado de los cuatro elementos naturales de los cuales dependemos: el agua, el aire, la energía o fuego y la tierra con sus montañas, ríos, mares, desiertos, bosques y demás especies vegetales y animales.

En el año 47 de la Era post-Atómica (1992 del calendario gregoriano), se celebró en Rio de Janeiro la Cumbre de la Tierra, reuniendo por primera vez en la historia a la mayor parte de los líderes y gobernantes políticos del mundo y a los representantes de millares de organizaciones, redes y movimientos sociales y ambientales altermundistas de todo el planeta, así mismo como a docenas de líderes de pueblos originarios indígenas de todos los continentes, para analizar y discutir el estado de deterioro creciente del Medio Ambiente, y para intentar consensar una agenda, llamada Agenda 21, que siente las bases de una cultura ecológica y de paz, y de una constitución por los derechos de la Tierra a nivel global.

En dicho evento histórico realizado en Brasil, los representantes de los pueblos indígenas, rojos, amarillos, negros y blancos, acompañados de activistas altermundistas de todo el planeta, se manifestaron como los guardianes y custodios tradicionales de la Pachamama, y denunciando la absoluta falta de representatividad de sus pueblos en los foros políticos de la Cumbre, levantaron la bandera de la Wipala, la antigua bandera arcoiris de la confederación de los pueblos andinos de los cuatro rincones del Tewantinzuyo, como su emblema común, auto-nombrándose la “gente de la tierra,” los chakarunas o seres puentes que anuncian el despertar del nuevo ciclo del tiempo, el 10º Pachakutec.

En el año 49 de la Era Post Atómica, (1º de enero del año 1994 de la Era gregoriana), el mundo entero se despertó con la noticia de un levantamiento armado indígena en las selvas del Sureste mexicano, declarando el inicio de una Guerra Florida, al estilo de los combates rituales entre pueblos originales, contra el gobierno priista y el sector más corrupto del ejército mexicano, contra el (NAFTA) Tratado de Libre Comercio, contra más de 500 años de marginación de los pueblos y naciones indígenas, clamando por sus derechos sociales, culturales y espirituales. Asumiéndose como herederos del zapatismo libertario de los años 1910-1917, y de las profecías mayas del legendario Votán, los insurgentes mayas-zapatistas inauguraron un nuevo tipo de lucha de resistencia, activa, inclusiva, mediática, teatral, de diálogo y para dar voz y rostro a todos aquellos que nunca la tuvieron. Su movimiento ha inspirado y sigue inspirando a los pueblos mestizos e indígenas de toda Latinoamérica y a grupos y movimientos del resto del mundo, que desde entonces han conseguido importantes victorias políticas y sociales a nivel continental, y a la creación de los Foros Sociales Mundiales y Nacionales, que han llevado al poder en años consecuentes a líderes y luchadores populares en países como Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Uruguay y Paraguay entre otros, reconociéndose como naciones bolivarianas, revolucionarias, plurinacionales y comunitarias. En varias de ellas, levantando la bandera arcoírica de la Wipala como su emblema de identidad panamericana.

En el año 54 de la Era Post Atómica, (año 1999 de la Era gregoriana), tuvieron lugar las primeras manifestaciones contra la cumbre de la OMC (organización Mundial de Comercio) en Seattle, donde miles de personas convocadas principalmente por sindicatos, organizaciones ecologistas, profesionales, anarquistas, indígenas, mujeres, gays, lésbicas y personas comunes, se movilizaron en las calles contra la OMC, hasta hacer fracasar la llamada Ronda del Milenio, todo al margen de cualquier partido político. Estás acciones están consideradas como el inicio de una nueva etapa del movimiento antiglobalización, con sus banderas arcoíricas y consignas por la Paz, el cuidado de la Tierra, la justicia social y el fin del hambre en el planeta. Según el departamento de policía de Seattle esta manifestación contó con 40.000 participantes aproximadamente, que desde entonces se han convertido en millones en las sucesivas reuniones de la OMS, el G-8, el Banco Mundial, la cumbre económica de Davos y las COPS o Cumbres por el cambio climático. El nombre genérico con que estos herederos en la acción directa han recibido, es el de altermundistas. Uno de sus principales y más activos voceros en el mundo, padre de la llamada “Ecoteología de la liberación,” el brasileño Leonardo Boff, termina uno de sus libros, “La Voz del Arcoíris”, publicado en el año 2000 con las siguientes palabras: “Las reflexiones de este libro están atravesadas por estas ideas, sueños y utopías. Tenemos la profunda convicción de que representan lo que debe ser. Y lo que tiene que ser tiene la fuerza irresistible de la primavera cuando llega el tiempo de su irrupción. Entonces nos sentiremos todos ligados y re-ligados, unos a otros, como hijos e hijas del arcoíris que sobre todos se extiende y a todos abraza y bendice.”

En el año 57 de la Era Post-Atómica (2002 del calendario gregoriano), por primera vez también en nuestra historia humana, millones de seres humanos provenientes de todos los pueblos y naciones, clases sociales y religiones, ideologías y creencias, edades y géneros, salieron a las calles en todos los rincones de la Tierra, manifestando su repudio a la invasión del Iraq, iniciada por las grandes Corporaciones trasnacionales y sus ejércitos mercenarios comandados por los Señores de la Guerra, en su afán de mantener el control sobre los mayores yacimientos de petróleo del Oriente y del mundo. Y la bandera que encabezó las marchas multitudinarias, las manifestaciones y las más diversas expresiones de rechazo a esa guerra, como a todas las guerras fratricidas, genocidios y de exterminio, fue precisamente la bandera de la Nación del Arcoiris, con la palabra PACE=PAZ inscrita a lo largo de sus siete colores.

En este año 65 de la Era Post-Atómica (2010 del calendario gregoriano), en una gran cantidad de países del continente americano se celebran las fiestas de conmemoración de sus respectivas luchas de Independencia de las naciones coloniales que hasta hace 200 años, mantenían a los pueblos indoamericanos, mestizos, criollos y afro descendentes dominados y esclavizados, explotándolos por sucesivas generaciones, así como a todas sus riquezas naturales. En México se celebra también en este año, además del bicentenario independentista, el centenario del inicio de las gestas que culminaron con la Revolución Mexicana de 1910, marcando el empiece de las revueltas e insurrecciones populares del siglo XX contra los regímenes dictatoriales, civiles y militares, surgidos en la mayor parte de las repúblicas “independientes” de una gran parte del planeta.

Al aproximarnos al cierre de la primera década del siglo XXI, y a las puertas del 67 año profético de la Era Post-Atómica (2012 del calendario gregoriano), de frente al crítico panorama global de derrumbe de los sistemas de valores y psicológicos que sustentan los tejidos sociales; de la inseguridad y la violencia generalizada provocada por las mafias y carteles coludidas de delincuentes comunes, gobiernos, sociedades y medios de desinformación y manipulación masivos; de la devastación sistematizada de los sistemas ecológicos biorregionales, del desequilibrio provocado por los inminentes cambios climáticos en nuestro sistema planetario, y de frente a las profecías apocalípticas que anuncian el fin de los tiempos, nosotros, los hijos e hijas de la Madre Tierra y del Padre Sol, recapitulando sobre los antecedentes históricos de estas últimas seis décadas, hemos decidido levantar este Manifiesto de la Nación Arcoiris.

Nuestra visión y misión se refleja en la siguiente consigna: “POR UNA RE-EVOLUCIÓN CONSCIENTE DE NUESTRA ESPECIE, CELEBRANDO NUESTRA INTERDEPENDENCIA CON TODOS LOS SERES VIVOS, HUMANOS Y NO-HUMANOS, CON LOS ELEMENTOS NATURALES Y LAS FUERZAS DEL COSMOS, Y POR LA EMERGENCIA DE UNA CULTURA DE PAZ PLANETARIA.” Y es por ello, que queremos convocar, a que a partir de este año, comencemos a articular nuestras redes vivenciales y virtuales, en los cuatro rumbos de la Madre Tierra, para crear a nivel local, biorregional, virtual y planetario nuestros Consejos de Visiones de Guardianes de la Tierra, promoviendo eventos, acciones, festivales, ceremonias, la creación de redes sociales, presenciales y digitales, de acorde con las visiones y misión que nos unen, integrándonos y complementándonos precisamente a partir de nuestras diferencias.

Por ello, proponemos empezar a constituir nuestros propios “Consejos de Abuelos y Abuelas de la Nación del Arcoiris”, integrándonos aquell@s de nosotr@s que nos identifiquemos con estas propuestas, los que nos antecedieron señalándonos el sendero, los que provenimos de estas generaciones de la Era post-atómica, y aquell@s de nuestr@s hijos y niet@s que hemos caminado y seguimos caminando y cruzando los siete puentes de colores del Arcoiris, con el objetivo de sentar por el ejemplo y no solo por las palabras, las bases de una civilización basada en el respeto, la inclusión, la cooperación, la fraternidad, la búsqueda de la armonía, la solidaridad, el amor y el cuidado por la vida, en todas sus manifestaciones.

Y para dar un primer paso en la afirmación de esta propuesta, hemos convocado a la integración de nuestro “1er Consejo de almas ancianas, abuelos y abuelas de la Nación del Arcoiris,” con aquell@s de nosotr@s presentes en el 10º. Consejo de Visiones o “Llamado del Águila”, realizado en Noviembre en la Aldea temporal de Paz que levantamos en Temictla, Chalmita, en el estado de México.

Para ello, invitaremos a aquell@s de nosotros que así lo sintamos, a compartir en respeto nuestras experiencias de vida, y para prever los próximos pasos de nuestro movimiento, sentados en tres círculos alrededor del fuego. Uno de estos círculos será conformado por l@s abuel@s de más de 52 años de edad que hemos caminado por la Senda del Arcoiris por un mínimo de 26 años; el segundo, por nuestr@s “jóvenes abuel@s,” aquell@s que ya nacieron y que siguen caminando por esa misma senda y que serán los receptores de nuestros bastones para seguir manteniendo viva esta profecía y convirtiéndola en historia. El tercer círculo se formará con aquellos que hayan respondido al “Llamado del Águila,” y que por primera vez se acerquen al Consejo de Visiones, para compartir y ser testigos de este evento histórico y trascendente.

Con este acto, sembraremos una nueva tradición para nuestros futuros Consejos de Visiones, al mismo tiempo que lanzaremos esta invitación a otros Consejos similares, para apropiarse de esta iniciativa y para afirmar nuestra madurez como un movimiento social planetario, sin antecedentes y sin fronteras, que reivindica su pasado, afirma su presente y se proyecta como una propuesta de vida para las próximas siete generaciones.

POR TODAS NUESTRAS RELACIONES
O´MTA KUOYASIM
CAMINANDO LAS PROFECIAS

Este manifiesto, redactado por Coyote Alberto Ruz en el mes de octubre del 2010, un mes antes del “Llamado del Águila”, preveía ya que durante nuestro encuentro de tribus, pudiésemos visualizar y formalizar en algún tipo de ceremonia, que el Consejo de Visiones de Guardianes de la Tierra es un árbol de la vida que simboliza, en sus raíces, la herencia ancestral proveniente de la herencia genético-cultural amestizada de las cuatro familias-madre de la humanidad, la negra, la amarilla, la roja y la blanca, en su tronco a aquellos que constituimos la primera generación de miembros de la familia del la humanidad arcoiris; en las ramas a nuestr@s hij@s y aquell@s niños y jóvenes índigos, cristales e arcoíricos ya nacidos y crecidos en los valores emergentes de esta nueva humanidad, en las hojas, nuestr@s niet@s y aquell@s que inician su caminada para atravesar los siete puentes que llevan a la fuente de donde nace el Arcoíris; y en los frutos, aquellos que están por nacer y que disfrutarán de este proceso de re-evolución consciente de nuestra especie. El jueves 18 de Noviembre, contando con la presencia de cerca de trescientas personas y testigos de más de treinta nacionalidades, esta ceremonia tuvo lugar bajo la carpa arcoíris en el eco-campamento de Temictla, durante el 10º Consejo de Visiones.

Coyote Alberto Ruz
Coyoacán, Ciudad de México-Diciembre 15 del 2010.

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